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sábado, mayo 17, 2008

Fotos

Ya que últimamente me apetece poquísimo escribir en el blog (básicamente por la sobredosis de escritura en mi vida diaria), pensé que tal vez podría compensar poniendo unas fotos. Así que:


1) Viaje a Arizona y al desierto de Mojave:



El set entero de fotos está aquí.

2) Fotos ridículas de gente disfrazada en mi fiesta de cumpleaños (31 añitos, ni más ni menos):


Todas las fotos aquí.

lunes, marzo 31, 2008

Tanto acumulado que decir...

Anda que no me he columpiado esta vez con el blog. Ahora se me han acumulado las cosas que explicar (por ejemplo, me va a llevar varios posts la descripción del viaje a Arizona). Pero antes que nada, hoy os pondré las fotos de la boda de Pruthvi, que fue muy bonita. Me avergüenza el confesar que poco os puedo explicar sobre los casamientos indios, porque no me enteré de la mayoría de los múltiples ritos de la ceremonia (aunque una prima del novio me explicó un par de cosillas, alma generosa). Desgraciadamente, no pude tirar demasiadas fotos, porque el fotógrafo "oficial" de la boda no paraba de regañarme, el muy pesado. Pero en las pocas fotografías que tengo veréis que el evento fue, como es de esperar en una boda india, súper colorido (yo era el único bicho raro que iba de negro, sudando la gota gorda bajo el sol de Los Angeles).

La ceremonia duró casi tres horas. Hubo muchos cánticos entonados por las señoras más mayores, que se lo estaban pasando pipa (los hombres, en general, ponían cara de circunstancias), muchas ofrendas al fuego de un pequeño altar central y una especie de juego de las sillas que la novia ganó y que, al parecer, significa que ella será la que mandará en el hogar. Por la noche hubo comida india fantástica y bailoteo bhangra, que no fotografié.
Indios falsos (por si no lo habíais notado)

Pruthvi y su primo. Los hombres de la familia del novio llevaban turbante rosa (al primo no le había dado tiempo de cambiarse), los de la novia, naranja.

¿Por qué ocultaba Tejas al novio con una sábana? Je ne sais pas.

Pruthvi le pone un collar a Neha.


Parte final de la boda. Los novios se dan de comer.

Las manos de ella. También llevaba los pies decorados con henna.

lunes, febrero 11, 2008

Otra de ex soldados granjeros

El Salinas Californian, el periódico local donde estoy de becaria este trimestre, me publica hoy una historia sobre Farms Not Arms. La podéis leer aquí.


Al ser un diario local, tuve que centrar mi artículo en las vivencias de un ex Marine granjero que vive en la zona. El tipo, que estuvo en la primera guerra de Irak, no tenía una historia tan trágica como la de McCue, pero tuvo sus puntazos. Hubo un momento que me explicó que cuando estuvo destinado en un barco de la marina, se sentió tan atrapado que empezó a correr cada medianoche por la cubierta, millas y más millas.


"Tenía que dar 30 vueltas para correr una milla," me dijo


"No te ofendas, ¿pero sabes dónde he visto ese comportamiento obsesivo de correr en círculos?", le pregunté.


"No, dime".


"En los animales de zoo".


Se rió. Un buen tipo.

domingo, enero 13, 2008

Go Ugly Sweaters!

Para animar un poquillo mi vuelta a Santa Cruz, ayer organicé una Fiesta del Jersey Feo, con concurso incluido. Fue un éxito: mi casa se quedó pequeña para toda la gente que vino. Aunque algunos se columpiaron y trajeron jerseys más bien normalitos.


Sin más dilación, unas fotillos del evento (faltan las de la gente que llegó más tarde, porque para entonces ya no estaba por la labor de fotografiar, pero si me los envitados me envían las suyas, las añadiré a mi Flickr.) Pero los jerseys ganadores están aquí:

Edgar y Ceci, ganadora indiscutible. Su jersey no sólo era espantoso, sino también detallista: cierre de cremallera con forma de regalo, puños y cuello de piel falsa, Papa Noel con gorro y botas de cowboy (desafortunadamente no sale en la foto), lentejuelas por doquier... Podéis felicitarle por su premio en su blog.

Indrid y Trieu, segundo premio para él. Yo casi que le hubiera dado el primero, porque además del jersey llevaba complementos (pelo engominado con raya en medio, bufandita...) E Ingrid (aka Taxi girl) se merecía una mención especial, por lo menos.

Pese a que creía que yo, con mi brillante jersey tipo "La tienda de Lolín", tenía posibilidades de llevarme algún premio, al final la tercera ganadora fue Amy, cuyo jersey-vestido en plan Falcon Crest se llevó grandes aplausos durante el desfile de moda que montamos.


Los siguientes no ganaron nada, pero se lo curraron:

Bárbara y Jake. El osito del jersey de él me parece de lo más repelente.


Paul, con otro jersey de osito (¡es que dan de sí!)

No se ven muy bien en la foto, pero los flamencos rosas del jersey de Sarah tienen tela.

Erin (compañera de clase) también apostó fuerte por el jersey de temática navideña.

Y antes de que me digáis que mi jersey no era tan horroso, ahí va una foto que demuestra que todo depende de la percha...

jueves, noviembre 01, 2007

Y un año más: Halloween

Ayer pasé mi segundo Halloween en Estados Unidos. Creo que es la fiesta norteamericana que más me gusta; sobretodo este año, porque por la tarde estuve en casa de una amiga en el centro del pueblo y vinieron muchísimos niñitos disfrazados a soltar lo del "trick or treat" (a pedir caramelos, vamos). El año pasado pasé la tarde en mi casa, que queda donde Cristo perdió la alpargata, y claro, apenas vinieron cuatro críos.

Por lo que respecta al "desfile" (no es nada organizado, pero la gente se pasea de arriba a abajo por la calle principal para mirar y ser visto), similar al de 2006, pero con menos frío. El traje más popular entre las féminas era, un año más, el sexy-algo: sexy-poli, sexy-enfermera, sexy-colegiala... los cuales resultan más o menos comprensibles, porque al fin y al cabo apelan a fantasías masculinas clásicas. Pero que alguien me explique la lógica del disfraz de abejita sexy, por favor.


Sin más dilaciones, pasemos a las fotos. Las tres primeras las he tomado prestadas a mi compi de casa, Jake:

Equipo NASA: Sanaz, moi, Jake y Barbara
Comunicándome con la base

Rockeros mexicanos

Amy, el hada de las verduras (orgánicas, claro)

Álex y su hija, la niña-guisante-en-vaina


Eric, marinero maltratado

Examen de química

miércoles, octubre 17, 2007

Secretos

("La gente cree que llevo la muerte de mi padre muy bien, cuando en realidad, simplemente pretendo que él nunca existió")

Ésta fue una de las postales que más me impresionó la primera vez que visité la web de PostSecret, hará un par de meses. Desde entonces, vuelvo a visitarla cada domingo para obtener mi dosis de postales con secretos, estoy totalmente enganchada. Me hacen reír, me encogen el corazón, me provocan repulsa... pero indiferente no me dejan nunca.

Así que cuando me enteré de que el alma detrás del proyecto PostSecret, Frank Warren, venía a Santa Cruz a presentar el último libro recopilatorio de postales, lo apunté bien apuntadito en la agenda (sino me olvido, soy un desastre) y por fin este martes, desafiando la lluvia, le fui a ver. El tipo es un crack: te puede gustar más o menos el mensaje súper positivo que vende de que en el fondo, en el fondo, todos somos buenos y todo va a salir bien (a mi amiga mexicana le irritó un poco. Aunque como le dije a Barbara: al fin y al cabo, el tipo es estadounidense... y además te está vendiendo un producto), pero es un conferenciante genial. Tuvo a la audiencia en la palma de la mano durante la hora y pico que duró la presentación.

Warren explicó cómo empezó su proyecto: él era un pequeño empresario, pero hace tres años se le ocurrió imprimir unos cuantos centenares de postales en blanco, con instrucciones en la parte de atrás que invitaban a la gente a usar la postal como un lienzo para expresar su secreto mejor guardado. "Tu secreto puede ser algo de lo que te arrepientas, un miedo, una traición, un deseo, una confesión o una humillación infantil. Revela lo que sea, mientras sea verdad y nunca lo hayas compartido con nadie", instruía la postal en blanco.

A continuación, Warren, ni corto ni perezoso, se lanzó a las calles de Washington DC a repartir sus postales. La gente le miraba como si fuera un loco, y algunos le decían, muy estirados, "¡pero si yo no tengo nungún secreto!". "En esos casos, me aseguraba de que se quedaran con una postal, porque seguro que éstos eran los que tenían los secretos más interesantes", comentó Warren. Poco a poco, empezaron a llegar a su buzón postales con secretos, que exhibió en una exposición. Pero una vez acabada la exhibición, las postales siguieron llegando al buzón del buen hombre, y cada vez desde más lejos, y ni siquiera se trataba de las postales en blanco originales... El proyecto había tomado vida propia, y Warren decidió empezar la web. Hoy en día es una de las páginas más visitadas de Internet: las postales se renuevan una vez a la semana (domingo), en grupos de veinte. Warren explicó que recibe un millar de postales por semana, selecciona dos decenas "que abarquen todo el espectro de las emociones humanas" y el sábado por la noche se lo pasa en el sótano de su casa, organizando y volviendo a organizar el orden de las postales elegidas hasta que se queda satisfecho. Cuenta que a veces su mujer y su hija intentan despistarle y colar una postal de elaboración propia, las muy pilluelas... pero que no cuelan.

En el turno de preguntas, por fin le pude pedir a Warren que me resolviera una duda que me reconcomía: ¿por qué permitió una vez, durante una semana entera, que los lectores del blog comentaran sobre las postales? (normalmente la opción de comentarios está desactivada) Aquello me irritó mucho, porque en general la gente dejó comentarios muy desagradables y estúpidos. Había esa semana una postal sobre un aborto que recibió críticas bestiales (de "arderás en el infierno" para arriba), pero la que peor parada resultó fue la autora de esta postal:


La postal reza: "Hice a mi gato beber lejía para así poder ver otra vez a mi guapo/a veterinario/a". La que se armó: los comentaristas prácticamente comparaban al autor con Hitler. En cambio, poca gente se dedicaba a dejar mensajes de ánimo al autor de una postal que indicaba que tenía ganas de suicidarse, por ejemplo. Total, que a mí los comentarios me deprimieron y me pareció que le quitaba todo el sentido al proyecto (un lugar donde la gente puede sacarse de encima su secreto y quedarse a gusto sin que nadie le juzgue).

La respuesta de Warren a mi pregunta fue interesante. Dijo que había activado la opción de comentar simplemente como un experimento, y que decidió hacerlo precisamente esa semana justamente por la postal del gato. Y es que se ve que cuando publica una postal relacionada con crueldad contra los animales, es cuando más mails indignados recibe. Así que quiso mostrarle a los lectores qué tipo de feed-back recibe cada semana, y a la ver observar cómo interaccionaban los lectores entre sí a través de los comentarios. Curioso. También afirmó que gracias a que alguna gente criticó a los que dejaban los comentarios más duros, los comentadores se fueron suavizando a los largo de la semana, aunque eso yo no lo vi tan claro. De cualquier manera, me gustó el espíritu curioso de este señor.

Acabo con una curiosidad: ¿cuál es el secreto que PostSecret recibe más a menudo? No tiene que ver con el amor, ni el sexo, ni ningún miedo en concreto. Es...

"I pee in the shower" (me meo en la ducha)

Y aquí os dejo el vídeo explicativo del proyecto PostSecret, que me parece una preciosidad (con una canción de Sia, "Breathe Me").




martes, octubre 16, 2007

Haciendo el guiri

Este fin de semana pasado me dediqué a hacer el guiri. En los últimos meses se me han ido de aquí bastantes amigos, así que tengo dos objetivos: 1) distraerme y 2) renovar el arsenal de amistades. Con estas finalidades en mente, me apunté el sábado a una excursión organizada por la Oficina de Estudiantes Internacionales. El destino: Point Lobos, un parque natural muy bonito una hora al sur de Santa Cruz.

La excursión empezó de manera muy curiosa: la guía, una californiana rubia-rubísima que parecía recién sacada de las girl scouts, nos llevó a la playa de Santa Cruz para que primero hiciéramos una ronda de presentaciones. Nos animó a formar un círculo y soltó la bomba: íbamos a presentarnos diciendo nuestro nombre, nuestro país de origen y a continuación... mostrar nuestro paso de baile favorito. Cágate lorito. Además, cada uno tenía que repetir nombre, nacionalidad y paso de baile de todos los que se habían presentado antes. Al principio creí que iba de coña, pero tras soltar esto, la tía, ni corta ni perezosa, se presentó y se marcó el baile de la gallina (si no lo conoceis, no os estais perdiendo gran cosa). No sé cuál es la explicación psicológica a esta extraña manera de presentarse; supongo que los americanos deben creer que una vez te has puesto en ridículo ante desconocidos ya es como si estuvieras en familia. Así que me dije "donde fueres haz lo que vieres" y me animé (por si os lo estáis preguntando: mi movimiento fue el de remover la sopa. No, no voy a colgar vídeos explicativos).

Tras esto, el resto de la excursión fue muy agradable. El problema es que la mayoría de estudiantes internacionales eran chiquilines de veintipoquísimos años, y yo me sentía un poco abuela. Pero creo que son paranoias que me dan desde que cumplí los 30. Conclusión: ahora tengo un montón de nuevos amigos undergrads en Facebook. Tal vez un día organice una cena y los invite, eran muy mejetes. Ahí va foto de grupo (faltan la japonesa, la sueca, el alemán, la de Singapur, la francesa y la guía):

Y el domingo hice todavía más el guiri: convencí a cuatro amigos (pobres...) para que se apuntaran a visitar el Festival de la Calabaza de Half Moon Bay (media hora al norte de mi pueblo). Resultó medio cutre (como todos los festivales pueblerinos, supongo). Pero... ¡qué grandes oportunidades fotográficas que ofrecía!

Calabaza gigante que ganó el segundo premio. Para fotografiarte con la calabaza ganadora tenías que pagar $12. Con ésta, la foto era gratis.

Joyería inspirada en calabazas. Elegante para cualquier ocasión.

¡Calabaza tallada espectacular!

Farmer Mike: ¡qué arte tiene este hombre tallando calabazas gigantes!

En fin, que el trabajo de Farmer Mike me motivó y voy a aprovechar que se acerca Halloween para comprarme una calabaza e intentar tallarla. Ya postearemos sobre los (muy probablemente desastrosos) resultados.

Más fotos del fin de semana aquí.

martes, agosto 14, 2007

Cómo salir airoso de un atraco

Estos dos carteles estaban colgados en los lavabos públicos de un 7-Eleven en Oakdale, California. Para aquellos que no la conozcáis, 7-Eleven es una cadena de tiendas tipo "El Badulaque de Apu", de los Simpson, fundada en Texas en los años '20 y pionera en abrir hasta horas intempestivas (inicialmente de 7 de la mañana a 11 de la noche, como bien indica su nombre, pero hoy en día han extendido su horario y normalmente las tiendas están asociadas a gasolineras). Como los 7-Eleven están abiertos de noche, experimentan muchos atracos. Debe ser por eso que la dirección de la cadena de tiendas decidió darles instrucciones a sus empleados para prevenir atracos o, por lo menos, evitar que les maten.

Primero: más vale prevenir.

La foto ampliada aquí

Aquí se recomienda al empleado mantenerse lejos de la caja registradora cuando no hay clientes en la tienda, guardar muy poco dinero en efectivo en caja, tener localizados los lugares en los alrededores de la tienda donde se podrían esconder los atracadores y vigilar los coches que aparquen enfrente de la tienda. Mi sección favorita es la que viene a decir "desármales con una sonrisa". La traduzco enterita:


SALUDA AMISTOSAMENTE A TODO AQUEL QUE ENTRE EN LA TIENDA:
- Mírales directamente a los ojos
- Pregunta al cliente que vaya por delante del sospechoso "¿Vienen juntos?". Normalmente, el cliente se girará a mirar a la otra persona, y así podrá ayudar a realizar una identificación.
- Pregunta a las personas que vayan solas si necesitan ayuda. A los clientes les gusta que les hagan caso, a los atracadores no.

Pero si pese a todas estas medidas preventivas se produce un atraco, 7-Eleven también dispone de instrucciones para que sus empleados salgan airosos del robo. Este segundo cartel tiene más "chicha": se da una curiosa mezcla de preocupación por el bienestar del trabajador e insistencia en que cuenten bien el dinero que el ladrón se lleva para poder después informar a la policía.

La foto ampliada aquí

7-Eleven recomienda:
1) Calma: Conduce el atraco como llevas a cabo una venta
2) Docilidad: "Los ladrones no suelen herir a la gente que coopera con ellos"
3) Eficiencia: Mientras esperas a que llegue la policía, rellena el formulario para atracos. Describe lo que el ladrón dijo exactamente y sus características diferenciales.


Pero mi parte preferida de este cartel es la que describe la futilidad de hacerse el héroe y del uso de armas: "Weapons breed violence. The robber's weapon is already one too many" (Las armas llevan a la violencia. El arma del ladrón ya es una en exceso). Ay, si les oyera Charlton Heston...

lunes, julio 30, 2007

Sorpresas te trae el cartero

La semana pasada recibí una carta que llevaba escrito en el sobre, en grandes y amenazadoras letras rojas, "JURY SUMMONS: FAILURE TO RESPOND MAY SUBJECT YOU TO PENALTY". En un momento de pánico inicial, sólo ví las palabras "Jury" (jurado) y "penalty" (castigo), me emparanoié y me dije: "Dios, ¡me llevan a juicio! ¿Qué he hecho, qué he hecho? ¡Me van a echar del país! ¡Seré la vergüenza de mi pobre madre y de los de la beca!". Abrí la carta con manos temblorosas y me di cuenta de que no, de que sólo me convocaban a ser miembro de un jurado.


Al principio me hizo gracia la oportunidad de estar en primera línea en un juicio estadounidense (¡material jugoso para el blog!), pero luego vi que el litigio se celebraba la semana del 20 de agosto, justo cuando me voy de viaje con mi hermano y tres amigos (y la convocatoria decía bien clarito que, en principio, tenía que estar disponible toda la semana). Qué palo, ¿cómo me iba a librar yo de esto? Nada más fácil: al darle la vuelta a la página, había una lista de posibles descalificaciones para no ser jurado. ¿Y cuál creéis que era la primera?

Pues considerando que el primer motivo para que te descalifiquen como jurado es el no ser estadounidense, es un poco de burrócrata enviarle una convocatoria a una extranjera, ¿no? Y todavía más intrigante: ¿de dónde carajo habían sacado mis datos? Le conté a mi jefa lo de la convocatoria y se extrañó, porque ella creía que sacaban la información del registro de votantes del condado (y, claro está, yo no estoy en ese registro porque no al no ser estadounidense, no puedo votar... por mucho que me pese). Así que lo han tenido que sacar de otra parte, ¿quién les estará proporcionando mis datos? Malditos...


Esta es la segunda vez que el cartero me trae una sorpresa gorda (la primera aquí). Y dicen que no hay dos sin tres, así que ya os contaré.

miércoles, julio 18, 2007

... pero esperaré hasta el matrimonio

Estas Miss Texas Teen quecas no entregarán su flor a un cualquiera

Hoy en el NY Times venía un artículo sobre otro tema que no entiendo de Estados Unidos: las campañas "educativas" en la abstinencia sexual (hay unas 700 en funcionamiento por todo el país en colegios públicos). La noticia venía a decir que estas campañas, que promueven el mantenerse virgen hasta el matrimonio, están ahora en apuros: por primera vez han tenido un recorte del presupuesto federal y varios estados han aprobado leyes que podrían eliminar este tipo de iniciativas en las escuelas públicas. ¿Y por qué esta reciente pérdida de popularidad? Pues porque se ha publicado un estudio que dice que (¡sorpresa, sorpresa!) la asistencia a clases pro-abstinencia sexual no retrasa la edad en la que los adolescentes pierden la virginidad. Pues la verdad, a mí me resulta un alivio ver que los chavales no se dejan comer el coco por estos fanáticos religiosos que les quieren convencer de que el sexo es algo sucio y les intentan meter miedo diciendo que el único método seguro de no pillar SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual es la abstinencia.

Antes de seguir, me gustaría aclarar algo: a mí la abstinencia me parece algo que entra en la misma categoría que las creencias religiosas o las posturas opuestas al aborto. Es decir: opciones personales. Si tú quieres creer en ellas y practicarlas, me parece muy bien. Pero no intentes imponérselas a los demás, como hace esta gente de la que habla el artículo. Y mucho menos utilizar estas clases de promoción de la abstinencia como sustituto de la educación sexual, y para más inri en las escuelas públicas. Que mucho dudo yo que esta gente les diga a los chavales "pero por si, pese a lo que os he explicado, decidís practicar el sexo, os voy a hablar ahora de los métodos anticonceptivos más eficaces".

El artículo del NYT nos lleva a Texas, el estado que Bush gobernó y (otra sorpresa) donde más populares son las propagandas de la abstinencia. Uno de los protagonistas de la historia es Eric Love, director de uno de los programas pro-abstinencia. El señor Love (tiene guasa el apellido) afirma que el sexo fue "creado" (supongo que se refiere a creado por Dios, me huelo que este tipo no es muy seguidor de Darwin) para "mantener a dos personas juntas" (y me apostaría lo que fuera a que con las "dos personas" se refiere a "un hombre y una mujer" y no a otras posibles combinaciones). A continuación, el señor Love suelta unas de las metáforas más estúpidas que he oído en mucho tiempo, y se queda tan amplio. Voy a traducir el parágrafo entero para que podáis apreciarla en toda su magnitud, porque no tiene desperdicio:

"Para demostrar su afirmación, Love agarró un rollo de cinta adhesiva y cortó dos trocitos. Adhirió las cintas contra su armario y contra el suelo; los pedacitos de cinta atraparon suciedad, pelusas y un tornillo de metal. "Ahora, cuando les toca casarse, el matrimonio se separa muy fácilmente", dijo, tratando de enganchar los dos trocitos de cinta sucios. "¿Por qué? Porque perdieron su capacidad de pegarse."

Mi interpretación (bastante obvia) de la cutre-parábola del señor Love es que para él el sexo es algo que embrutece y resta capacidad de comprometerse con otra persona. Pues qué bonito, hombre. En cambio, al señor Love le deberá parecer que provocar que los chavales se precipiten a casarse para poder tener un poquito de sexo sin sentirse culpables tiene que resultar en matrimonios súper estables.

Como contraposición al señor Love (un adulto) te sacan a una chavalita de 18 años que está en el otro bando: es voluntaria de Planned Parenthood (una red de centros de planificación familiar). Esta señorita hace una afirmación mucho más avispada que cualquiera del señor Love: señala que en las clases de educación en la abstinencia se intenta asustar a los chavales con historias de vidas arruinadas por el sexo. Pero lo que falla es que entre los alumnos siempre habrá alguno con experiencia sexual y al que no le ha pasado nada malo debido a ello, y sus compañeros de clase lo saben. Así que el tiro les acaba saliendo por la culata, a los pro-abstinencia.

Y una nota cómica, para acabar. He visitado la web de uno de los programas de educación en la abstinencia sexual y en ella sólo había un anuncio de actividades veraniegas. Convoca a los miembros de una coalición a pasar juntos "un día de diversión, con actividades de natación, basketball, volleyball y mucha comida buena". Eso sí: les pide que acudan ataviados con un bañador "recatado". No fuera que...

domingo, julio 08, 2007

Los vigoréxicos

De los estadounidenses te explican que son la nación con mayor porcentaje de obesos mórbidos. Así que cuando llegué a Santa Cruz me quedé impresionada con lo deportista y fibrado que era todo quisqui. No sé exactamente a qué se debe tanta afición por el deporte, tal vez sea porque van en coche a todas partes y necesitan resarcirse de tanta inactividad (a mí en Barcelona me bastaba con ir andando a todas partes para mantenerme decentemente en forma). Pero sea por lo que sea, aquí todo dios surfea, corre, va en bici y practica un par de deportes más.

Al cabo de un par de meses de estar aquí, empecé a sentir los efectos de esta vida sedentaria. Bueno, de la vida sedentaria y de las cenas pantagruélicas que cocina mi roomate Jake, ¿por qué tiene que ser tan buen cocinero, el cabroncillo? Total, que me engordé unos cuantos kilillos (o libras... americanos, ¿cuándo verán la luz y adoptarán el sistema métrico?) y me dije yo que era hora de hacer algo al respecto. Reflexioné un poco sobre las opciones disponibles: ¿nadar? Quita, quita, que la piscina de la universidad es al descubierto y aquí cuando no hay sol, hace un frío... ¿Andar a todas partes? Arriesgado: en muchos tramos de calle, ni hay aceras y te la juegas que te atropelle un 4x4. ¿Ir en bici a las clases? Uf, el campus está en la montaña, es todo cuesta arriba y llegaría a clase sudorosa. Finalmente, la opción más razonable parecía ser correr: barato, efectivo, no requería mucha preparación ni pérdida de tiempo en desplazamientos (ponerse las bambas, un par de estiramientos un poquitillo y ala, a correr). El primer día que salí a hacer footing era un sábado o un domingo. Llegué a West Cliff Dr., el hermoso paseo marítimo, y de qué me atropella una horda de corredores: justo había elegido para empezar a correr el día en el que se celebraba una de las múltiples maratones que se organizan en Santa Cruz. Desanimador. Tras un inicio así, acabé dejando lo del footing en un par de semanas (la verdad, correr me parecía aburrido y doloroso, y cuando la gente me dijo que necesitas unos seis meses de ejercicio constante para que te empiece a gustar, decidí que no tenía suficiente paciencia).

Luego probé el snowboarding. Es un deporte que me gusta mucho, pero en su contra está que:

a) La estación de esquí para la que me saqué un pase de temporada, Kirkwood, queda a casi 4 horas de Santa Cruz.

b) Soy un desastre. Más o menos me aguanto erguida, pero debo ser un espectáculo cómico para los otros esquiadores.

Pese a ello, el invierno que viene volveré a ir. Al fin y al cabo tengo que amortizar todo el equipo que me compré...

De cualquier manera, el snowboard es sólo invernal, así que me tenía que buscar otro deporte que pudiera practicar todo el año. Probé a ir a clases de kickbox aerobic. Al principio me quedé encantada: era una delicia darle de puñetazos y patadas al saco de boxear mientras me imaginaba que el saco era... bueno, dejémoslo. Pero entonces dejé de ir un tiempo, y ahora que he vuelto a ir, es un sufrir, es un penar... Ayer había una profesora bajita y musculosa que de qué acaba conmigo: venga a dar gritos y a botar en pleno subidón de adrenalina, la tía. Hoy estoy para el arrastre, pero a ver si me recupero para ir a alguna otra clase esta semana. Porque si hay algo peor que ser una holgazana, es serlo en un pueblo de vigoréxicos.

jueves, julio 05, 2007

La cultura del despilfarro

He aquí un fragmento de una de las últimas columnas de Elvira Lindo en El País que me ha gustado mucho, por dos motivos que pasaré a explicar luego:


Los malos
Elvira Lindo 01/07/2007

(...) Bien, pues toda esta confesión innecesaria venía a cuento de la vergüenza que pasé el día en que Al Gore apareció en la ceremonia de los Oscar. (...) este año el mundo de Hollywood encontró en Supergore la encarnación de la felicidad colectiva. Ellos parecían verlo como a Superman: al fin y al cabo, Gore es ese hombre encorsetado (como Clark Kent) al que uno se imagina poniéndose una capa y volando para destruir una fábrica que lanza emisiones de CO2 al espacio espacial. La ideología de Supergore, salvador de planetas, ha calado en el público por el optimismo de sus propuestas. Pero he aquí que otros escépticos redomados como yo están poniendo en duda que sea tan sencillo luchar contra Lex Luthor. Viviendo en América, uno se da cuenta de que la salvación del planeta es la última moda del catálogo de rebeldías posibles, pero, en la práctica, nadie se aplica el cuento. De ahí mi alegría, esta semana, cuando el periódico publicó una carta de Gustavo Duch Guillot, presidente de Veterinarios sin Fronteras, que a raíz de la visita de Gore a Barcelona celebraba que haya despertado conciencias, pero ponía en entredicho su fe en los agrocombustibles, que pueden acabar siendo tan contaminantes como el CO2. El amigo Duch decía algo que yo pensé la misma noche en la que veía a los emocionados actores aplaudiendo a su nuevo héroe: ¿qué pasaría si en vez de estar hablando de energías alternativas habláramos de quitaros parte de vuestros privilegios? No es sólo cosa de ricos, es algo aún más inherente a la cultura americana, el despilfarro. Un despilfarro del que nadie se da cuenta: los miles de envoltorios de plástico y papel que te dan al día en el supermercado y que llenarán esa misma noche camiones de reciclado; el espectáculo de la comida que se tira en grandes bolsas y que, paradoja, sacan a la calle trabajadores que vienen de países donde la gente muere de hambre; los tremendos 4×4 que han impuesto los fabricantes de coches y las petrolíferas; el agua que se gasta sin control; los aires acondicionados que se ponen ya en marzo en muchos edificios y que la gente contrarresta con calefacciones eléctricas; la idea de que el frío artificial es sinónimo de calidad de vida y de que el hall de un edificio que se precie ha de estar a quince grados máximo; el haber desterrado el transporte público de la mayoría de las ciudades y defender que lo más sostenible es vivir en urbanizaciones; la incapacidad de que los restaurantes entiendan que las porciones no tienen que rebosar el plato. (...) Todas estas cosas me asaltaron aquella noche en los Oscar. Mi tendencia Addams a desconfiar del arrobamiento de la masa por el líder. Miraba los rostros emocionados de mis actores favoritos y pensaba: y qué si os cambiaran la vida, si tuvierais que renunciar al avión privado que os lleva vestidos de hippies al Machu Picchu; y qué si tuvierais que modificar ese sistema mental que os lleva a pensar que todo consiste en que Supergore acabe con los malos. Y qué si los malos también fuerais vosotros."


Pues bien, las razones por las que me ha gustado:


1) Menciona a Gustavo Duch, director de Veterinarios Sin Fronteras. Yo estuve de becaria en el departamento de comunicación de VSF en mis tiempos de estudiante de periodismo (me pareció la transición perfecta entre la veterinaria y el periodismo) y creo que le eché un cable a Gustavo en lo de lidiar con los medios de comunicación. Gustavo es la persona con más tesón que he conocido: no admite un no por respuesta. Por aquellos tiempos, estaba escribiendo columnas de opinión cada dos por tres, enviándoselas a diferentes periódicos y telefoneando una y otra vez a los jefes de redacción de dichos diarios para intentar convencerles de que le publicaran sus escritos. Al final lo conseguía, yo creo, por puro agotamiento de los pobres periodistas. Yo le enseñé a Gustavo a buscar temas de actualidad y utilizarlos como cuña para introducir las ideas que quería comentar. Y ahora lo hace a la perfección, y publica a porrillo. Me gusta pensar que es en parte un logro mío.
Por cierto, VSF es una ONG estupenda, con gente muy capaz, una buena filosofía de lo que tiene que ser la cooperación internacional y proyectos fabulosos. No, no se trata de "salvar animalitos por todo el mundo" (como tuve que explicar a un par de despistados que telefonearon a la ONG mientras estaba yo por allá), sino de montar proyectos agropecuarios sostenibles con comunidades rurales del tercer mundo. los de VSF van allá, les ayudan a montar unas cuantas granjas de cabras y a elaborar quesos (por poner un ejemplo) y una vez la gente local se las apañan solos, los de la ONG se van y les dejan seguir con su vida.
Así que, si alguna vez os habéis preguntado en qué ONG os deberías enlistar, esta es mi recomendación.

2) La segunda razón por la que me ha molado la columna de la Lindo es porque dice verdades como puños sobre lo que es la cultura americana del despilfarro. Ya he comentado en otro post lo negra que me pone la cultura automovilística americana, la manía de los coches gigantescos. Hoy lo hablaba con mi jefa en Sea Studios y me ha dicho algo muy interesante: "Lo que pasa con los coches es parecido a la carrera armamentística: la gente se compra coches cada vez más grandes porque el vecino también lo está haciendo, y claro, no quieren ser los que conduzcan el coche canijo que sale perdiendo en un accidente de tráfico".

Pero es que lo de "cuanto más grande, mejor" y del "porque yo lo valgo" lo aplican a todo: comida, casas, gadgets varios,... todo lo que se os pase por la cabeza. Si le preguntas a un americano por qué es consumista a morir, se encoje de hombros y responde "pues porque puedo"(y mucho me temo que los europeos vamos por el mismo camino).
Por poner sólo un par de datos (sacados de un artículo de Peter Kareiva publicado esta semana en Science):

"El ciudadano promedio de los Estados Unidos utiliza seis veces el área* que utiliza un subsahariano promedio"

(* Kareiva se refiere al área de tierra necesaria para producir todos los bienes que el ciudadano promedio usa en su vida diaria)

"Las ciudades estadounidenses con baja densidad de población tienen una utilización del coche 2,4 veces mayor que las ciudades europeas con alta densidad de población"

Y como estos ejemplos, supongo que podría encontrar decenas. Pero no me hagáis escribir más hoy, que bastante ración de ordenador he tenido. (Final abrupto)

lunes, junio 25, 2007

Pequeños placeres dominicales

Todos los domingos, ese pedazo de biblia en verso que es la edición dominical del New York Times me proporciona un delicioso entretenimiento: la sección de bodas y celebraciones, que es ñoña a más no poder, pero que me tiene fascinada. Os explico un poco de qué va, para aquellos que no estéis familiarizados: uno de los cuadernillos dominicales (hay casi una decena) del NYT es el Sunday Styles, una colección de artículos más bien frívolos, que reserva las cinco o seis páginas finales para anunciar bodas de alto copete. Los anuncios de boda estándard casi siempre llevan una foto de la pareja: un primerísimo plano de los dos apoyando ligeramente las cabezas el uno en el otro, a la vez que miran a cámara mostrando su reluciente sonrisa profidén. El texto (unas 30 líneas)que acompaña a las fotografías me confundió la primera vez que leí la sección, haciéndome dudar de si se trataba de anuncios de boda o de gente que buscaba trabajo. Porque es que te largan todo su currículum: educación y calificaciones (como mínimo un miembro de la pareja -- a veces incluso los dos -- se graduó cum laude por alguna de las universidades de la Ivy League) y trabajo actual (generalmente analistas financieros, banqueros, abogados... o profesiones más "liberales" pero que también huelen a salarios mensuales con muchos, muchos ceros). Y para más inri, hacen lo mismo para los padres (y madres) del novio y la novia.

Así, te enteras que Kimberly I., hija de un alto ejecutivo de un banco internacional y de una señora que se dedica a causas benéficas, se ha casado con James E., hijo de otro alto ejecutivo de otro banco y de una secretaria de dirección. Kimberly se graduó por Duke con magna cum laude, mientras que James, que también estudió en Duke, se tuvo que conformar con un cum laude (¿sería este un momento de crisis para la pareja? Con gente tan competitiva, nunca se sabe). Aunque luego James se resarció sacándose un MBA por Columbia, que no es moco de pavo. Ahora Kimberly se gana la vida como vicepresidenta de inversiones en una firma de Nueva York, mientras que James está a punto de empezar a trabajar para un fondo de inversiones de alto riesgo en la misma ciudad. El Sunday Styles no especifica, pero creo que la pareja no ha tenido problemas para pagar la entrada del pisito.

Éste suele ser el patrón para todos los anuncios de bodas, pero también hay cierta variedad, que da vidilla. A veces no son blancos. Otras veces, incluso son parejas mixtas. De vez en cuando sale una pareja gay (entonces en el anuncio te especifican que Mr. X es el de la izquierda de la foto, mientras que Mr. Y es el de la derecha). Pero lo que más perpleja me deja es cuando la foto es sólo de uno de los miembros de la pareja (siempre ella). Entonces me da cierta tristeza por el futuro de los recién casados: mal pinta cuando no han sido capaces de ponerse de acuerdo para sacarse una foto juntos o cuando él ha renegado del anuncio ("¿Que quieres anunciar la boda en el NYT? ¡Por Dios, qué vergüenza! ¡Pues mi foto no la saques, que no quiero que los colegas de la oficina me maten a collejas!")

Sin duda, mi parte favorita de bodas y compromisos es Vows, un minireportaje de cómo tal pareja se conoció, enamoró y comprometió. Normalmente empiezan diciendo que X vio a Y y supo al instante que era su hombre / mujer ideal, porque Y reunía tal, tal y cual característica que X había estado buscando desde siempre en el sexo opuesto. A propósito de esto: me tiene patidifusa que los protagonistas de Vows siempre sepan exactamente cómo tiene que ser su pareja ideal (y que encima la encuentren). Yo nunca lo he tenido tan claro.

Además, Vows es de un Corín Tellado estupendo. Cuando leo parágrafos como éste...

"After the Harvard program, she returned to her job as a lawyer in Arizona and he stayed in Cambridge. But they remained in touch through “long, uncensored, and unedited” nightly phone conversations in the dark, covering everything from her mother’s death, to Biblical passages that troubled or interested them, to his idea of marriage as a piece of music that has both structure and room for improvisation. “He just went through the phone, into my heart,” Ms. Gibson said."

... casi puedo sentir el dolor del periodista que lo ha escrito ( "¡Un máster en periodismo y miles de dólares en deudas estudiantiles para esto!").

Y para finalizar, pasemos al último nivel: ¿puede haber algo más sentimentaloide que Vows? ¡Sí! Los vídeos sobre compromisos del NYT online (no puedo enlazar directamente, pero id a la columna de la izquierda, clickad en Style --> Vows) Mi vídeo "favorito", de momento, es el de Brooke y Seth (en la página 2). Miradlo y me decís qué tal.

viernes, junio 01, 2007

Californian way of driving

La semana pasada fui de excursión con mis compañeros de clase. El director del programa pidió voluntarios para conducir y a mí no me apetecía para nada, así que medio en broma le dije que tenía tendencia al "road rage". Él contestó (medio en broma... pero medio en serio también) que entonces de ninguna manera, que ya se lo pediría a alguien otro de clase.

Los americanos le tienen mucho miedo a esto del road rage, que es un término muy amplio que abarca desde insultar a otro conductor hasta pegarle un tiro. En un libro que me leí hace unos meses (The culture of fear, de Barry Glassner), explicaba que en los '80 hubo una tendencia en los medios de comunicación estadounidenses a darle bombo a los casos de road rage en el que alguien había salido herido y claro, a la gente le cogió canguelo.


Por aquí, todos son muy amables conduciendo: se paran cuatro coches en un cuátruple stop y sonríen pacientemente mientras esperan su turno. Nadie grita obscenidades y, por supuestísimo, nadie le da el finger a nadie. Qué porcentaje de esta amabilidad es atribuible al buen carácter californiano y qué porcentaje se debe al temor de que el otro conductor te saque un pistolón, es algo con lo que cada uno puede especular.

Pero veréis, yo no soy californiana. Yo soy española, e incluso creo que más malhablada que el españolito promedio. Cuando conduzco, suelto ordinarieces que es un primor. Así que sí que es cierto que para un californiano, mi comportamiento al volante podría ser calificado de road rage. Pero es que me dan razones de sobra: ¡qué mal conduce esta gente, madredelcielobendito! Pasan absolutamente de los intermitentes, cambiando de repente de carril (y esperando que les adivines las intenciones, supongo). Se incorporan a las autopistas en plan "ahí voy, apartaros". Se pasan todo el bendito día hablando por el móvil mientras conducen.

Y ya que nos hemos puesto, otras de mis quejas habituales sobre los californianos y los coches son:

* Los monster truck: en mi vida he visto cosa más ridícula. Dan ganas de conocer al genio que los conduce (es de lumbreras comprarte un vehículo que requiere el uso de una escalerilla para subirse a la cabina... y no entro a comentar el tipo de complejos sexuales que deben tener estos conductores).

* En menor grado de magnitud, los coches gigantes. Por aquí corren furgonetas que en España pasarían por camiones pequeños. Qué manía los americanos con quererlo todo grande. Pero ahora lo están pagando a base de bien, con el precio de la gasolina a casi un dólar por litro.


* La manía de conducir a todas partes. Un día en SLAC tuve que ir a entrevistar a una investigadora que estaba en otro edificio. Mis colegas me dijeron que quedaba lejisísimos y que mejor me pillara una de las camionetas eléctricas enanas. Total, que se trataba de una distancia de diez minutos andando. Para morirse, vamos. Y yo haciendo el ridículo con la minicamioneta naranja-chillón, que me vio la investigadora que tenía que entrevistar y perdí toda la autoridad que podía yo tener.

* La inexistencia de transporte público en condiciones. Pero esto es de sobras conocido.

Para compensar, pongo a continuación un par de cosas buenas que tiene el conducir por California:

* El carpool lane: En horas punta, se reserva un carril para que lo utilicen sólo los coches que llevan a dos o más pasajeros. Así, se supone, se potencia que la gente comparta vehículo.

* La velocidad máxima en autopista es menor que en España. Voy mucho más tranquila en este aspecto.

jueves, abril 12, 2007

The joys of surf


El domingo pasado me animé por fin y fui a probar por primera vez esto de surfear. Maldita la hora en que me dejé convencer. Debería haber escuchado las sabias palabras de una amiga de clase, que cuando otra compañea propuso apuntarnos a un curso de surf, respondió: "I'd rather take a class on sleeping on rusty nails (antes me apuntaría a una clase de dormir sobre clavos oxidados)". Cuánto sabe.

En primer lugar, debí haber sospechado cuando mis amigos me dijeron que en vez de ir a Cowells, la playa de los novatos, era mucho mejor ir a Manresa Beach. Fui con tres chicos que saben bastante y dos chicas que están aprendiendo (pero que son mucho más deportistas que yo). Los chicos fueron a echar un vistazo a las olas, volvieron al aparcamiento y dijeron que eran "perfectas para principiantes". Así que me embutí en un traje de neopreno que me habían dejado (más tarde me explicaron que las reglas de cortesía del surf permiten mearte -para mantenerte calentito en el océano- incluso en los trajes prestados, cosa que comprensiblemente me dio un poco de grima), agarré la tabla y me dirigí muy decidida a la orilla. Una vez allá, miré las olas y pensé "jopé, pues a mí me parecen enormes", pero ellos venga a insistir: "que no, que son perfectas. ¡Métete!". Así que cuando Justin volvió a por mí, me dije a mí misma que no era cuestión de ser gallina, me metí en el agua y me tumbé bocabajo en a la tabla. Y venga olas y más olas viniéndome de cara, pero al cabo de un rato ya le había pillado el truquillo y no me tiraban de la tabla. Aun así, lo de intentar avanzar remando era simplemente agotador: los brazos enfundados en neopreno me pesaban una barbaridad (ahora comprendo por qué los surfistas tienen esas pedazo de espaldas). Creí que no podía haberme alejado demasiado de la costa, pero cuando me giré a mirar, vi que no era así. Entonces probé a sentarme en el surfboard, pero las olas eran demasiado grandes y frecuentes, y no podía hacer nada de nada, así que decidí volver a la playa. Ahí empezó el episodio terrorífico: mientras intentaba remar hacia la orilla yendo contracorriente, las olas me golpeaban sin piedad, me tiraban de la tabla, me volteaban y encima, al tener la tabla atada a la pierna con un arnés, la maldita me pegaba unos estirones que ni te cuento. Me dio un calambre en la pierna, no paraba de tragar agua, no había tenido tiempo a recuperarme cuando me volvía a golpear otra ola... Me entró el pánico. Tenía a Justin al lado diciéndome "¡si no pasa nada! Bloquea la nariz, sumérgete y verás qué fácil", pero yo sólo quería salir pitando de ahí. Que al fin y al cabo se trataba del Océano Pacífico, leñe, mucho más salvaje que la amable y familiar bañerita que es el Mediterráneo.

En fin, que al final logré salir y, mientras mis amigos seguían surfeando, me senté en la toalla sintiéndome muy desgraciada. Un chico me estuvo observando un rato, se me acercó y me preguntó si era la primera vez que intentaba surfear. Al decirle que sí, me dijo "Oh, entonces nunca deberían haberte traído a este sitio. No sólo hay una corriente muy fuerte, sino que además hoy las olas son una mierda y casi no hay manera de meterse". Me sentí un poco mejor conmigo misma (y bastante más cabreada con mis amigos), y cuando las chicas propusieron intentarlo en Cowells otro día sólo nosotras tres, les dije que sí. Pero entre nosotros: ya veremos.

miércoles, marzo 14, 2007

De lechugas y otras hierbas


En enero se publicó un estudio que afirmaba que Santa Cruz es el pueblo con más opciones de comida sana de toda California (aquí podéis leer el artículo al respecto en el Sentinel y que, por cierto, escribió uno de mis compañeros de clase). No me sorprendió demasiado: desde que empecé a ir al súper por aquí, una de las primeras cosas en las que me fijé es que todo, todo, todo, es “organic”. Desde las lechugas, pasando por los cereales del desayuno, hasta la comida para las mascotas (pero yo a Lola le compro pienso comercial, que sale más barato. Y bien guapa que está). Y la opción orgánica no sólo la encuentras en tiendas súper saludables como New Leaf, sino que hasta la cadena nacional Safeway ha puesto un apartado orgánico en la zona de frutas y verduras. Está bien, no me importa: la comida orgánica no es mucho más cara que la comercial (al contrario que en España, donde orgánico = sácate un riñón y pasa por caja), y no sé si será por la publicidad, pero las frutas cultivadas sin herbicidas ni pesticidas me han comenzado a saber mejor que las de toda la vida.

Lo que no me tiene tan indiferente es lo del vegetarianismo, que pese a que no ha sido científicamente probado que vaya relacionado con lo de “organic”, a mí me huele que es así. Y es que en Santa Cruz hay mogollón de vegetarianos. Viniendo de una sociedad muy carnívora (¡olé el jamón!), al principio me sorprendió ver la de opciones vegetarianas que había en todos los restaurante (“sustituye los huevos por tofu por sólo un dólar más”). Después me di cuenta de que algunos de los amigos que invitaba a cenar a casa eran vegetarianos y que, maldición, yo le había puesto un poco de embutido a todos los platos. Creo que más o menos he aprendido a preguntarles a mis invitados si tienen “dietary restrictions” antes de empezar a cocinar. Pero lo que todavía no he aprendido es a no ponerles cara de pena y decirles “pobrecilla/o, no sabes lo que te estás perdiendo”, o el gran clásico: “si pudieras probar el jabugo, te olvidabas de tus hierbas”. No se lo toman muy bien, como tampoco le mola a mi amiga Lisa que le diga “¡Vente a cenar! Siempre tendremos alguna zanahoria para ti” o a mi amigo Matt (que se viene conmigo y Julia en un road trip que hemos montado para estas inminentes vacaciones de primavera) cuando le amenazo con echarle trocitos de bacon en las comidas que prepararemos con el cámping gas. Mi otra amiga vegetariana, Rachel, tiene más aguante con mis bromas, pero es que ella es una vegetariana de mentirijillas, ya que a veces se zampa los trozos de frankfurt que pongo en mi deliciosa ensalada de patatas.

No sé, tal vez la falta de proteína va asociada con una pérdida del sentido del humor… o tal vez mis guasas no tienen ni puta gracia. La verdad es que ya podría ser más buena con mis amigos vegetarianos, porque son vegetarianos buenos, del tipo “live and let live”, no de la clase de los que tienen que evangelizar a los demás sobre su maravillosa opción alimentaria (que de esos también los hay, que me lo han contado).

lunes, marzo 12, 2007

Moda californiana

De repente hace un calor de la hostia en Santa Cruz. De un día para otro, hemos pasado de la fría temporada de lluvias a estar a 25˚C y con un cielo sin nubes... coincidiendo con el cambio de horario primaveral, así que también tenemos una hora extra de luz por la tarde. Todo esto me ha animado a sacar las sandalias del armario y convertirme en una auténtica californiana. Porque aquí, las sandalias, o flipflops, son la pieza más esencial del vestuario. Los californianos las llevan en verano y en invierno, con frío o con calor. De hecho, el otro día fui a ver una ópera amateur del coro de mi universidad y había dos chicas que llevaban flipflops. "Elegantes" (o sea, negras, para ir a conjunto con el vestuario), pero sandalias al fin y al cabo.
Y es que los californianos serán todo lo que tú quieras, pero muy sofisticados a la hora de vestir, como que no. Un amigo mío alemán, Jan, que ha estado viviendo y haciendo la tesis en California durante cuatro años, se ha ido a París a hacer una estancia de tres meses, y me ha escrito lo siguiente: "I have yet to learn about the sense of style that folks have here, that is somewhat difficult after 4 years in Santa Cruz".
El siguiente elemento esencial en el vestuario californiano es la sudadera. La mayoría de las veces con las siglas de alguna universidad, o de las marcas surferas de moda. Y si lleva capucha, mejor. Entonces se le llama hoodie.
Hasta ahora he descrito dos piezas de vestuario unisex. El elemento diferenciador entre féminas y varones de Santa Cruz son los shorts (para ellos) y las falditas ligeras (para ellas), del tipo que yo me compré en India por cuatro chavos pero que a ellas les deben haber costado un pastón en las tiendas hippy-alternativa-pero-ahí-te-la-clavo que abundan por Pacific Ave., la calle comercial del pueblo. Y si hace mucho frío (pero mucho, ¿eh? Que yo he ido por la calle con abrigo y bufanda y ellos seguían con sus shorts), tanto ellos como ellas sustituyen shorts y falditas por jeans.
Así que variedad en el vestir, lo que se dice variedad, no mucha. Pero en ocasiones me llevo sorpresas, como las veces que he visto subir al autobús de la uni a gente con pantalones de pijama y pantuflas (en plan: ande yo caliente...) Lo bueno es que desde que vivo aquí, ya no me preocupo demasiado sobre el qué me pongo.

miércoles, febrero 14, 2007

¡¡¡¡Hortera!!!!

Pensaba que la "casa-castillo" que hay en la calle debajo de la mía era bastante hortera. La decoración de Halloween y la iluminación navideña también me parecían muestras representativas del "American kitsch". Pero, tras pasearme por Sausalito este lunes con mi prima Lucía (que se vino de visita 11 días. Se marchó ayer, sniff) y ver lo que había en el puerto deportivo, los ejemplos arriba mencionados ahora me parecen de un gusto exquisito.

Aquí tenemos el ganador, el "monumento" más hortera que he visto hasta la fecha:


¿Qué es eso? ¿Acaso una mezquita entre los yates?

¡No! Es una casa flotante de cartón piedra con forma de mezquita (de veras, había un cartelito que ponía "no pasar, residencia privada"). Lo flipo.

sábado, diciembre 16, 2006

Momentos de relax del fall quarter

Al llegar a Barcelona me ha sorprendido comprobar que a algunos amigos que siguen mi blog (¡que son más bien pocos, ya les vale al resto!) les he transmitido una imagen demasiado negativa sobre mi vida en Santa Cruz. Es decir, sí que pasé muchos nervios y agobios por culpa de la enorme carga de trabajo del primer trimestre del máster. Y seguro que esto se reflejó alguna vez en el blog. Pero también he tenido momentos estupendos, especialmente hacia el final del trimestre, cuando se aligeró la cosa y pude hacer un poquillo de turismo. Y, para que quede claro, en general estoy encantada con mi vida allá.

Así que voy a hacer recapitulación de algunos momentos estrella del fall quarter en Santa Cruz.

1. Thanksgiving

Durante bastantes semanas estuve planeando pasar Acción de Gracias con los demás becarios de "La Caixa" que están estudiando en la Coste Oeste. El problema, como siempre, era la concreción. Todo el mundo decía que sí sí sí, pero nada de especificar dónde. Yo quería ir a Los Angeles, pero los de LA al final dijeron que querían olvidarse de su ciudad por unos días. Se habló de Berkeley y Davis, pero la candidatura de Santa Cruz triunfó. Entonces resultó que mis compañeros de clase también estaban organizando una cena de Acción de Gracias y al final nos juntamos todos en casa de Sarah. Además, escribí un artículo sobre mi primer Thanksgiving en los Estados Unidos que tuvo bastante buena acogida, incluso recibí cartas de los lectores dándome la bienvenida a los States y deseándome que participe en todas sus tradiciones. Si es que la gente de Santa Cruz son majetes...


Estos somos los que elaboramos el pavo: a mi izquierda, Jan; con camisa azul, Ewen (el chef) y Sarah, que puso la casa con su cocina gigante con dos hornos.

Y he aquí la perfección hecha pavo:

Lo que no sale en el artículo del Sentinel es que al final nos juntamos más de 20 personas en dos grupos bien diferenciados: los americanos - tranquilos, silenciosos- y los siete españoles (más un alemán), que éramos un escándalo. Sobretodo cuando David se apropió del baster (una especie de pipeta gigante que se utiliza durante la cocción de pavo para recoger los jugos que suelta el ave y volver a rociarla con ellos) y nos persiguió por el salón. Ante este espectáculo, mis colegas gringos optaron por refugiarse en la sala de estar jugando al Trivial. En fin, dos maneras diferentes de celebrar una fiesta…

2. Big Sur

El fin de semana de Thanksgiving, David y Santi, que habían venido de L.A., se quedaron un par de días más (los pobres Irenka & Diego y Raul se volvieron a sus respectivas ciudades porque tenían que estudiar para los finales o acabar trabajos varios). David había venido a Santa Cruz con la idea de ir de visita a San Francisco, pero Santi, que es un poco más agreste, tenía ganas de naturaleza. Y yo, la verdad, me inclinaba más por el plan de Santi. Así que sintiéndolo mucho por Davidillo (aunque él me ha asegurado unas cuantas veces que le encantó el cambio de planes), nos fuimos a Big Sur, que es una maravilla de zona de costa protegida al sur de Monterey. Qué alucine. Me muero de ganas de volver allá un fin de semana largo y acampar por ahí.


miércoles, noviembre 15, 2006

Cosas que estoy aprendiendo por aquí

1. Estoy aprendiendo a ser sociable:



Mi amigo David Perpiñán, que me conoció en mi época más borde y sociópata (cuando estaba estudiando veterinaria), me envió una vez un mail memorable. Yo había comenzado hacía poco mi segunda carrera y David me preguntaba: "María José, ¿cómo te va? Seguro que ya has hecho una única amiga, con la que te sientas en el fondo de la clase a criticar a todos los demás". Bueno, esto da una idea aproximada de cómo era yo en mi tierna juventud. Supongo que ya había mejorado bastante antes de venir para acá, pero igualmente empezar de nuevo en un país extraño te estimula las habilidades sociales.

2. Estoy aprendiendo que mi madre siempre tenía razón.

"Si no limpias, al menos no ensucies" + "Ahora tienes la habitación hecha unos zorros, pero verás que cuando vivas sola sí que te molestará el caos". Qué perlas de sabiduría me soltaba mi madre, y yo sin darme cuenta. ¡Cuánta razón tienes siempre, mamá! ¡Qué ganas me entran de gritarle esa primera frase a mi compañero de casa cuando deja restos de pomelo por toda la cocina, o los platos sucios en la pica durante días! ¡Y qué maruja me he vuelto, por Dios! El otro sábado dediqué toda la mañana a dejar la mencionada cocina como los chorros del oro... y peor aún... me entró un gustirrinín cuando la vi tan limpia y brillante... ¿es grave, doctor?

3. Estoy empezando a comprender el síndrome del emigrante

Yo una vez tuve un novio extranjero que era bastante gruñón. Me parecía que se enfadaba demasiado por nimiedades y siempre estaba criticando a los catalanes. Pero ahora entiendo que el estar en tierra extraña a veces te pone de los nervios. Hay días en los que todo lo de los americanos me parece mal. Por suerte, es bastante infrecuente.