Aquí me da un rayo en plena cabeza
No se me ocurre un pie de foto adecuado para esta imagen tan freak
Aquí me da un rayo en plena cabeza
(Visto en el blog de Mauro Entrialgo)
Pues considerando que el primer motivo para que te descalifiquen como jurado es el no ser estadounidense, es un poco de burrócrata enviarle una convocatoria a una extranjera, ¿no? Y todavía más intrigante: ¿de dónde carajo habían sacado mis datos? Le conté a mi jefa lo de la convocatoria y se extrañó, porque ella creía que sacaban la información del registro de votantes del condado (y, claro está, yo no estoy en ese registro porque no al no ser estadounidense, no puedo votar... por mucho que me pese). Así que lo han tenido que sacar de otra parte, ¿quién les estará proporcionando mis datos? Malditos...
Esta es la segunda vez que el cartero me trae una sorpresa gorda (la primera aquí). Y dicen que no hay dos sin tres, así que ya os contaré.

Os dejo con algunas fotos del concierto (estaba llenísimo de indios, que creo que son mayoría en muchos pueblos de Silicon Valley).
Los bailarines de banghra (y el tipo del bombo)
Anoushka y su sitar (guapa hasta decir basta)
¿Y éste qué hacía? ¿Mirar el email?
Pues al parecer el tipo del email era importante...
¿Cómo estaba el parque? Abarrotao...
Con Pablo (¡tengo un amigo bloggero famoso!)
Parte de la Spanish mafia de la zona de la Bahía.
Aprovechando que es verano y que, aunque entre semana esté haciendo prácticas, los fines de semana los tengo libres (¡qué gustazo!), ayer me fui con Irenka y Diego (UC Berkeley) + los Cecilios (UC Davis) + Justin de excursión a Napa, a catar vinos. La verdad es que yo no bebo vino (ya sé, ya sé...), pero aun así me apetecía la excursioncilla.
Los criminales del picnic. Cecilia e Irenka brindando a la salud de nuestra vecina cotilla.
El toque gore del día lo puso el pedazo de accidente que vimos a la vuelta (dos coches y una moto que había quedado como un acordeón). Justin dijo que esto debe ser el pan de cada día en la zona, y pese a ello no vimos ni a una sola patrulla haciendo controles de alcoholemia (influencia que deben tener las bodegas, parece ser: el interés económico triunfa sobre la seguridad vial, qué bien). Lo feliz que sería el bigotes si esto sucediera en España también.
De los estadounidenses te explican que son la nación con mayor porcentaje de obesos mórbidos. Así que cuando llegué a Santa Cruz me quedé impresionada con lo deportista y fibrado que era todo quisqui. No sé exactamente a qué se debe tanta afición por el deporte, tal vez sea porque van en coche a todas partes y necesitan resarcirse de tanta inactividad (a mí en Barcelona me bastaba con ir andando a todas partes para mantenerme decentemente en forma). Pero sea por lo que sea, aquí todo dios surfea, corre, va en bici y practica un par de deportes más.
Los malos
Elvira Lindo 01/07/2007
(...) Bien, pues toda esta confesión innecesaria venía a cuento de la vergüenza que pasé el día en que Al Gore apareció en la ceremonia de los Oscar. (...) este año el mundo de Hollywood encontró en Supergore la encarnación de la felicidad colectiva. Ellos parecían verlo como a Superman: al fin y al cabo, Gore es ese hombre encorsetado (como Clark Kent) al que uno se imagina poniéndose una capa y volando para destruir una fábrica que lanza emisiones de CO2 al espacio espacial. La ideología de Supergore, salvador de planetas, ha calado en el público por el optimismo de sus propuestas. Pero he aquí que otros escépticos redomados como yo están poniendo en duda que sea tan sencillo luchar contra Lex Luthor. Viviendo en América, uno se da cuenta de que la salvación del planeta es la última moda del catálogo de rebeldías posibles, pero, en la práctica, nadie se aplica el cuento. De ahí mi alegría, esta semana, cuando el periódico publicó una carta de Gustavo Duch Guillot, presidente de Veterinarios sin Fronteras, que a raíz de la visita de Gore a Barcelona celebraba que haya despertado conciencias, pero ponía en entredicho su fe en los agrocombustibles, que pueden acabar siendo tan contaminantes como el CO2. El amigo Duch decía algo que yo pensé la misma noche en la que veía a los emocionados actores aplaudiendo a su nuevo héroe: ¿qué pasaría si en vez de estar hablando de energías alternativas habláramos de quitaros parte de vuestros privilegios? No es sólo cosa de ricos, es algo aún más inherente a la cultura americana, el despilfarro. Un despilfarro del que nadie se da cuenta: los miles de envoltorios de plástico y papel que te dan al día en el supermercado y que llenarán esa misma noche camiones de reciclado; el espectáculo de la comida que se tira en grandes bolsas y que, paradoja, sacan a la calle trabajadores que vienen de países donde la gente muere de hambre; los tremendos 4×4 que han impuesto los fabricantes de coches y las petrolíferas; el agua que se gasta sin control; los aires acondicionados que se ponen ya en marzo en muchos edificios y que la gente contrarresta con calefacciones eléctricas; la idea de que el frío artificial es sinónimo de calidad de vida y de que el hall de un edificio que se precie ha de estar a quince grados máximo; el haber desterrado el transporte público de la mayoría de las ciudades y defender que lo más sostenible es vivir en urbanizaciones; la incapacidad de que los restaurantes entiendan que las porciones no tienen que rebosar el plato. (...) Todas estas cosas me asaltaron aquella noche en los Oscar. Mi tendencia Addams a desconfiar del arrobamiento de la masa por el líder. Miraba los rostros emocionados de mis actores favoritos y pensaba: y qué si os cambiaran la vida, si tuvierais que renunciar al avión privado que os lleva vestidos de hippies al Machu Picchu; y qué si tuvierais que modificar ese sistema mental que os lleva a pensar que todo consiste en que Supergore acabe con los malos. Y qué si los malos también fuerais vosotros."
Pues bien, las razones por las que me ha gustado:
Todos los domingos, ese pedazo de biblia en verso que es la edición dominical del New York Times me proporciona un delicioso entretenimiento: la sección de bodas y celebraciones, que es ñoña a más no poder, pero que me tiene fascinada. Os explico un poco de qué va, para aquellos que no estéis familiarizados: uno de los cuadernillos dominicales (hay casi una decena) del NYT es el Sunday Styles, una colección de artículos más bien frívolos, que reserva las cinco o seis páginas finales para anunciar bodas de alto copete. Los anuncios de boda estándard casi siempre llevan una foto de la pareja: un primerísimo plano de los dos apoyando ligeramente las cabezas el uno en el otro, a la vez que miran a cámara mostrando su reluciente sonrisa profidén. El texto (unas 30 líneas)que acompaña a las fotografías me confundió la primera vez que leí la sección, haciéndome dudar de si se trataba de anuncios de boda o de gente que buscaba trabajo. Porque es que te largan todo su currículum: educación y calificaciones (como mínimo un miembro de la pareja -- a veces incluso los dos -- se graduó cum laude por alguna de las universidades de la Ivy League) y trabajo actual (generalmente analistas financieros, banqueros, abogados... o profesiones más "liberales" pero que también huelen a salarios mensuales con muchos, muchos ceros). Y para más inri, hacen lo mismo para los padres (y madres) del novio y la novia.
Así, te enteras que Kimberly I., hija de un alto ejecutivo de un banco internacional y de una señora que se dedica a causas benéficas, se ha casado con James E., hijo de otro alto ejecutivo de otro banco y de una secretaria de dirección. Kimberly se graduó por Duke con magna cum laude, mientras que James, que también estudió en Duke, se tuvo que conformar con un cum laude (¿sería este un momento de crisis para la pareja? Con gente tan competitiva, nunca se sabe). Aunque luego James se resarció sacándose un MBA por Columbia, que no es moco de pavo. Ahora Kimberly se gana la vida como vicepresidenta de inversiones en una firma de Nueva York, mientras que James está a punto de empezar a trabajar para un fondo de inversiones de alto riesgo en la misma ciudad. El Sunday Styles no especifica, pero creo que la pareja no ha tenido problemas para pagar la entrada del pisito.
Éste suele ser el patrón para todos los anuncios de bodas, pero también hay cierta variedad, que da vidilla. A veces no son blancos. Otras veces, incluso son parejas mixtas. De vez en cuando sale una pareja gay (entonces en el anuncio te especifican que Mr. X es el de la izquierda de la foto, mientras que Mr. Y es el de la derecha). Pero lo que más perpleja me deja es cuando la foto es sólo de uno de los miembros de la pareja (siempre ella). Entonces me da cierta tristeza por el futuro de los recién casados: mal pinta cuando no han sido capaces de ponerse de acuerdo para sacarse una foto juntos o cuando él ha renegado del anuncio ("¿Que quieres anunciar la boda en el NYT? ¡Por Dios, qué vergüenza! ¡Pues mi foto no la saques, que no quiero que los colegas de la oficina me maten a collejas!")
Sin duda, mi parte favorita de bodas y compromisos es Vows, un minireportaje de cómo tal pareja se conoció, enamoró y comprometió. Normalmente empiezan diciendo que X vio a Y y supo al instante que era su hombre / mujer ideal, porque Y reunía tal, tal y cual característica que X había estado buscando desde siempre en el sexo opuesto. A propósito de esto: me tiene patidifusa que los protagonistas de Vows siempre sepan exactamente cómo tiene que ser su pareja ideal (y que encima la encuentren). Yo nunca lo he tenido tan claro.
Además, Vows es de un Corín Tellado estupendo. Cuando leo parágrafos como éste...
"After the Harvard program, she returned to her job as a lawyer in Arizona and he stayed in Cambridge. But they remained in touch through “long, uncensored, and unedited” nightly phone conversations in the dark, covering everything from her mother’s death, to Biblical passages that troubled or interested them, to his idea of marriage as a piece of music that has both structure and room for improvisation. “He just went through the phone, into my heart,” Ms. Gibson said."
... casi puedo sentir el dolor del periodista que lo ha escrito ( "¡Un máster en periodismo y miles de dólares en deudas estudiantiles para esto!").
Y para finalizar, pasemos al último nivel: ¿puede haber algo más sentimentaloide que Vows? ¡Sí! Los vídeos sobre compromisos del NYT online (no puedo enlazar directamente, pero id a la columna de la izquierda, clickad en Style --> Vows) Mi vídeo "favorito", de momento, es el de Brooke y Seth (en la página 2). Miradlo y me decís qué tal.
Preparando la operación ice-cream
Todo listo para mezclar la masa con el nitrógeno
Ahí va
Esto ya empieza a parecer helado 
Ricooooo
A Matt le parece muy gracioso que Rebecca se haya helado la lengua

Mike, el traidor, amenaza con congelarme un pierna
Venganzaaaaaaaaaa

Conclusión de la noche: el nitrógeno líquido mola
La semana pasada fui de excursión con mis compañeros de clase. El director del programa pidió voluntarios para conducir y a mí no me apetecía para nada, así que medio en broma le dije que tenía tendencia al "road rage". Él contestó (medio en broma... pero medio en serio también) que entonces de ninguna manera, que ya se lo pediría a alguien otro de clase.
Por aquí, todos son muy amables conduciendo: se paran cuatro coches en un cuátruple stop y sonríen pacientemente mientras esperan su turno. Nadie grita obscenidades y, por supuestísimo, nadie le da el finger a nadie. Qué porcentaje de esta amabilidad es atribuible al buen carácter californiano y qué porcentaje se debe al temor de que el otro conductor te saque un pistolón, es algo con lo que cada uno puede especular.
Ayer tuvimos una invitada en clase, Jane Stevens, una profesora de Berkeley y periodista multimedia que nos vino a hablar de algunos proyectos suyos tan interesantes como The Great Turtle Race o TOPP. Pero ésta no es la historia que quería contar hoy. Stevens (que será profe mía el año que viene en un nuevo curso que impartirá junto a Mary Miller - periodista del Exploratorium), nos habló de los sitios web que promueven el social networking. Al principio comentó servicios como MySpace, Facebook y Friendster, con los que ya estoy familiarizada (de hecho, admito que estoy registrada en los dos primeros). Para quienes no los conozcan (va por vosotros, papás), se trata de páginas web donde creas un perfil, subes tus fotos y demases y tus amigos te dejan mensajitos públicos para que todo el mundo cotillee y vea lo superpopular que eres, básicamente. También dicen que esas webs sirven para fortalecer relaciones sociales, pero bueno.