viernes, marzo 23, 2007

Spring break

¡Viva el sistema universitario americano y su largo "Spring break"! Aprovechando estos maravillosos 10 días de vacaciones, me he montado un viajecito en coche con dos amigos. Julia, Matt, el coche-bañera y yo nos vamos mañana al parque nacional de Canyonlands, en Utah, parando una noche en Las Vegas (y tal vez con paradas adicionales en Arches, Zion y Lake Powell, ya se verá). ¡Hasta el 1 de abril, gentes!

martes, marzo 20, 2007

Stanford Report (1)

Se acabó el trimestre de invierno, y con él mis prácticas en el Stanford News Service, donde me lo he pasado como una enana entrevistando a científicos de la universidad. He aquí algunos de mis artículos, que ya han sido publicados en la publicación semanal Stanford Report:

Aerosol pollution slows winds, reduces rainfall [link]
Global effort to provide poorest with basic sanitation slow going [link]
Mobile communication devices may be pocket-size persuaders in next 10 years [link]
Cellulosic ethanol: Fuel of the future? [link]


Hay cuatro artículos más que están esperando a ver la luz. Ya actualizaré cuando salgan.

Y el trimestre que viene... me espera el Stanford Linear Accelerator Center, donde escribiré sobre física de altas energías y astrofísica. Dios nos pille confesados...

miércoles, marzo 14, 2007

De lechugas y otras hierbas


En enero se publicó un estudio que afirmaba que Santa Cruz es el pueblo con más opciones de comida sana de toda California (aquí podéis leer el artículo al respecto en el Sentinel y que, por cierto, escribió uno de mis compañeros de clase). No me sorprendió demasiado: desde que empecé a ir al súper por aquí, una de las primeras cosas en las que me fijé es que todo, todo, todo, es “organic”. Desde las lechugas, pasando por los cereales del desayuno, hasta la comida para las mascotas (pero yo a Lola le compro pienso comercial, que sale más barato. Y bien guapa que está). Y la opción orgánica no sólo la encuentras en tiendas súper saludables como New Leaf, sino que hasta la cadena nacional Safeway ha puesto un apartado orgánico en la zona de frutas y verduras. Está bien, no me importa: la comida orgánica no es mucho más cara que la comercial (al contrario que en España, donde orgánico = sácate un riñón y pasa por caja), y no sé si será por la publicidad, pero las frutas cultivadas sin herbicidas ni pesticidas me han comenzado a saber mejor que las de toda la vida.

Lo que no me tiene tan indiferente es lo del vegetarianismo, que pese a que no ha sido científicamente probado que vaya relacionado con lo de “organic”, a mí me huele que es así. Y es que en Santa Cruz hay mogollón de vegetarianos. Viniendo de una sociedad muy carnívora (¡olé el jamón!), al principio me sorprendió ver la de opciones vegetarianas que había en todos los restaurante (“sustituye los huevos por tofu por sólo un dólar más”). Después me di cuenta de que algunos de los amigos que invitaba a cenar a casa eran vegetarianos y que, maldición, yo le había puesto un poco de embutido a todos los platos. Creo que más o menos he aprendido a preguntarles a mis invitados si tienen “dietary restrictions” antes de empezar a cocinar. Pero lo que todavía no he aprendido es a no ponerles cara de pena y decirles “pobrecilla/o, no sabes lo que te estás perdiendo”, o el gran clásico: “si pudieras probar el jabugo, te olvidabas de tus hierbas”. No se lo toman muy bien, como tampoco le mola a mi amiga Lisa que le diga “¡Vente a cenar! Siempre tendremos alguna zanahoria para ti” o a mi amigo Matt (que se viene conmigo y Julia en un road trip que hemos montado para estas inminentes vacaciones de primavera) cuando le amenazo con echarle trocitos de bacon en las comidas que prepararemos con el cámping gas. Mi otra amiga vegetariana, Rachel, tiene más aguante con mis bromas, pero es que ella es una vegetariana de mentirijillas, ya que a veces se zampa los trozos de frankfurt que pongo en mi deliciosa ensalada de patatas.

No sé, tal vez la falta de proteína va asociada con una pérdida del sentido del humor… o tal vez mis guasas no tienen ni puta gracia. La verdad es que ya podría ser más buena con mis amigos vegetarianos, porque son vegetarianos buenos, del tipo “live and let live”, no de la clase de los que tienen que evangelizar a los demás sobre su maravillosa opción alimentaria (que de esos también los hay, que me lo han contado).

lunes, marzo 12, 2007

Moda californiana

De repente hace un calor de la hostia en Santa Cruz. De un día para otro, hemos pasado de la fría temporada de lluvias a estar a 25˚C y con un cielo sin nubes... coincidiendo con el cambio de horario primaveral, así que también tenemos una hora extra de luz por la tarde. Todo esto me ha animado a sacar las sandalias del armario y convertirme en una auténtica californiana. Porque aquí, las sandalias, o flipflops, son la pieza más esencial del vestuario. Los californianos las llevan en verano y en invierno, con frío o con calor. De hecho, el otro día fui a ver una ópera amateur del coro de mi universidad y había dos chicas que llevaban flipflops. "Elegantes" (o sea, negras, para ir a conjunto con el vestuario), pero sandalias al fin y al cabo.
Y es que los californianos serán todo lo que tú quieras, pero muy sofisticados a la hora de vestir, como que no. Un amigo mío alemán, Jan, que ha estado viviendo y haciendo la tesis en California durante cuatro años, se ha ido a París a hacer una estancia de tres meses, y me ha escrito lo siguiente: "I have yet to learn about the sense of style that folks have here, that is somewhat difficult after 4 years in Santa Cruz".
El siguiente elemento esencial en el vestuario californiano es la sudadera. La mayoría de las veces con las siglas de alguna universidad, o de las marcas surferas de moda. Y si lleva capucha, mejor. Entonces se le llama hoodie.
Hasta ahora he descrito dos piezas de vestuario unisex. El elemento diferenciador entre féminas y varones de Santa Cruz son los shorts (para ellos) y las falditas ligeras (para ellas), del tipo que yo me compré en India por cuatro chavos pero que a ellas les deben haber costado un pastón en las tiendas hippy-alternativa-pero-ahí-te-la-clavo que abundan por Pacific Ave., la calle comercial del pueblo. Y si hace mucho frío (pero mucho, ¿eh? Que yo he ido por la calle con abrigo y bufanda y ellos seguían con sus shorts), tanto ellos como ellas sustituyen shorts y falditas por jeans.
Así que variedad en el vestir, lo que se dice variedad, no mucha. Pero en ocasiones me llevo sorpresas, como las veces que he visto subir al autobús de la uni a gente con pantalones de pijama y pantuflas (en plan: ande yo caliente...) Lo bueno es que desde que vivo aquí, ya no me preocupo demasiado sobre el qué me pongo.

martes, febrero 27, 2007

Ciencia y sociedad

(Este post es una adaptación de una contribución que he escrito para un blog de ciencia sobre mi asistencia a la reunión de la AAAS del 15 al 18 de febrero)

Advancing Science, Serving Society” (“Haciendo avanzar a la ciencia, sirviendo a la sociedad”). No puedo evitar emocionarme un poco (qué queréis, ya admití ser una nerd) con este bonito lema de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), que en forma de cartel preside la sala de prensa del Hotel Nikkon, en San Francisco. Estoy en la reunión anual de la AAAS, y estoy apabullada: miles de visitantes se reparten entre las aproximadamente 200 sesiones que durante cinco días imparten unos 800 conferenciantes provenientes de todos los campos de la ciencia. No importa cuál sea el evento al que elija ir: siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo mucho más importante que está sucediendo simultáneamente en alguna otra sala de los tres hoteles donde se celebra esta gigantesca reunión.

Tras los científicos, el grupo profesional más abundante en esta reunión es el de los periodistas especializados en ciencia, que en cada sesión suelen ocupar como mínimo una fila de asientos. Parece virtualmente imposible obtener una exclusiva de esta reunión, aunque la verdad es que pocas novedades se presentan aquí. Los conferenciantes acuden más bien a obtener una idea general sobre el estado actual de la investigación científica. Aun así, todos los medios americanos importantes han enviado por lo menos a un corresponsal, y lo que pasa aquí tiene amplia repercusión mediática. Hay también reporteros británicos, australianos, canadienses, franceses, austriacos, suizos e incluso chinos. Pero en los cuatro días que dura la conferencia, no localizo a ningún español, aparte del pequeño comité que ha venido en representación del Euroscience Open Forum (ESOF), un evento que pretende ser la respuesta europea a la reunión de la AAAS y que en el 2008 celebrará su tercera edición en Barcelona. Jordi Mas, del equipo organizador de ESOF 2008, me explica que no tienen ningún stand informativo, sino que están simplemente tanteando el terreno y repartiendo algunos folletos informativos antes de acudir formalmente a la reunión de la AAAS del año que viene, que será en Boston.

Se me ocurre que el equipo organizador de ESOF puede aprender mucho del éxito de los americanos en lo que respecta a involucrar al público en la investigación científica. A la reunión de la AAAS acuden un nada despreciable número de familias que han traído a sus niños a participar en los dos días de “Ciencia para las familias”, una exhibición interactiva que les muestra a los chiquillos que la ciencia es, al fin y al cabo, algo divertido. Asisto también a la grabación en directo de Science Friday, un programa científico semanal de la radio pública estadounidense de nada más ni nada menos que dos horas de duración, y observo como un grupo de estudiantes de secundaria han venido con preguntas preparadas para los invitados: asesores en el programa de la NASA que busca vida en Marte y estudiosos del descenso de crímenes violentos que se produjo en Estados Unidos en los años 90. La sofisticación de algunas de las preguntas de estos chavales me hace enrojecer recordando entrevistas en las que no me preparé el tema tan bien como ellos se lo han estudiado.

Otra actividad muy popular en la conferencia de la AAAS es lo que los americanos llaman networking, que es simple y llanamente “hacer contactos”. Aquí la timidez ha sido abolida: cualquier momento es bueno para iniciar una conversación trivial con aquel que esté a tu alcance (la calidad de la conservación es lo de menos: un tipo, al enterarse de que era veterinaria de formación, me preguntó cuál era mi animal favorito). La charla idealmente culminará en un intercambio de tarjetas profesionales. Nunca se sabe quién puede resultarte útil en tu carrera… Entre nosotros: odio el networking.

Y para los aspirantes a periodista científico, aún hay más: una feria de prácticas, organizada por la Asociación Nacional de Escritores Científicos. Al evento acuden 16 importantes revistas y gabinetes de comunicación que van desde Science y Nature hasta el departamento de prensa del laboratorio de física de altas energías Fermilab. Tras una breve presentación, en la que cada medio describe qué tipo de prácticas ofrece, se da una variante del speed-dating, en la que los reclutadores conceden entrevistas de cinco minutos cronometrados a los potenciales becarios. Al acabarse el tiempo, suena una alarma y los aspirantes abandonan la sala mientras los reclutadores apuntan sus impresiones. Empieza otra ronda: los futuros periodistas científicos entran de nuevo en la habitación y vuelven a esgrimir su mejor sonrisa con otro reclutador.

Si tuviera que describir mi primera reunión de la AAAS con un solo adjetivo, elegiría "agotadora".

lunes, febrero 26, 2007

Visitantes pervertidos

No falla. Un par de veces al mes me llegan visitantes al blog a través de una búsqueda de Google que me da mucha grima: "fotos de púberes". ¿Y por qué al hacer una búsqueda de este tipo con Google, mi blog es el cuarto resultado? Pues por un inocente comentario que me dejó escrito don Toni Esteban en mi post sobre la carrera "First Rain" en mi campus. Toni puso: "Mas que pueblo liberal, yo diria que vuestra uni es el unico reducto jipi. ¡De todas formas, me encanta la compilacion de fotos de puberes yankis con su pubis al aire y sin depilar!" En fin, lo siento mucho, pervertidos, pero esto es todo lo que vais a encontrar en este blog...

martes, febrero 20, 2007

¡Artículo en El País!

Este es un post motivado por pura euforia: ¡he publicado un artículo en la sección de ciencia de El País! En julio del 2004, cuando acabé las prácticas de final de carrera que hice allí, me dieron unas palmaditas en la espalda y un "Que te vaya muy bien, chata". Yo, con mi corazoncito de reportera roto (porque había disfrutado como una enana trabajando allí), me juré que volvería, aunque fuera como colaboradora ocasional. Y por fin, dos años y medio después, tras perseguir incansablemente a la editora de la sección de ciencia -en persona, cuando aún estaba en Barcelona, y vía e-mail desde aquí -, ¡lo he conseguido! Me pidieron que cubriera una conferencia sobre el telescopio de rayos gamma GLAST, a principios de febrero en Stanford. Yo no tenía ni idea sobre los rayos gamma ni sobre la astrofísica de altas energías (al fin y al cabo, estudié veterinaria), pero una vez me documenté me quedé fascinada... tanto que me voy a apuntar a un curso de astronomía el próximo trimestre. De momento ya me he comprado un libro de texto. Llamadme nerd.


El telescopio GLAST, que estará orbitando la Tierra a partir de noviembre

miércoles, febrero 14, 2007

¡¡¡¡Hortera!!!!

Pensaba que la "casa-castillo" que hay en la calle debajo de la mía era bastante hortera. La decoración de Halloween y la iluminación navideña también me parecían muestras representativas del "American kitsch". Pero, tras pasearme por Sausalito este lunes con mi prima Lucía (que se vino de visita 11 días. Se marchó ayer, sniff) y ver lo que había en el puerto deportivo, los ejemplos arriba mencionados ahora me parecen de un gusto exquisito.

Aquí tenemos el ganador, el "monumento" más hortera que he visto hasta la fecha:


¿Qué es eso? ¿Acaso una mezquita entre los yates?

¡No! Es una casa flotante de cartón piedra con forma de mezquita (de veras, había un cartelito que ponía "no pasar, residencia privada"). Lo flipo.

martes, enero 30, 2007

El cheque

Uffff, llevo tanto tiempo con el blog abandonado que no sé ni por dónde empezar. Bueno, pues escogeré una anécdota de tantas.
Un buen día volví a casa de las clases y me encontré con una carta de departamento de Student Business Services de mi universidad. "Tate", me dije, "ya se han equivocado y me han mandado a mí la factura de la matrícula de este trimestre en vez de enviársela a los de la Universidad de Indiana" (que son los que nos administran la beca en EE.UU.) Abro la carta y, en efecto, había un documento que mencionaba una cantidad de dólares bastante apabullante (8.101 dólares con 33 céntimos para ser exactos). Pero, al mirar el documento detenidamente...

¡Coñe, si se trataba de un cheque! "Alguna cabeza rodará en el departamento de Student Business Services por esta cagada", me dije, mientras empezaban a surgir las primeras tentaciones ("¿habrá manera alguna de que me lo pueda quedar?")

Por supuesto, no la había (aunque mi compañero de piso ya estaba frotándose las manos pensando en la mega fiesta que íbamos a organizar). Al final, después de comentárselo a la secretaria de mi máster, ésta habló con el departamento y me mandaron un mail excusándose por el error y pidiéndome que les llevara el cheque a la oficina.

¿Alguna vez habéis tenido que devolver 8.101 dólares caídos del cielo?

sábado, diciembre 16, 2006

Momentos de relax del fall quarter

Al llegar a Barcelona me ha sorprendido comprobar que a algunos amigos que siguen mi blog (¡que son más bien pocos, ya les vale al resto!) les he transmitido una imagen demasiado negativa sobre mi vida en Santa Cruz. Es decir, sí que pasé muchos nervios y agobios por culpa de la enorme carga de trabajo del primer trimestre del máster. Y seguro que esto se reflejó alguna vez en el blog. Pero también he tenido momentos estupendos, especialmente hacia el final del trimestre, cuando se aligeró la cosa y pude hacer un poquillo de turismo. Y, para que quede claro, en general estoy encantada con mi vida allá.

Así que voy a hacer recapitulación de algunos momentos estrella del fall quarter en Santa Cruz.

1. Thanksgiving

Durante bastantes semanas estuve planeando pasar Acción de Gracias con los demás becarios de "La Caixa" que están estudiando en la Coste Oeste. El problema, como siempre, era la concreción. Todo el mundo decía que sí sí sí, pero nada de especificar dónde. Yo quería ir a Los Angeles, pero los de LA al final dijeron que querían olvidarse de su ciudad por unos días. Se habló de Berkeley y Davis, pero la candidatura de Santa Cruz triunfó. Entonces resultó que mis compañeros de clase también estaban organizando una cena de Acción de Gracias y al final nos juntamos todos en casa de Sarah. Además, escribí un artículo sobre mi primer Thanksgiving en los Estados Unidos que tuvo bastante buena acogida, incluso recibí cartas de los lectores dándome la bienvenida a los States y deseándome que participe en todas sus tradiciones. Si es que la gente de Santa Cruz son majetes...


Estos somos los que elaboramos el pavo: a mi izquierda, Jan; con camisa azul, Ewen (el chef) y Sarah, que puso la casa con su cocina gigante con dos hornos.

Y he aquí la perfección hecha pavo:

Lo que no sale en el artículo del Sentinel es que al final nos juntamos más de 20 personas en dos grupos bien diferenciados: los americanos - tranquilos, silenciosos- y los siete españoles (más un alemán), que éramos un escándalo. Sobretodo cuando David se apropió del baster (una especie de pipeta gigante que se utiliza durante la cocción de pavo para recoger los jugos que suelta el ave y volver a rociarla con ellos) y nos persiguió por el salón. Ante este espectáculo, mis colegas gringos optaron por refugiarse en la sala de estar jugando al Trivial. En fin, dos maneras diferentes de celebrar una fiesta…

2. Big Sur

El fin de semana de Thanksgiving, David y Santi, que habían venido de L.A., se quedaron un par de días más (los pobres Irenka & Diego y Raul se volvieron a sus respectivas ciudades porque tenían que estudiar para los finales o acabar trabajos varios). David había venido a Santa Cruz con la idea de ir de visita a San Francisco, pero Santi, que es un poco más agreste, tenía ganas de naturaleza. Y yo, la verdad, me inclinaba más por el plan de Santi. Así que sintiéndolo mucho por Davidillo (aunque él me ha asegurado unas cuantas veces que le encantó el cambio de planes), nos fuimos a Big Sur, que es una maravilla de zona de costa protegida al sur de Monterey. Qué alucine. Me muero de ganas de volver allá un fin de semana largo y acampar por ahí.


jueves, diciembre 14, 2006

Vuelve, a casa vuelveeeeee....

Estos señores son mis papás, que me vinieron a recibir al aeropuerto con una pancarta de bienvenida diseñada por mi hermano. Por si no se ve bien, es Governator levantando a peso dos "guarans catalans" (burros catalanes). Comprensiblemente, me dio la risa tonta cuando lo vi (y no fui la única persona en el aeropuerto a la que le pasó) y se me olvidaron las 17 agotadoras horas que me había pasado viajado (11 de ellas en un avión cargadito de bebés llorones. Angelitos).

Me gustaría poder escribir sobre la confusión que se siente al volver a casa tras cuatro meses pasados en California, pero la verdad es que al día siguiente de llegar pillé una faringitis del copón y la fiebre no me ha dejado meditar mucho. Aún así, la primera tarde me sorprendió que la dependienta del Caprabo pusiera esa cara de desgana total cuando estaba cobrándome y sólo me dijera "son 42 euros con 50". También me chocó el desprecio que mostraban mi madre y los demás conductores por los pobres peatones que intentaban cruzar un paso de cebra.

Aparte de esto, parece que todo sigue igual. Excepto yo, que ya no sé a dónde pertenezco.

miércoles, noviembre 15, 2006

Cosas que estoy aprendiendo por aquí

1. Estoy aprendiendo a ser sociable:



Mi amigo David Perpiñán, que me conoció en mi época más borde y sociópata (cuando estaba estudiando veterinaria), me envió una vez un mail memorable. Yo había comenzado hacía poco mi segunda carrera y David me preguntaba: "María José, ¿cómo te va? Seguro que ya has hecho una única amiga, con la que te sientas en el fondo de la clase a criticar a todos los demás". Bueno, esto da una idea aproximada de cómo era yo en mi tierna juventud. Supongo que ya había mejorado bastante antes de venir para acá, pero igualmente empezar de nuevo en un país extraño te estimula las habilidades sociales.

2. Estoy aprendiendo que mi madre siempre tenía razón.

"Si no limpias, al menos no ensucies" + "Ahora tienes la habitación hecha unos zorros, pero verás que cuando vivas sola sí que te molestará el caos". Qué perlas de sabiduría me soltaba mi madre, y yo sin darme cuenta. ¡Cuánta razón tienes siempre, mamá! ¡Qué ganas me entran de gritarle esa primera frase a mi compañero de casa cuando deja restos de pomelo por toda la cocina, o los platos sucios en la pica durante días! ¡Y qué maruja me he vuelto, por Dios! El otro sábado dediqué toda la mañana a dejar la mencionada cocina como los chorros del oro... y peor aún... me entró un gustirrinín cuando la vi tan limpia y brillante... ¿es grave, doctor?

3. Estoy empezando a comprender el síndrome del emigrante

Yo una vez tuve un novio extranjero que era bastante gruñón. Me parecía que se enfadaba demasiado por nimiedades y siempre estaba criticando a los catalanes. Pero ahora entiendo que el estar en tierra extraña a veces te pone de los nervios. Hay días en los que todo lo de los americanos me parece mal. Por suerte, es bastante infrecuente.

viernes, noviembre 10, 2006

martes, noviembre 07, 2006

Cultural learnings from the US and A

El viernes fui a ver el estreno de la película "Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan". Estaba el cine a reventar. Supongo que a estas horas la gente ya habrá leído suficientes reviews de la película como para que yo suelte otro, pero es que yo no quiero hablar de lo que pasaba en la pantalla. Prefiero comentar las reacciones de la gente del público.
Tenía un tipo sentado detrás que se estaba debatiendo consigo mismo. Cada vez que Borat soltaba una de sus bestiezas antisemíticas / machistas / homófobas / racistas, al pobre espectador le dolía reirse. Antes tenía que soltar un "Oh my God, Oh my God this is terrible". Este mantra parecía librarle del sentimiento de culpa provocado por que le hiciera gracia un humor tan políticamente incorrecto, y entonces se permitía reír.
Les pregunté a la gente que se había venido conmigo al cine si ellos habían observado algo similar (porque nos habíamos tenido que dispersar por la sala, estaba el cine abarrotado) y me dijeron que no, que les pareció que todo el mundo se estaba riendo alegremente. Pero sospecho que a más de uno le pasó lo que al tipo que se sentaba detrás mío: estos americanos tienen tan imbuido lo de ser políticamente correctos...
Tal vez precisamente por eso, por el añadido del gustirrinín de estar haciendo algo incorrecto, le esté gustando tanto esta película. Así lo describía el crítico de cine del Sentinel:

"But in this increasingly touchy, easy-to-offend, careful-what-you-say culture, watching a comedian with a killer instinct and incapable of embarrassment is a rare and wondrous thing, particularly when that comedian is out to expose exactly what he seems to practice."

(Pero en esta cada vez más delicada, fácil de ofender, cuidadosa de lo que decimos cultura, observar a un cómico con un instinto asesino e incapaz de la avergonzarse es algo raro y maravilloso, particularmente cuando ese cómico está intentando exponer exactamente lo que él parece practicar.)

Hablando del Sentinel: últimamente me lo estoy pasando pipa con mis prácticas allí. Ya me permiten escribir algo más que necrológicas y artículos sobre el tiempo; también escribo sobre astrónomos, vagabundos, cóndores, más astrónomos, calabazas (qué queréis: era Halloween) y aguas apestosas. El trimestre que viene me pediré las prácticas en la oficina de prensa de Stanford.

miércoles, noviembre 01, 2006

Halloween in Santa Cruz

Sí, ya lo sabéis: fue Halloween. Pero es que Halloween en mi pueblo es la bomba, se vuelve todo el mundo (más) loco. Me lo habían contado, pero hasta que no bajé a ver a las multitudes que se paseaban disfrazados por Pacific Avenue, no me lo creí. Hacía un frío del carajo ayer por la noche, pero eso no impedía que la mitad de la gente fuera medio en pelotas (me puse a contar la de chicas que iban de "sexy cops" o "sexy-lo-que-sea" y perdí la cuenta. Definitivamente, en este pueblo no les gusta mucho la ropa). Los helicópteros sobrevolaban la avenida y había bastantes antidisturbios al acecho, porque cada año se dan peleas entre bandas o entre borrachos en la noche de Halloween. Pero esto no cohibía para nada a la gente, que se paseaba de arriba a abajo tocando los bombos, montando el numerito o simplemente exhibiendo su disfraz. Si queréis ver un vídeo sobre el ambientillo que había en el downtown, pinchad aquí.


(Este último disfraz es para los cinéfilos)

domingo, octubre 29, 2006

Fiat slug

Un post breve, para presentaros como dios manda a la mascota de mi universidad: el banana slug. Ya la he mencionado antes (me tiene fascinada), pero hoy he ido con dos amigos en su búsqueda y captura por los bosques que rodean el campus. Tras media hora de rebuscar entre la hojarasca, hemos encontrado una. Here it is en toda su gloria:

El bichillo este mide un buen palmo de largo


Esta es Virginia, la chiquita madrileña que me cura del "homesickness" cada vez que me da. Un encanto, lástima que se le acaben las prácticas en febrero... ¡aunque con suerte encontrará trabajo en Silicon Valley!


Y aquí yo haciendo el tonto con el slug. La foto se la dedico a Irenka, a quien seguro que le da grima.

Mientras nos preparábamos para la excursión, Álex, Virginia y yo nos documentamos prolíficamente sobre la vida y milagros de esta babosa gigante. Según la Wikipedia, se trata de la segunda especie de babosa más grande del mundo, y secreta una capa de moco protector tan denso que les permitiría deslizarse por el borde de un cuchillo sin cortarse (no, no lo he probado. La creencia popular de que soy una sádica con los animales -supongo que en gran parte debida a las historias de cerditos que explico- no es cierta).
El banana slug es realmente popular en mi pueblo; hay revistas en Santa Cruz que le dedican artículos a la vida sexual del slug. O aún más extremo: el caso de la doctoranda de UCSC, Brooke Luana Weaver Miller, que está haciendo su tesis sobre este tema. Los más freaks disfrutarán de los vídeos que hay en esta última web y que muestran slugs apareándose.
Con esta popularidad, no es de extrañar pues que la banana slug acabara convirtiéndose en la mascota de la UCSC, muy a pesar de la voluntad de un antiguo rector de la universidad, que intentó sustituirla por una macota más "digna", el león marino. Lo estudiantes no quisieron acatar la decisión del rector, y en 1986 hicieron una votación "pro-slug" que devolvió a la babosa su status de mascota oficial.
Como guinda de este post monográfico, ahí va el lema del equipo de tenis de la UCSC:
"Recently, our Sammy the Slug mascot has been appearing around campus at sports events and other functions. And, when the men's tennis team played in the NCAA championships, their T-shirts read: "Banana Slugs-No Known Predators."

domingo, octubre 22, 2006

Especial surfistas

Ahí va este post sobre surfistas, por clamor popular (en realidad sólo me lo han pedido Álex y Crístian, pero como yo a estos dos no les puedo negar nada...)
Estamos teniendo un veranillo de San Martín estupendo en Santa Cruz, hace un sol esplendoroso y mucho más calorcito que cuando llegué aquí en agosto. El buen tiempo y el hecho de que se esté celebrando el O'Neil Cold Water Classic esta semana me provocó que ayer mandara a la mierda trabajos y estudios y me pasara la mañana viendo la competición de surf. Al fin y al cabo, estoy hasta las narices de que cuando hablo con mis padres siempre se de la misma situación:

MAMÁ: Hija, explícame cosas. ¿Qué has hecho esta semana?
MJ: Nada mamá, estudiar, ir a las prácticas. De vez en cuando limpio la cocina, también.
MAMÁ: No puede ser. ¡Nunca le quieres contar nada a tu madre!


Pues mira, esta vez sí puedo explicarle algo: ¡mamá, he ido a ver a los surfistas! Y fue bastante impresionante, porque ayer había buenas olas y un montón de espectadores asomada al acantilado de Steamer's Lane. Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí van unas cuantas:




Fantástico, ¿no? Por supuesto, al ser Santa Cruz, me tocó tener a mi lado al típico loco del pueblo, que estaba mirando la competición sin parar de hablar y animar a los surfistas. Me dijo: "Oh, las voces de los megáfonos del concurso... las oigo cada noche en mis sueños". Ajá.

Mi diario, el Sentinel, le ha estado dando mucha cobertura a la competición y el miércoles llegó Gwen, la especialista en surf, super contenta por que había recibido un mail de Madrid donde le explicaban que la comunidad surfista española seguía su trabajo y traducía sus artículos en un blog, Surf Kultura. Nos miramos el blog las dos, le expliqué qué era lo que comentaban (ella no habla español) y creo que se quedó feliz para el resto de la semana (comprensible, pensar que los artículos que publicas en un diario local se los miran en la otra punta del mundo debe ser un buen masaje para el ego periodístico).

Y ya que hoy posteo (una vez a la semana, no está mal), aprovecho para añadir otro comentario sobre las diferencias americanos-españolitos:

6. A los americanos no les gusta hacer una pausa para comer

Me parece tremendamente triste, de un "workaholic" subido: en el trabajo, los estadounidenses no hacen ni una triste pausa de media hora para comer. No, en vez de eso agarran un sandwich, una ensalada o cualquier otro bocadito y se lo comen en su lugar de trabajo, los ojos fijos en la pantalla del ordenador. Así no hay quién socialice, joder, y cada día que voy al Sentinel me toca comer solita con mi diario en el comedor, que siempre está bastante vacío. Se lo comenté a Gwen y me dijo "I know... it looks pathetic, right?" (Lo sé. Es patético, no?). Y yo: "Well... "pathetic" is not the word that I was going to use... but now that you mention it... yes!" (Bueno, "patético" no es la palabra que iba a usar... pero ahora que lo comentas, sí) .

domingo, octubre 15, 2006

Embedded in America

Ya llevo casi dos meses aquí, así que ya es hora de que comience a hacer de reportera "incrustada" en los States y comente algunas diferencias entre los americanos y los españolitos que he notado por aquí. Por supuesto, se trata de los topicazos más evidentes, al fin y al cabo no llevo aquí suficiente tiempo para ser una experta en nada (y menos aún cuando me tengo que pasar el día en casa estudiando y me queda poco tiempo para socializar).

1. A los americanos les gusta su espacio personal

Me lo dijo un tipo que iba sentado a mi lado en el avión que me llevó de Chicago a San José: "We Americans love our personal space". Más razón que un santo llevaba el hombre. No sólo les encanta tener coches y casas enormísimas, sino que defienden con uñas y dientes su espacio personal, esa burbuja imaginaria que les protege del mundo. Vas por los pasillos del Safeway con tu carrito y ves aproximarse a un americano/a con el suyo. Pues ya a diez metros te está diciendo "excuse meeeeee" por estarse aproximando/ invadiendo tu espacio. No vaya a ser que te roce un codo.
Y no sólo pasa con los desconocidos. Un día iba yo de copiloto en el coche de una compañera de clase, y tenía su bolso entre mis pies. La chica se pone a buscar una botella de agua que llevaba en el bolso y me suelta "perdón por tener que poner mi brazo cerca de tu pierna para alcanzar la botella". Yo, a cuadros.
Mi compañero de piso también se excusa cada vez que nos topamos por la cocina mientras estamos cocinando. Joder, esta gente sufriría muchísimo por las calles de Barcelona, donde el topetazo es de lo más habitual.
La máxima del espacio personal también se aplica a las presentaciones, por supuesto. Cuando te presentan a un estadounidense, le tienes que dar la mano, no dos besos. Parece sencillo, pero a veces te olvidas y queda súper incómodo, casi en plan sexual harassment. Cuando sois más amigos, ya les puedes dar un abracito al saludar y al despedirte. Pero dentro de sus límites: está bien que contacte la parte superior del cuerpo (de hombros para arriba), pero nada de contacto corporal total. Además, el abrazo se da con sólo un brazo (todavía no he determinado si es el izquierdo o el derecho).
Cuando le comenté el tema a Claas, me dijo que su amigo Kürsad, que había vivido muchos años en Nueva York, tenía la teoría de que los americanos hacían todo esto para evitar conflictos. Como aquí nunca sabes quién puede ir armado y quién no (mmmm, prefiero no pensar en esto), eres amable en exceso para evitar que nadie se enfade.
Claro que Kürsad vivía en Nueva York, y no en mi pueblito de 50,000 habitantes.


2. A los americanos les encanta iniciar conversaciones casuales


Además de saludarte con una sonrisa cada vez que estableces contacto visual (algo que me pone de buen humor), los americanos aprovechan cualquier ocasión (el autobús, estar esperando en una cola…) para hablar contigo de todo y nada. A mí me fascinan especialmente los cajeros del súper, que siempre me sueltan el “how are you doing today?”. Los del Safeway lo hacen con desgana, por obligación, pero lo del Trader Joe’s le imprimen más entusiasmo y una sonrisa de oreja a oreja. Será que están mejor pagados o que, como dice mi compañero de piso Jake, Trader Joe’s intenta vender la imagen de “somos tus amigos”. Pero a veces es excesivo: un cajero me preguntó si ya tenía planes para el fin de semana. En Barcelona hubiera pensado que quería ligar conmigo, pero aquí ya no sé qué creer.
De todas maneras, ésta es una de las características que más me gustan de los estadounidenses.


3. A los americanos no les gustan las palabrotas

Sí, soy mucho más mal hablada que el americano promedio. Ellos dicen "shoot" en vez de "shit" y "bloody" en vez de "fucking". Yo no utilizo sucedáneos.


4. Los americanos intentan abreviarte el nombre siempre que pueden

Situación típica:

Americano: What's your name?
Yo: María José.
A: What?
Y: Ma-rí-a-Jo-sé
A: I see. Can I call you María?
Y: No, my name is María José.
A: Mmm, too long. What about MJ? (pronúnciese "Em Jei")
Y: No. You can call me Eme Jota if you want, but not "Em Jei".

Llamadme borde si quereis. Pero a mí no me rebautizan.


5. Los americanos parecen llevar mejor la soledad


Será porque están más que acostumbrados a mudarse de un lugar a otro. Una compañera mía de clase me dijo: “cuando llego a un lugar nuevo, ya sé de antemano que me voy a sentir depre por estar solita y no conocer a nadie. Así que simplemente bloqueo estos sentimientos”.
También se quejan mucho cuando tienen a la familia de visita. Parece que creen que es un ataque a la independencia que obtuvieron a muy temprana edad (la mayoría a los 18). De momento, más de cuatro me han dicho “no, si me gusta que mi padre/madre/hermano esté por aquí, pero al final del día ya tengo ganas de que se larguen”.
A mí esto me parece muy exagerado. Con lo contenta que estaría si vinieran de visita os míos…


(Si este último comentario os ha dado la impresión de que estoy algo melancólica, no es sin fundamento. Ya empiezo a sentirme bastante homesick…)

domingo, octubre 08, 2006

Californians love their bumper stickers (2)

Tenemos un ganador. Y con muchísima ventaja, además. Esta mañana estaba volviendo a casa después de meterme un buen brunch entre pecho y espalda cuando he visto este coche y casi me he caído de la bici de la impresión. Así que he aparcado la bicicleta (sí, yo pedaleando; qué chiste. Pero de alguna manera he de evitar ponerme como una americana del MidWest, digo, como una foca). Qué artista el dueño de este coche. Es que no ha dejado ni un centímetro de la carrocería al descubierto. Todavía me pregunto por qué los californianos tienen esta necesidad de exhibir sus convicciones. Se aceptan vuestras teorías al respecto.

viernes, octubre 06, 2006

First rain (2)

Parece ser que esto del "First rain" en mi universidad ha triunfado (hago esta afirmación basándome en la reacción de mi familia, que han flipado cuando lo han visto). Así que os voy a pasar este link, para todos aquellos que querais ver unas cuantas imágenes más (no son mías) de esta gran tradición slug.

Aprovecho también para presentaros a mi gata, adoptada este pasado martes. La quiero llamar Lola, si mi compañero de piso me permite.