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miércoles, febrero 06, 2008

¿Súper Martes?

Una amiga mía (¡hola, Helena!) me ha pedido que escriba un post sobre cómo viví el Súper Martes en California. ¿Súper Martes? ¿Y eso qué es lo que es? No, bromas aparte: lo siento mucho, pero básicamente me pase todo el día de ayer metida en casa haciendo entrevistas telefónicas y escribiendo. De vez en cuando iba saltando en mi mail una alerta del Washington Post: ¡Pop! Obama beats Clinton en Georgia. ¡Pop! Clinton wins Massachusetts. ¡Pop! McCain is victorious in California. Y ese fue todo el contacto que tuve con el desarrollo del Súper Martes (ni siquiera tengo TV, así que tampoco vi los noticieros). Por lo tanto, no tengo nada de primera mano que contar (podría leerme el NY Times de pe a pa e intentar hacer un sesudo análisis, pero confío en que eso lo podéis hacer vosotros solitos).

Confieso que las cosas podrían haber sido muy diferentes y entonces tal vez tendría anécdotas jugositas que compartir con vosotros. Una profesora mía nos ofreció la oportunidad de ir a echar una mano a estaciones de radio y TV locales en San Francisco que estarían cubriendo las elecciones. A mí me destino a Univisión, el canal hispano. Parecía una buena idea. Pero telefoneé a la responsable en Univisión (una mujer muy maja, por cierto) y me explico que en realidad no me podían dejar ayudar por cosas del sindicato y el seguro de los trabajadores, así que básicamente tendría que estar quietecita en la redacción, observando. Además, me pareció que les resultaría mas un estorbo que otra cosa. Así que decidí no ir.

También influyó en mi decisión de no ir el que estoy agobiadísima. Hace dos semanas que casi no salgo de casa (como no sea para ir a las prácticas o a las clases). A pocos les interesarán las razones de mi stress, pero como este blog también lo leen mis padres (y a ellos sí que les emociona que explique como va mi vida, ¿eh, papis?), lo contaré igual: primero, mi curso de periodismo de investigación. Mi profesor es un magnífico docente y estupendo editor de New Scientist, pero también es duro y exigente (cosa que siempre me ha parecido más estimulante – pese a los dolores de cabeza que me cause - que tener un editor/profesor complaciente). Me da la impresión de que no llego al nivel que me pide. Así que estoy trabajando como una loca en intentar presentarle un trabajo que sea por lo menos decente.

Por otra parte, se me había atragantado un reportaje sobre geoingeniería en el que estaba trabajando: nunca en mi vida me ha costado tanto escribir una historia, supongo que porque es complicada y corría el riesgo de caer en el sensacionalismo si no la contaba bien. Ahora entiendo perfectamente a un profesor que tuve en la Pompeu que decía algo así como “Escribir es doloroso. No lo haría si no fuera porque me pagan por hacerlo”.

Y para redondear la cosa, la semana que viene voy al congreso de la AAAS en Boston, donde tendré que intentar convencer a los editores de alguna revista científica de que me cojan de becaria este verano. Stress, stress.

Bueno, ya me he desahogado. Vuelvo al tajo.


PS: Si aun así seguís queriendo leer sobre el Súper Martes, os recomiendo los posts de la serie “Primary Colors” de Materias Grises. Y para ver una propuesta innovadora sobre como fomentar la participación política de la ciudadanía, no os perdáis esto.

lunes, diciembre 31, 2007

Adiós 2007


A pocas horas de que acabe el 2007 (en California faltan 9 horas más, pero ahora estoy en Barcelona), me he dicho que estaría bien escribir un post de valoración del año, al estilo del que escribió mi amiga Sílvia en su blog.

Así en general, el 2007 ha sido muy bueno para mí. Este ha sido el año de:

* Estados Unidos (obviamente): Aunque me mudé a California en agosto del 2006, creo que los primeros meses fueron de aclimatación y fue más o menos en 2007 que empecé a disfrutar plenamente de estar ahí. Me gusta mucho mi vida californiana y les he cogido cariño a los estadounidenses (lo noto en el hecho que me duele cuando alguien manda gratuitamente a parir a los americanos - así, de golpe, a más de 300 millones de personas, y probablemente sin conocerlos más allá de lo que ve en TV). Espero captar de ellos todas las cosas buenas que tienen, que son muchas y estupendas, y tolerar las malas, de la misma manera que intento hacer con los españoles.

* Cambio de década: Parecerá una chorrada, pero cumplir los 30 me ha impresionado muy mucho.

* Congresos: En concreto, tres: los de la American Association for the Advancement of Science, National Association of Science Writers y American Geophysical Union. El primero y el tercero, gigantescos, me dieron una idea de lo emocionante, a la par que (a veces) agobiante, será mi vida como periodista científica. El segundo me hizo sentirme parte de una comunidad y me quitó definitivamente el miedo al...

* Networking: Término que utilizan los americanos para definir el "hacer contactos". En un principio, era yo muy reticente a esto de acercarte a alguien que no conoces de nada pero que sabes que trabaja en tu campo, darle la vara e incluso intercambiar datos de contacto con vistas a futuras colaboraciones. "¡Eso es de trepas!", me decía yo, pese a que el director de mi máster me animaba a hacerlo. Pero poco a poco le he ido encontrando el gustillo, aunque sólo sea por charlar un rato con gente que tiene trabajos interesantes y ver un poco cómo piensan.

* Experimentos deportivos: El surf, definitivamente, no es para mí. Y correr me aburre a muerte. ¡Pero por fin he aprendido a hacer giros con el snowboard! En 2008 probaré con el yoga y los barquitos (me he apuntado a un curso de navegación para principiantes).

* Experimentos sentimentales: Digamos que tuve un novio californiano la mayor parte del año. Y que, como en todas mis relaciones, viví buenos y malos momentos, y aprendí y reflexioné bastante. Dejémoslo ahí.

* Millas y más millas: Este año me he dado un tute de carretera que no veas. Todos los sitios donde he ido a hacer prácticas estaban a más de una hora en coche, y además me marqué tres road trip considerables (de más de 3.000 km cada uno). Y nada de esto ha conseguido que me guste conducir. Si algún día consigo irme a vivir a una ciudad CON transporte público, paso del coche, quemo el carnet de conducir (o paso del carnet y quemo el coche) y me convierto en feliz peatona.

* Shock cultural a la inversa: Volver a Barcelona después de un año fuera me ha dejado muy descolocada. Aparte de que noto más los defectos de la vida aquí, es una sensación muy extraña el ver que todo está casi igual (algunos amigos se han mudado de piso, otros han cambiado de trabajo, otros de pareja... pero el esquema general es el mismo). A veces me da la paranoia y pienso que si me quedara aquí, sería como si mi "otra vida" de allá jamás hubiera existido... pero eso, que sé que es una paranoia y que si volviera me rehabituaría.

¿Y cómo pinta 2008? Pues para comenzar, me da la impresión de que va a ser el año en el que voy a tener que decidir cómo va a ser el resto de mi vida... Casi nada, vamos. ¿Acepto el trabajo que me han ofrecido en Barcelona y vuelvo o me quedo y pruebo suerte (¡terra incognita!)? Se verá, se verá...

En fin, que este ha sido un post casi demasiado personal, pero es lo que tiene el fin de año. ¿A vosotros también os pone reflexivo-melancólicos?

¡Que seáis muy felices en el año que empieza!

sábado, noviembre 10, 2007

A veces soy idiota perdida

Viernes por la noche. La semana ha sido agotadora pero estoy contenta porque me dirijo a un restaurante a celebrar el cumpleaños de una amiga. Doy mil vueltas por el centro del pueblo sin encontrar aparcamiento: ¿pero qué pasa, desde cuándo Santa Cruz se transformó en Barcelona en temas de párking? Llamo a uno de los amigos que están en la cena para advertirle de que llego tarde y me dice que sí, que hoy hay no sé qué concierto en el pueblo y está dificilillo encontrar un sitio donde estacionar el coche.

Tras la vuelta mil veinte, veo un espacio libre en el otro lado de la acera y pongo el intermitente indicando que voy a aparcar. Pero una lista que viene en dirección contraria también quiere adueñarse del aparcamiento. Total, acabamos bloqueándonos la una a la otra. Me digo "ya se cansará". Apago el motor, saco una revista. Ella va acompañada y tampoco se rinde. Cuestión de orgullo.

Pasan diez minutos, nadie se ha movido. Aparece una patrulla de la policía. La tipa sale rauda del coche y se va a quejar a los polis. Gesticula un montón, y pone cara de odiarme mucho. "Acusica asquerosa", pienso yo. El policía acaba de hablar con ella y se acerca a mí. Sé que no es la actitud que debería adoptar, lo sé muy bien, pero le digo: "Mire, agente, no sé qué le habrá contado pero yo vi el sitio antes. Es mío". El policía se encoje de hombros, de la misma manera que hacía mi madre cuando mi hermano y yo nos íbamos a quejar el uno del otro tras una pelea. "La verdad, me da igual. Pero alguien tendrá que mover el coche, porque están interrumpiendo el tráfico, señorita". "Pues que lo mueva ella, que me está bloqueando. Y el sitio es mío". Cualquiera diría que he cumplido los treinta (envejecer es inevitable, pero puedes escoger mantenerte inmadura toda la vida...)

Al final la tipa arranca y se va, supongo que mentándome a todos mis muertos. Pero no tengo tiempo de disfrutar de la victoria, porque me entra la paranoia: "esta tía muy equilibrada no parecía. Seguro que vuelve cuando haya aparcado el coche y me revienta las ruedas". Total, que cuando la veo desaparecer en el horizonte, me voy yo también, renunciando al precioso aparcamiento.

Me meto en un callejón adyacente sin salida, cerca de una escuela. Doy marcha atrás y le doy un toque a un coche. El dueño del vehículo sale del coche enfadado "pero-bueno-qué-pasa-es-que-no-me-has-vistoooooooo....". Pongo cara de cordero degollado y me disculpo. "Bueno, no pasa nada. Sólo me has abollado la matrícula. No hace falta que hagamos papeles". Suspiro de alivio. Pero sale una tipa con un walkie-talkie del colegio y dice "tenemos que llamar a la policía". "¿Cómoooo? ¡Pero si el señor éste y yo nos hemos puesto de acuerdo en que no pasa nada!". "Da igual. Todo incidente que suceda cerca de la escuela tiene que denunciarse a la policía". Cagüentó, ahora va a venir la misma patrulla de antes y esta vez me cae un puro, por lista. Le imploro clemencia a la del walkie-talkie, mientras el tipo del coche con matrícula abollada pone de cara de "joé, qué pesadez". Al final la tipa les dice a los de la patrulla policial que es un incidente menor y pregunta si me puede dejar ir. Acceden. Salgo de ahí tan rápido como puedo.


Encuentro un lugar donde aparcar y llego al restaurante cuarenta minutos tarde. Por lo menos hago reír a mis amigos...

Joder, tantos estudios, y a veces tan tonta.

sábado, octubre 06, 2007

Algo se muere en el alma...


Go on, do what you've got to do
You've got your dreams, I've got mine too
Be strong, get off at the next stop, don't worry about a thing
Keep taking it easy

This time it's not personal
The universe will help you now
To find a place you can breathe and do what you've got to do
Keep taking it easy
Keep taking it easy
Come on, I'll let you borrow my four leaf clover
Come on, take it with you, you can pass it on
Come on, you know I'm not the kind to say that it's over
We'll be rubbing shoulders once again in the sun

Come on, take your dreams where nobody can find them
Come on, you know I wont be happy 'til you've won
So come on, come on over, borrow my clover
Is there anything left that you haven't done?

Go on, do what you've got to do
You've got your dreams, I've got mine too
Be strong, get off at the next stop, don't worry about a thing
Keep taking it easy, easy

(Four leaf clover, by Badly Drawn Boy)

Mucha suerte, J.

jueves, septiembre 20, 2007

Y que cuuuuumplas muuuuchos máááás...

¡Hoy el blog cumple un añito! ¡Feliz aniversario, blog! No veas las alegrías que me has dado (como los niños, viniste con un pan bajo el brazo). Naciste con la intención de mantener a mi familia y amigos informados de mis andanzas por las tierras estadounidenses, pero has ido evolucionando para incluir chorraditas, mis artículos y otras idas de olla. Además, ya no sólo te leen familia y amigos (bueno, hay amigos que nunca te han llegado a leer. Con esos "hablaré" cuando vaya a Barcelona por Navidad) sino que ahora también se pasan de visita más o menos regularmente lectores que se han convertido prácticamente en amigos cibernéticos (Celofán, Chiringui, MM, Javier, Mario Fernández, Azul, Hidalgo y la gente del Palacete: Elnan, Moisés, Doctor Jota, Señó Cherinola, Raimon, Lula, Penelope... una disculpa a los que haya olvidado). Y sin olvidar la comunidad bloggera de los becarios de la Caixa: Irenka, Diego, Xavi, Álex, Ceci y Edgar, Crístian, Pablo, Santi (aunque hace años que no postea, el muy perro. Como sigas así te borro de los links, macho), Juan y Paco. Y un saludo grandote a los tímidos, a los que mi contador de visitas me dice que se pasan por el blog repetidamente pero nunca dicen nada (tú, el de Inasmet Centro Tecnológico de Materiales: ¿quién eres? ¡Manifiéstate!)

Para terminar, una pequeña selección de mis posts favoritos de este primer año (agh, sólo he escrito 58 entradas. A ver si este segundo año me esfuerzo un poco más).

1) Californian way of life:

Embedded in America
Moda californiana
Especial surfistas
De lechugas y otras hierbas

2) Petardeos varios:

Pequeños placeres dominicales
El acabose (Dogster, me das grima)

¡Bueno, señores y señoras, espero seguir contando con el placer de sus visitas durante el segundo año de vida del blog!

lunes, agosto 13, 2007

Un año en Estados Unidos

Un día como éste, hace un año ya, estábamos unos cuantos becarios de la Caixa en una larguísima cola de facturación en el Prat, preguntándonos si pese a haber llegado al aeropuerto con más de tres horas de antelación, lograríamos embarcarnos en el avión que nos llevaría a Estados Unidos. El caos aeroportuario se debía a que, tres días antes, en el aeropuerto londinense de Heathrow habían interceptado a unos terroristas con explosivos líquidos en su equipaje de mano y desde entonces, las medidas de seguridad en todos los aeropuertos del mundo se habían disparado. Mis padres, que me habían venido a despedir al aeropuerto, se debían estar preguntando si al final me quedaría en tierra o no.


"Dios mío, ésta no se nos va de casa ni a la de tres"


Pero bueno, al final logramos subirnos al avión. Eso sí, sin equipaje de mano (no veas el mosqueo que llevaban aquellos que llevaban el ordenador portátil y otros objectos delicados en la bolsa de mano y tuvieron que dejarlo en tierra o (como hice yo), arriesgarse a facturarlo y que te lo destrozaran.


El vuelo no fue precisamente directo: Barcelona --> Madrid (donde por fin conocimos a los becarios del resto de España) --> Chicago --> Indianapolis. Al llegar allí, quince de los treinta y pico becarios que íbamos al curso de orientación de La Caixa en la Universidad de Indiana descubrimos que nos habían perdido las maletas. Yo fui de las afortunadas que perdieron no una, sino las dos maletas, con toda mi ropa y pertenencias dentro. Al menos me llegó la bolsa de mano con el neceser y un par de cosas más (que no se habían roto, menos mal), y tuve suerte que mis compañeras de viaje fueron compasivas y me fueron prestando ropa.


Contratiempos aparte, la semana de orientación fue magnífica (fotos aquí) y conocí a gente con la que espero mantener la amistad de por vida (¡os quiero, Caixeros!). Nos llevaron de aquí a allá, nos dieron un par de charlas sobre el "American way of life", nos cebaron como a cerdos y visitamos Bloomington e Indianapolis (Indiana) y Chicago. La despedida en el aeropuerto de Chicago, desde donde cada uno tomó un avión a su lugar de destino, fue agridulce. Por un lado, estaba la tristeza de despedirnos de los nuevos amigos, y la incertidumbre sobre lo que nos esperaba allá donde íbamos. Por otro lado, estaba la emoción de nuestras nuevas vidas en Estados Unidos...

Llegué a Santa Cruz el 20 de agosto de 2006 (mis maletas llegaron casi una semana después, tras muchísimas reclamaciones y llamadas telefónicas). Mi primer post lo escribí un mes después, y desde entonces he estado describiendo en este blog, con mayor o menor regularidad, lo que es mi vida en California. Cuando el blog cumpla su primer añito, prometo hacer una selección de mis posts preferidos.

jueves, junio 28, 2007

Momento mascota


Mi gata es una cobardica. Los otros mininos del barrio no han tardado en darse cuenta y le hacen "bullying". Ahí la tenéis, metida en el agujero del que tengo que ir a rescatarla cada vez que otro gato se mete con ella. Qué imagen más patética. Pobre Lola.

martes, junio 05, 2007

Nerd fun with liquid nitrogen!!

El domingo por la noche estaba aburrida en casa, después de un día muy poco emocionante de deberes y más deberes. De repente llama Matt: "Mike yo yo vamos a preparar helado con nitrógeno líquido en el laboratorio de física. ¡Vente!". Mi roomate Jake y la novia de Matt se apuntaron también. He aquí el fotoreportaje:
El tanque defectuoso de nitrógeno líquido Preparando la operación ice-cream
Todo listo para mezclar la masa con el nitrógeno
Ahí va
Esto ya empieza a parecer helado

Ricooooo

A Matt le parece muy gracioso que Rebecca se haya helado la lengua

Mike, el traidor, amenaza con congelarme un pierna

Venganzaaaaaaaaaa

Conclusión de la noche: el nitrógeno líquido mola

lunes, abril 30, 2007

Y llegaron los 30...

Pues sí, pues sí, he entrado en la treintena, qué dolor, pero al menos lo he hecho con una buena fiesta y rodeada de gente estupenda.

Resumen del finde de celebraciones: el sábado de buena mañanita recibí un hermoso ramo de 30 rosas rojas enviado por mis señores padres (Interflora, qué gran invento) y el resto del día me lo pasé organizando el guateque. En la fiesta, me honraron con su presencia Irenka & Diego (Berkeley), Edgar & Ceci (Davis... por cierto, que la postal de la foto me la regalaron ellos) y Al (Oakland), al que no había visto desde el año pasado, cuando nos conocimos en India. Además de estos visitantes ilustres, a los que agradezco muchísimo que se tragaran horas de carretera para venir a celebrar mi cumpleaños, vinieron una veintena de amigos de Santa Cruz. Fue un triunfo de fiesta, estuvimos comiendo, bebiendo y bailando hasta las 3 de la madrugada, que aquí en los Estados Unidos son horas intempestivas. Al día siguiente me despertaron dos de mis cinco tías García gritando (digo, cantando) el "cumpleaños feliz", lo cual tampoco estuvo tan mal porque así me levanté y me fui a comprar los ingredientes de mi primera paella ever, que acabé de cocinar a eso de las 4 de la tarde. Entre nosotros: creo que no salió muy bien, pero como ninguno de mis invitados a comerla era español (había americanos, un alemán y una mexicana), pues como que coló por buena.
Otros momentos estrella a destacar: la llamada de mi abuela (duró solo dos minutos, porque mi yaya le tiene terror a la factura del teléfono, pero aún así fue un detalle), las de los amigos y el libro que he recibido hoy via Amazon de parte de Lisa (un besazo, guapa).
En fin, un gran fin de semana que casi me hizo olvidar la impresión que me da cumplir los 30 y sospechar que debería empezar a comportarme como una adulta. Lástima que hoy haya tenido que volver a la normalidad y a los deberes, que se me han ido acumulado estos días.
Os dejo con unas fotos:

Momento pastel (me pusieron menos velas de las que tocaban, creo que para que no llorara)

Esa paella que tanto trabajo me dio... ¡cómo admiro ahora a mi madre!

Mis conejillos de indias para la paella. De izquierda a derecha: Barbara, Julia, Matt, Jan, Justin y Mike (Jake se apuntó más tarde).

jueves, abril 12, 2007

The joys of surf


El domingo pasado me animé por fin y fui a probar por primera vez esto de surfear. Maldita la hora en que me dejé convencer. Debería haber escuchado las sabias palabras de una amiga de clase, que cuando otra compañea propuso apuntarnos a un curso de surf, respondió: "I'd rather take a class on sleeping on rusty nails (antes me apuntaría a una clase de dormir sobre clavos oxidados)". Cuánto sabe.

En primer lugar, debí haber sospechado cuando mis amigos me dijeron que en vez de ir a Cowells, la playa de los novatos, era mucho mejor ir a Manresa Beach. Fui con tres chicos que saben bastante y dos chicas que están aprendiendo (pero que son mucho más deportistas que yo). Los chicos fueron a echar un vistazo a las olas, volvieron al aparcamiento y dijeron que eran "perfectas para principiantes". Así que me embutí en un traje de neopreno que me habían dejado (más tarde me explicaron que las reglas de cortesía del surf permiten mearte -para mantenerte calentito en el océano- incluso en los trajes prestados, cosa que comprensiblemente me dio un poco de grima), agarré la tabla y me dirigí muy decidida a la orilla. Una vez allá, miré las olas y pensé "jopé, pues a mí me parecen enormes", pero ellos venga a insistir: "que no, que son perfectas. ¡Métete!". Así que cuando Justin volvió a por mí, me dije a mí misma que no era cuestión de ser gallina, me metí en el agua y me tumbé bocabajo en a la tabla. Y venga olas y más olas viniéndome de cara, pero al cabo de un rato ya le había pillado el truquillo y no me tiraban de la tabla. Aun así, lo de intentar avanzar remando era simplemente agotador: los brazos enfundados en neopreno me pesaban una barbaridad (ahora comprendo por qué los surfistas tienen esas pedazo de espaldas). Creí que no podía haberme alejado demasiado de la costa, pero cuando me giré a mirar, vi que no era así. Entonces probé a sentarme en el surfboard, pero las olas eran demasiado grandes y frecuentes, y no podía hacer nada de nada, así que decidí volver a la playa. Ahí empezó el episodio terrorífico: mientras intentaba remar hacia la orilla yendo contracorriente, las olas me golpeaban sin piedad, me tiraban de la tabla, me volteaban y encima, al tener la tabla atada a la pierna con un arnés, la maldita me pegaba unos estirones que ni te cuento. Me dio un calambre en la pierna, no paraba de tragar agua, no había tenido tiempo a recuperarme cuando me volvía a golpear otra ola... Me entró el pánico. Tenía a Justin al lado diciéndome "¡si no pasa nada! Bloquea la nariz, sumérgete y verás qué fácil", pero yo sólo quería salir pitando de ahí. Que al fin y al cabo se trataba del Océano Pacífico, leñe, mucho más salvaje que la amable y familiar bañerita que es el Mediterráneo.

En fin, que al final logré salir y, mientras mis amigos seguían surfeando, me senté en la toalla sintiéndome muy desgraciada. Un chico me estuvo observando un rato, se me acercó y me preguntó si era la primera vez que intentaba surfear. Al decirle que sí, me dijo "Oh, entonces nunca deberían haberte traído a este sitio. No sólo hay una corriente muy fuerte, sino que además hoy las olas son una mierda y casi no hay manera de meterse". Me sentí un poco mejor conmigo misma (y bastante más cabreada con mis amigos), y cuando las chicas propusieron intentarlo en Cowells otro día sólo nosotras tres, les dije que sí. Pero entre nosotros: ya veremos.

sábado, diciembre 16, 2006

Momentos de relax del fall quarter

Al llegar a Barcelona me ha sorprendido comprobar que a algunos amigos que siguen mi blog (¡que son más bien pocos, ya les vale al resto!) les he transmitido una imagen demasiado negativa sobre mi vida en Santa Cruz. Es decir, sí que pasé muchos nervios y agobios por culpa de la enorme carga de trabajo del primer trimestre del máster. Y seguro que esto se reflejó alguna vez en el blog. Pero también he tenido momentos estupendos, especialmente hacia el final del trimestre, cuando se aligeró la cosa y pude hacer un poquillo de turismo. Y, para que quede claro, en general estoy encantada con mi vida allá.

Así que voy a hacer recapitulación de algunos momentos estrella del fall quarter en Santa Cruz.

1. Thanksgiving

Durante bastantes semanas estuve planeando pasar Acción de Gracias con los demás becarios de "La Caixa" que están estudiando en la Coste Oeste. El problema, como siempre, era la concreción. Todo el mundo decía que sí sí sí, pero nada de especificar dónde. Yo quería ir a Los Angeles, pero los de LA al final dijeron que querían olvidarse de su ciudad por unos días. Se habló de Berkeley y Davis, pero la candidatura de Santa Cruz triunfó. Entonces resultó que mis compañeros de clase también estaban organizando una cena de Acción de Gracias y al final nos juntamos todos en casa de Sarah. Además, escribí un artículo sobre mi primer Thanksgiving en los Estados Unidos que tuvo bastante buena acogida, incluso recibí cartas de los lectores dándome la bienvenida a los States y deseándome que participe en todas sus tradiciones. Si es que la gente de Santa Cruz son majetes...


Estos somos los que elaboramos el pavo: a mi izquierda, Jan; con camisa azul, Ewen (el chef) y Sarah, que puso la casa con su cocina gigante con dos hornos.

Y he aquí la perfección hecha pavo:

Lo que no sale en el artículo del Sentinel es que al final nos juntamos más de 20 personas en dos grupos bien diferenciados: los americanos - tranquilos, silenciosos- y los siete españoles (más un alemán), que éramos un escándalo. Sobretodo cuando David se apropió del baster (una especie de pipeta gigante que se utiliza durante la cocción de pavo para recoger los jugos que suelta el ave y volver a rociarla con ellos) y nos persiguió por el salón. Ante este espectáculo, mis colegas gringos optaron por refugiarse en la sala de estar jugando al Trivial. En fin, dos maneras diferentes de celebrar una fiesta…

2. Big Sur

El fin de semana de Thanksgiving, David y Santi, que habían venido de L.A., se quedaron un par de días más (los pobres Irenka & Diego y Raul se volvieron a sus respectivas ciudades porque tenían que estudiar para los finales o acabar trabajos varios). David había venido a Santa Cruz con la idea de ir de visita a San Francisco, pero Santi, que es un poco más agreste, tenía ganas de naturaleza. Y yo, la verdad, me inclinaba más por el plan de Santi. Así que sintiéndolo mucho por Davidillo (aunque él me ha asegurado unas cuantas veces que le encantó el cambio de planes), nos fuimos a Big Sur, que es una maravilla de zona de costa protegida al sur de Monterey. Qué alucine. Me muero de ganas de volver allá un fin de semana largo y acampar por ahí.


jueves, diciembre 14, 2006

Vuelve, a casa vuelveeeeee....

Estos señores son mis papás, que me vinieron a recibir al aeropuerto con una pancarta de bienvenida diseñada por mi hermano. Por si no se ve bien, es Governator levantando a peso dos "guarans catalans" (burros catalanes). Comprensiblemente, me dio la risa tonta cuando lo vi (y no fui la única persona en el aeropuerto a la que le pasó) y se me olvidaron las 17 agotadoras horas que me había pasado viajado (11 de ellas en un avión cargadito de bebés llorones. Angelitos).

Me gustaría poder escribir sobre la confusión que se siente al volver a casa tras cuatro meses pasados en California, pero la verdad es que al día siguiente de llegar pillé una faringitis del copón y la fiebre no me ha dejado meditar mucho. Aún así, la primera tarde me sorprendió que la dependienta del Caprabo pusiera esa cara de desgana total cuando estaba cobrándome y sólo me dijera "son 42 euros con 50". También me chocó el desprecio que mostraban mi madre y los demás conductores por los pobres peatones que intentaban cruzar un paso de cebra.

Aparte de esto, parece que todo sigue igual. Excepto yo, que ya no sé a dónde pertenezco.

miércoles, noviembre 15, 2006

Cosas que estoy aprendiendo por aquí

1. Estoy aprendiendo a ser sociable:



Mi amigo David Perpiñán, que me conoció en mi época más borde y sociópata (cuando estaba estudiando veterinaria), me envió una vez un mail memorable. Yo había comenzado hacía poco mi segunda carrera y David me preguntaba: "María José, ¿cómo te va? Seguro que ya has hecho una única amiga, con la que te sientas en el fondo de la clase a criticar a todos los demás". Bueno, esto da una idea aproximada de cómo era yo en mi tierna juventud. Supongo que ya había mejorado bastante antes de venir para acá, pero igualmente empezar de nuevo en un país extraño te estimula las habilidades sociales.

2. Estoy aprendiendo que mi madre siempre tenía razón.

"Si no limpias, al menos no ensucies" + "Ahora tienes la habitación hecha unos zorros, pero verás que cuando vivas sola sí que te molestará el caos". Qué perlas de sabiduría me soltaba mi madre, y yo sin darme cuenta. ¡Cuánta razón tienes siempre, mamá! ¡Qué ganas me entran de gritarle esa primera frase a mi compañero de casa cuando deja restos de pomelo por toda la cocina, o los platos sucios en la pica durante días! ¡Y qué maruja me he vuelto, por Dios! El otro sábado dediqué toda la mañana a dejar la mencionada cocina como los chorros del oro... y peor aún... me entró un gustirrinín cuando la vi tan limpia y brillante... ¿es grave, doctor?

3. Estoy empezando a comprender el síndrome del emigrante

Yo una vez tuve un novio extranjero que era bastante gruñón. Me parecía que se enfadaba demasiado por nimiedades y siempre estaba criticando a los catalanes. Pero ahora entiendo que el estar en tierra extraña a veces te pone de los nervios. Hay días en los que todo lo de los americanos me parece mal. Por suerte, es bastante infrecuente.

viernes, noviembre 10, 2006

viernes, octubre 06, 2006

First rain (2)

Parece ser que esto del "First rain" en mi universidad ha triunfado (hago esta afirmación basándome en la reacción de mi familia, que han flipado cuando lo han visto). Así que os voy a pasar este link, para todos aquellos que querais ver unas cuantas imágenes más (no son mías) de esta gran tradición slug.

Aprovecho también para presentaros a mi gata, adoptada este pasado martes. La quiero llamar Lola, si mi compañero de piso me permite.