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miércoles, mayo 28, 2008

Espiando a los pumas

Foto: Daniel Stahler


Éste es mi primer artículo para Mongabay.com, una web sobre medioambiente y conservación que tiene un tráfico bastante impresionante.


High-tech collars to reveal the secretive behaviors of mountain lions


A handful of mountain lions in the Santa Cruz Mountains of California soon will wear high-tech collars as part of a new study by researchers at the University of California, Santa Cruz. The collars will reveal not only how these animals range within their sprawling territories, but also how they hunt. The scientists aim to figure out ways to minimize conflicts between humans and mountain lions — also known as pumas and cougars.

The collars combine Global Positioning System (GPS) satellite technology with an accelerometer, an electronic chip the size of a pinkie fingernail that measures acceleration and gravity. These chips are widely available commercially, and they are already embedded in several consumer devices to detect motion. For instance, the Nintendo Wii video game system includes an accelerometer, as does the iPhone. However, this is the first time researchers will use accelerometers to study the behavior of a terrestrial mammal, says Chris Wilmers, leader of the puma tracking project and assistant professor of environmental studies at UC Santa Cruz.


El artículo completo, aquí.

lunes, mayo 26, 2008

Menudo chasco -- Columna Madri+d


Bruce Alberts es desde marzo el flamante nuevo editor jefe de Science, la revista de la American Association for the Advancement of Science y una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo. Alberts llega a Science con credenciales impresionantes: bioquímico doctorado por Harvard, fue presidente de la National Academy of Sciences durante doce años y es consejero de 30 instituciones, además de ser un promotor acérrimo de la educación científica como el método más efectivo de hacer avanzar a la sociedad.

Es por ello comprensible que me emocionara cuando el director de mi programa de postgrado en periodismo científico nos comunicó que el 1 de mayo, Alberts se reuniría con nuestra clase en privado antes de dar una conferencia en mi universidad.

El artículo completo, aquí.

martes, febrero 12, 2008

Otro artículo al canto

Bueno, pues ya salió mi artículo. Como es una pieza que me costó escribir y no sé si me quedó del todo clara/equilibrada, agradeceré vuestros comentarios (y si os interesa el tema y queréis más documentación, no dudéis en pedirlo).

domingo, enero 27, 2008

Granjas, no guerras


Como ya he explicado con anterioridad, la zona donde vivo es la meca de la comida sana. Así, no es de extrañar que la mayor conferencia de agricultura orgánica se celebre por aquí (en Pacific Grove, para ser concretos). El jueves pasado cubrí un par de las conferencias para un trabajo de clase y me quedé muy impresionada con la que iba sobre el programa "Swords to Plowshares" (De espadas a azadas).

Se trata de una iniciativa puesta en marcha por una asociación de granjeros antibelicistas, "Farms Not Arms" (Granjas, no Armas), que quieren ofrecer formación en agricultura a los soldados que vuelven de Irak y Afganistán.

Los objetivos de los granjeros son dos: por una parte, proporcionar a los soldados una nueva profesión. Un porcentaje desproporcionado de las bajas estadounidenses en Irak son chavales provinientes de pueblos pequeños y rurales. Los de "Farms Not Arms" creen que estos chicos se apuntan al ejército porque en realidad no tienen muchas otras oportunidades de trabajo, y por eso quieren ofrecerles una alternativa.

Pero es que además, los de "Farms Not Arms" ven el trabajar la tierra como algo espiritual (no estamos hablando de granjas industriales, sino de pequeñas granjas orgánicas que requieren mucho mimo y mucha conexión con la naturaleza), que puede ayudar a los ex combatientes a superar sus traumas de guerra.

En la presentación de los granjeros, habló un ex-soldado de 25 años que venía a ser el ejemplo andante de que "Swords to Plowshares" puede funcionar. Matt McCue, un chavalote rubio y rubicundo de Albuquerque (New Mexico), explicó que se alistó al ejército con 19 años. El año 2003 fue destinado a una aldea al norte del peligroso triángulo suní en Irak. McCue explicó que lo pasó muy mal patrullando, echando puertas abajo y deteniendo a iraquíes, pero que un día vio la luz... en un mercado local. Allí, se preguntó cómo podían los agricultores iraquíes seguir cultivando sus productos y vendiéndolos en sus puestecillos como si allí no pasara nada, cuando en realidad su mundo se estaba desmoronando. Empezó a admirar a los campesinos iraquíes que en los controles militares mostraban orgullosamente a los soldados americanos las verduras que transportaban para vender en el mercado.

"Su orgullo no se había visto afectado por la brutalidad de la guerra", dijo McCue. Empezó a considerar el volverse agricultor.

Cuando le devolvieron de Irak, McCue probó a trabajar unos meses en un rancho en Hawaii, y descubrió que le encantaba trabajar la tierra. Así que decidió apuntarse a un curso de agricultura orgánica en UC Santa Cruz (¡mi universidad!)

"Pese a que había empezado a entrar en contacto con el movimiento antibelicista, yo por entonces aún creía que aunque la guerra de Irak estuviese mal, uno tiene que servir a su país. Pero los seis meses que pasé en Santa Cruz me hicieron abrirme de mente", explicó. Así que el siguiente paso en su metamorfosis de soldado a pacifista fue apuntarse a los Cuerpos de Paz... y acabó destinado en una aldea musulmana suní en Níger.

"Otra vez me despertaba por las mañanas con la llamada a la oración del muacín, como en Irak. Pero ahora lo que hacía era levantarme e ir a trabajar en el campo con la gente local," explicó McCue, quien dijo que los aldeanos le trataron exquisitamente pese a que en ningún momento ocultó que había sido soldado en Irak.

McCue ha empezado hace un par de meses a trabajar en su propia granja orgánica en Sebastopol (California), y está ayudando a "Farms Not Arms" a montar un curso para soldados que quieran reciclarse en agricultores.

Entre la audiencia de la charla había otro veterano, éste de la guerra de Vietnam, que creía que los de "Swords to Plowshares" pecaban de simplistas. Explicó que él había necesitado tres años de terapia convencional para superar su síndrome de estrés post-traumático provocado por la guerra, y que no creía que un par de charlas espirituales y el contacto por la naturaleza pudieran arreglar los traumas de los soldados.

"Bueno, pese a que eso es cierto en tu caso, tienes que pensar que no a todo el mundo le dañan de la misma manera, ni le funcionan las mismas terapias. Y creemos que el trabajar de agricultor podrá ayudar a más de uno", le contestó otro veterano.

Lleve quien lleve la razón, Estados Unidos tiene un problemón con sus soldados. Dos estudios recientes señalan que uno de cada cinco veteranos de Irak y Afganistán tiene problemas psicológicos graves. Además, las agencias encargadas de los veteranos no disponen de los recursos necesarios para tratarlos adecuadamente. Así que creo que iniciativas como la de estos granjeros, por muy simples y naïf que puedan parecer, son de lo más encomiables.

PARA SABER MÁS:

- Artículo de "El Mundo" sobre Matt McCue

- Serie "War Torn" del New York Times, sobre los efectos de la guerra sobre los soldados estadounidenses:


- Artículo de investigación del Hartford Courant sobre los suicidios de soldados con problemas psicológicos graves que fueron obligados a seguir batallando:

jueves, enero 24, 2008

De ciencia y políticos

Bueno, siguiendo con la extraña mezcla de periodismo científico y petardeos varios de este blog, ahí va mi última columna en Madri+d (es que ahí nadie me comenta y me da penita):


LA CIENCIA DE LOS CANDIDATOS


¿Qué se sabe de los planes que tienen los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos para fomentar –o no – la ciencia y la tecnología, en caso de ser elegidos? Más bien poco. Muchos habrán oído a hablar de que dos de los principales candidatos republicanos, Mitt Romney y Mike Huckabee, afirman que no “creen” en la teoría de la evolución. Aparte de esto, casi todos los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos han manifestado su posición respecto al calentamiento global y la experimentación con células madre. Pero las políticas científicas concretas que los candidatos planean llevar a cabo – y el dinero que piensan dedicarles – siguen siendo un misterio insondable.


El pasado diciembre, este vacío en los debates políticos hartó a un grupo de científicos y ciudadanos dedicados a otras profesiones (pero encariñados con la ciencia, se supone). Ni cortos ni perezosos, iniciaron una campaña on-line para solicitar que los candidatos participen en un debate centrado exclusivamente en temas de ciencia y tecnología.


“La mayoría de los retos políticos que el próximo presidente de Estados Unidos va a tener que afrontar están relacionados con la ciencia y la tecnología: cambio climático, pandemias, privacidad de datos, la salud de los océanos…,” afirma Shawn Lawrence Otto, uno de los miembros del comité organizador de la campaña y voluntario a tiempo completo.


Otto no es científico, sino guionista de cine (su guión más famoso hasta la fecha es el de “Casa de arena y niebla”, con Ben Kingsley y Jennifer Connelly en el reparto). Pero considera que la inversión en ciencia y tecnología es esencial para que la economía del país. Una economía que anda de capa caída.


La campaña se ha difundido gracias a algunas editoriales en prensa y el apoyo recibido por varios famosos bloggers científicos estadounidenses. Uno de éstos, el físico Sean Carroll de Cosmic Variance, bromeaba: “El único inconveniente que se me ocurre es que el candidato republicano expresará su escepticismo sobre la evolución, el calentamiento global y el heliocentrismo, y la imagen que el mundo tiene de Estados Unidos se hundirá todavía más”.


Pero a los organizadores de la campaña no les importa que los candidatos se pongan en ridículo, sino que pongan sus cartas sobre la mesa, para que así los votantes sepan a qué atenerse. “Ellos me están pidiendo mi voto, así que es lo mínimo que yo les puedo pedir a ellos”, afirma Otto.


Aunque sólo lleva mes y medio funcionando, la iniciativa ya ha recibido el apoyo de 20 premios Nobel, una veintena de miembros y ex miembros del gobierno, decenas de líderes de organizaciones científicas (incluyendo a Craig Venter, uno de los padres del desciframiento del genoma humano), presidentes de universidades y otros líderes académicos y científicos, industriales, editores y periodistas de revistas científicas como Science, Nature y Scientific American. Además de estos personajes, más de 8.200 personas habían firmado la petición a 21 de enero.


Con semejantes “pesos pesados” del mundo científico apoyándoles, los organizadores creen que su iniciativa lleva las de ganar. Pero Otto explica que la campaña no ha lanzado todavía ninguna propuesta formal a los candidatos (aunque asegura que algún que otro asesor de ciertos aspirantes a la presidencia ha mostrado su interés de manera informal). Antes, los organizadores quieren determinar dónde y cuándo se debería llevar a cabo el debate. De momento, dos de las principales asociaciones científicas estadounidenses, la American Association for the Advancement of Science y la National Academy of Science, se han subido al carro de la campaña y podrían ser los anfitriones del debate.


Mientras tanto, para aquellos curiosos que no pueden esperar, algunas publicaciones científicas, como Grist y Science, han intentado recopilar todas las declaraciones sobre temas científico-tecnológicos que los candidatos a la presidencia de Estados Unidos han ido desgranando en sus múltiples actos electorales.


Y a todo esto, yo me digo… ¿no estaría bien tomar ejemplo de los americanos y animar a los españoles a exigir a Zapatero y a Rajoy que debatan a fondo cuáles son sus propuestas para estimular la I+D en España?

jueves, enero 17, 2008

Primer artículo en Público

Me he pasado a Público y hoy sale mi primer artículo. El País era estupendo, pero las cosas de palacio iban un poco despacio; más que nada, porque no había mucho espacio disponible en la sección de ciencia. En Público me han dicho que puedo publicar semanalmente, o incluso más si quiero. Aunque la verdad, el trimestre escolar se me está liando tanto que con poder llegar a una vez a la semana me contentaré.


Por cierto, el inventor del artículo es un tipo encantador. Cuando le llamé para entrevistarle, la conexión telefónica iba fatal: no me oía y le tenía que repetir todas las preguntas a grito pelado. Me frustré un poco. Pero cuando acabamos, me dijo: "Siento mucho que la calidad de la llamada fuera mala, más que nada porque te he hecho repetirte muchas veces y tal vez te haya afectado un poco la moral". Eso es tener empatía.

jueves, diciembre 27, 2007

Mi aportación al podcast de SETI radio

En SETI radio, todos los invitados eran de altura


El 7 de diciembre finalicé mis prácticas en SETI Radio, probablemente el sitio más curioso en el que habré trabajado en mi vida (bueno, la granja de cerdos era también bastante peculiar... pero eso es otra historia que deberá ser contada en otro momento). Aunque no ha sido hasta esta semana que publicaron mi obra maestra, el programa que diseñé (casi) yo solita: The Science Detectives (Los detectives de la ciencia). Os pongo y traduzco la descripción del show (que por cierto, también escribí yo... bueno, mayormente):

"Some detectives don't look for fingerprints or interrogate suspects to unravel mysteries. Instead, they're dressed in white coats, and armed with DNA probes and star maps. These are the science detectives: researchers who have found innovative ways to use science to solve puzzles that no one else can.

(Algunos detectives no buscan huellas ni interrogan a sospechosos para resolver misterios. En vez de eso, llevan batas blancas y están armados con sondas de ADN y mapas de estrellas. Son los detectives de la ciencia: investigadores que han encontrado maneras inovadoras de utilizar la ciencia para descifrar enigmas que nadie más puede descifrar).


Find out how a biologist helped international police pinpoint elephant poaching in Africa. Also, astronomers who can decipher when and where Vincent van Gogh painted his famous nighttime works by examining the position of the stars. And, how some archeologists and paleontologists willingly deal with some very old dung to learn secrets of the distant past.

(Descubre cómo un biólogo ayudó a la Interpol a precisar dónde se cazan furtivamente elefantes en África. Además, astrónomos que pueden descifrar dónde y cuándo pintó Van Gogh sus famosos cuadros mediante el examen de la posición de las estrellas. Y cómo algunos arqueólogos y paleontólogos trabajan gustosamente con excrementos muy antiguos para aprender secretos del pasado). "

Si alguien tiene interés en escuchar el podcast, en inglés, lo encontrará aquí. Por lo menos echadle una oreja al último minuto, salgo yo haciendo un anuncio (en Spanglish) con Molly. Definitivamente, no tengo una voz muy radiofónica, lo cual no me solía importar demasiado porque creía que no me interesaba trabajar en radio, pero mis prácticas en SETI radio me han hecho cambiar un poco de idea. Aunque no creo que me pase a la radio (¡seguiré escribiendo, que es lo mío!), he visto que Molly (que también trabaja para la BBC y es una magnífica profesional; de ella he aprendido un montón sobre cómo hacer buenas entrevistas) y Seth (astrónomo de SETI) montan (casi) cada semana un estupendo programa de una hora con entrevistados muy interesantes, que creo que hace una gran labor de divulgación de la ciencia. Gracias a ellos, me he vuelto adicta a los podcasts de ciencia: además del de SETI, me bajo el del New York Times, varios de la BBC y uno de NPR y los escucho cuando voy en coche o camino hacia la universidad.

Por cierto, si alguien con gustos algo escatológicos se ha quedado intrigado con la mención a paleontólogos que estudian excrementos fosilizados y quiere saber más, aquí encontrará un artículo que escribí sobre este tema para Consumer.

miércoles, noviembre 14, 2007

Curioseando por SETI Institute...


¡¡Lo sabía!!


PS: Iker Jiménez, si lees este post, ponte en contacto conmigo urgentemente...

martes, noviembre 06, 2007

Juegos de guerra

Como últimamente me pasan pocas cosas sobre las que pueda escribir, echaré mano al recurso de las conferencias. El martes de la semana pasada fui a ver a Jonathan D. Moreno, experto en ética y autor del libro "Mind Wars: Brain research and national defense", que trata sobre el interés que han tenido desde hace varias décadas la CIA y la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA, los que inventaron Internet) en el estudio del cerebro y sus posibles aplicaciones militares (o de manera un poco simplista: cómo convertir a los soldados en máquinas de matar más eficientes).

Moreno explica que hace unos años se sorprendió al ver cuántos experimentos de neurociencias recibían financiamiento de agencias militares y el poquito tiempo que dedicaban los científicos a pensar por qué podrían estar estas agencias interesadas en sus experimentos. Se puso a preguntar y se encontró con mucha reticencia a hablar entre los investigadores, que por una parte temían a perder sus inversores y por otra parte no querían llamar la atención de los seguidores de la "teoría de la conspiración" (los paranoicos que están convencidos de que el Gran Hermano nos vigila). Aunque la verdad, el tipo de investigaciones que Moreno explicó que se están llevando a cabo en la actualidad ponen "conspiranoico" a cualquiera. Ahí van algunos ejemplos:

1) Experimentando con el cerebro: Moreno habló del caso de la "robo-rata", un experimento en el que se le implantaron varios electrodos en el cerebro de una rata, uno de ellos en el llamado "centro de placer". Los científicos daban órdenes mediante impulsos eléctricos al roedor: si querían que fuera hacia la derecha, le daban al electrodo que le hacía a la rata sentir que le estaban tirando de los bigotes derechos, si preferían que girara a la izquierda, le daban un "estirón" a los bigotes izquierdos. Si el bicho respondía adecuadamente, le recompensaban activando el centro del placer (dándole gustirrinín, vamos). Así, el animalito iba por donde ellos querían que fuera: voilà, ya tenían una rata teledirigida.

La rata-robot puede parecer hasta graciosa, y al fin y al cabo, como dijo Moreno: "A nadie le importa demasiado lo que le pase a un roedor... pero si empezamos a escalar la pirámide alimentaria, ¿qué pasa?" ¿Nos haría igual de gracia un perro autómota, un mono teledirigido... o un soldado que realmente obedeciera órdenes ciegamente?

2) Nuevos fármacos: Una píldora que sirve para mantener a los soldados despiertos y alerta durante 80 horas sin los efectos laterales de las anfetaminas. Un "suero de la verdad" que provoca al paciente una sensación de confianza en la gente que les rodea, lo que podría resultar muy útil en interrogatorios. Otra pastilla que disocia las emociones de la memoria (las emociones tienen un papel muy importante en la formación de nuestros recuerdos perdurables: así como nadie olvida el primer beso por la agitación que despertó en nosotros, las víctimas de una experiencia traumática tampoco pueden olvidar fácilmente el suceso que les causó el trauma): ésta podría servir tanto para tratar a los soldados con síndrome de estrés post-traumático como para (teóricamente) reducir sentimientos de culpa cuando hagan algo poco honorable...

3) "¿Me estás leyendo la mente?": Moreno también habló del interés de los militares en los experimentos con resonancia magnética, donde los científicos observan cómo se activan diferentes áreas del cerebro durante, por ejemplo, el proceso de toma de decisiones. Este tipo de estudios podrían servir, por ejemplo, para conseguir el detector de mentiras definitivo (si se consiguiera definir qué zonas cerebrales se "iluminan" cuando decidimos mentir).

El caso es que Moreno no es ningún extremista (ha trabajado para el gobierno de Estados Unidos, llegando incluso a ser asesor presidencial en un tema ético concreto), lo que hace que su mensaje sea más creíble y preocupante. Aún así, algún seguidor de la teoría conspiratoria había entre la audiencia el día de la charla: en el turno de preguntas, un tipo dejó entrever que tenía "evidencias" de que se han llevado a cabo experimentos de control de la actividad cerebral mediante ondas electromagnéticas. Lo raro es que éste hombre no llevaba el típico sombrerito de papel de plata que llevan aquellos que creen que les están intentando leer el cerebro...

Concluyendo: la charla me interesó tanto que ahora me estoy leyendo el libro. Y es bastante más emocionante que una obra de ciencia ficción.

jueves, octubre 11, 2007

¿Hay alguien ahí?


En mi largo peregrinar por periódicos y gabinetes de prensa de centros de investigación californianos, he acabado de becaria en el SETI Institute. Sí, los mismísimos que buscan señales vida inteligente en otros planetas (inserten aquí la broma fácil: "pues ya es bastante complicado encontrarla en éste"). O como explican ellos mismos a la gente que les pregunta sobre su trabajo: ¿os acordáis de lo que hacía el personaje de Jodie Foster en la película "Contact", que se pasaba el santo día escuchando las señales de radio provinientes del espacio? Pues eso.

Por cierto, justo hoy es un día importante para SETI, porque han inaugurado las 42 primeras antenas del Allen Telescope Array (link a la noticia del NY Times). Cuando esté acabado, este telescopio consistirá en 350 antenas pequeñas interconectadas de forma que funcionaran como un único telescopio gigante. Tal vez así los de SETI conseguirán por fin encontrar a los alienígenas...

Pero bueno, en el instituto mi función es echar un cable con el podcast semanal, que se llama, muy apropiadamente "Are we alone?" (¿Estamos solos?). Es un programa de ciencia de una hora de duración, que toca temas muy diversos (no sólo sobre las investigaciones que lleva a cabo SETI) e invita a gente muy interesante para comentar (Richard Dawkins, por mencionar uno). También hacen programas especiales, llamados "Skeptical Sunday", en los que diseccionan algún mito pseudocientífico del plan los supuestos alienígenas de Roswell o la tumba de Cristo. Precisamente, el último día me pusieron a trabajar en buscar posibles invitados a un programa "Skeptical Sunday" en el que quieren discutir si se puede demostrar científicamente si los humanos tenemos alma o no. Ya explicaré más sobre los entresijos del programa cuando avancemos en la producción.

Creo que las prácticas en SETI van a ser una valiosa fuente de anécdotas para el blog. El otro día mi jefe se puso a comentar la de chalados que le llaman o le escriben para explicarle que han sido abducidos por los extraterrestres (o que ellos mismos son alienígenas, y que lo pueden demostrar porque pueden cambiar a voluntad su color de ojos de verde a dorado). Ya iré contando.

martes, julio 24, 2007

Lo que se queda en el tintero


No, este ancianito no es un clon de ese personaje de La guerra de las galaxias en el que estáis pensando ahora mismo. Este señor es Pief Panofsky, director fundador del Stanford Linear Accelerator Center (SLAC), al cual entrevisté mientras estaba ahí de prácticas, entrevista que hoy publica El País aquí.

Al doctor Panofsky le quise entrevistar desde que lo vi por los pasillos de SLAC: diminuto, arrugado y sonriente, me dejó fascinada. Pregunté quién era el hombrecillo aquel al director de comunicaciones de SLAC, Neil, y me contestó "Oh, probablemente uno de los 100 personajes vivos más interesantes que hay ahora en el mundillo científico". Neil me explicó que Panofsky había estado en casi todos los lugares importantes de la historia de la física del siglo XXI: conoció a Eintein y a Pauli, participó en el Proyecto Manhattan, asesoró a varios presidentes estadounidenses, fue y sigue siendo un JASON y participó en múltiples negociaciones con los soviéticos sobre el control de armas nucleares.

Claro, con estas referencias, todavía me dieron más ganas de hablar con el Dr. Panofsky, así que me puse a buscar un motivo para hacerlo. Cuando ya no me quedaba mucho tiempo en SLAC, descubrí que el Dr. Panofsky iba a publicar sus memorias en pocos meses, ¡la excusa perfecta! Conseguí convencer a mi editora en El País, que me encargó el tema, y me preparé para la entrevista leyéndome las galeradas de la autobiografía.

Pues bien, pese a que para este encargo me preparé mucho más concienzudamente que para otros temas que he cubierto, me resultó bastante más difícil que la mayoría de artículos que he escrito. En primer lugar, porque este señor tiene 88 años y no creo que haya dejado pasar un día de su vida sin hacer algo interesante. Me concedió una hora para la entrevista, un tiempo bastante generoso, y aun así se acabó la hora y no habíamos pasado de 1950 (por cierto, qué ataque de pánico me dio cuando vi que había agotado el tiempo de conversación, menos mal que fue comprensivo y me dio otra hora para un par de días después). Para cuando acabé de transcribir la entrevista, tenía 16 páginas que debía condensar en 1.200 palabras, y fue bastante doloroso decidir qué era lo que se quedaba en el tintero. Por si os interesa: ahí quedó todo el material sobre las negociaciones con los soviets, sus opiniones sobre el control de armas nucleares y la demencia de la carrera nuclear (para que os hagáis una idea sobre cómo hemos incrementado la potencia de estas bombas desde que cayó la de Hiroshima, echad un vistazo aquí), detalles sobre cómo compaginó su vida personal con su atareadísima vida profesional... En fin, todo eso lo tengo en mi humilde documento word de 16 páginas. Se aceptan proposiciones sobre qué hacer con él.

Pero bueno, lo de tener que sacar las tijeras de podar le pasa a todos los periodistas, y nos las apañamos con más o menos gracia, pero al final todos lo hacemos. El otro problema que tuve y que no supe resolver es más específico a este caso: al final no me atreví a hacerle determinada pregunta a este señor. Y la pregunta era cómo se siente, tantísimos años después de Hiroshima y Nagasaki, por haber participado en el Proyecto Manhattan (aunque sólo fuera indirectamente: no diseñó la bomba, sino un aparato que midió la onda de impacto desencadenada por la explosión). En parte no se lo pregunté porque su trayectoria vital ya hace intuir la respuesta (me refiero a la implicación que tuvo posteriormente en el control de armas nucleares, algo que sigue haciendo en la actualidad, muchos años después de jubilarse). Y por otra parte, porque no hizo nada diferente que los otros físicos estrella estadounidenses de la época (todos acabaron implicados en el proyecto). Pero igualmente, era una cuestión que despertaba mi curiosidad y que por tanto, como periodista que soy, debería haber preguntado. Qué fracaso. Decidme: ¿debería flagelarme o no?

jueves, abril 19, 2007

Trabajarás en lugares extraños...

¿Dónde si no en mi oficina en el Stanford Lineal Accelerator Center (SLAC) podría tener yo un detector de rayos cósmicos? Bueno, no es exactamente mi oficina, es la del director de comunicaciones de SLAC (que le ha cogido cariño al trasto éste y ha decidido instalarlo encima de una mesa), pero como tengo allí mi sillita y mi ordenador, la considero mi espacio también.

Pues sí, el armatoste de la foto es un detector de rayos cósmicos. Lo enchufas y en menos de un minuto te muestra que te acaban de golpear verticalmente doce rayos, mientras siete más te atacaban diagonalmente y otro rayo traidor te pegaba horizontalmente sin que tú lo supieras. Como para preocuparse, vamos. Y preocupante es también que tener una maquinita así en la oficina me parezca una chulada. O que me emocione un poquito el llevar puesto un contador de radiación X en el trabajo (¡y es que vivo al límite!) y mucho más el compartir cafetería con tres premios Nobel en física, que ya están bastante viejecitos.

Será verdad lo que me ha dicho hoy el director de mi máster, que cuando hoy le he enseñado mi chapa del superhéroe "SLACerman: ¡Más rápido que un electrón acelerado!", me ha dicho muy preocupado: "Oh, María José. Te estamos conviertiendo en una auténtica nerd."

(Si a alguien le interesa leer un poco más sobre mis prácticas en Stanford, que pinche aquí )

martes, febrero 27, 2007

Ciencia y sociedad

(Este post es una adaptación de una contribución que he escrito para un blog de ciencia sobre mi asistencia a la reunión de la AAAS del 15 al 18 de febrero)

Advancing Science, Serving Society” (“Haciendo avanzar a la ciencia, sirviendo a la sociedad”). No puedo evitar emocionarme un poco (qué queréis, ya admití ser una nerd) con este bonito lema de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), que en forma de cartel preside la sala de prensa del Hotel Nikkon, en San Francisco. Estoy en la reunión anual de la AAAS, y estoy apabullada: miles de visitantes se reparten entre las aproximadamente 200 sesiones que durante cinco días imparten unos 800 conferenciantes provenientes de todos los campos de la ciencia. No importa cuál sea el evento al que elija ir: siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo mucho más importante que está sucediendo simultáneamente en alguna otra sala de los tres hoteles donde se celebra esta gigantesca reunión.

Tras los científicos, el grupo profesional más abundante en esta reunión es el de los periodistas especializados en ciencia, que en cada sesión suelen ocupar como mínimo una fila de asientos. Parece virtualmente imposible obtener una exclusiva de esta reunión, aunque la verdad es que pocas novedades se presentan aquí. Los conferenciantes acuden más bien a obtener una idea general sobre el estado actual de la investigación científica. Aun así, todos los medios americanos importantes han enviado por lo menos a un corresponsal, y lo que pasa aquí tiene amplia repercusión mediática. Hay también reporteros británicos, australianos, canadienses, franceses, austriacos, suizos e incluso chinos. Pero en los cuatro días que dura la conferencia, no localizo a ningún español, aparte del pequeño comité que ha venido en representación del Euroscience Open Forum (ESOF), un evento que pretende ser la respuesta europea a la reunión de la AAAS y que en el 2008 celebrará su tercera edición en Barcelona. Jordi Mas, del equipo organizador de ESOF 2008, me explica que no tienen ningún stand informativo, sino que están simplemente tanteando el terreno y repartiendo algunos folletos informativos antes de acudir formalmente a la reunión de la AAAS del año que viene, que será en Boston.

Se me ocurre que el equipo organizador de ESOF puede aprender mucho del éxito de los americanos en lo que respecta a involucrar al público en la investigación científica. A la reunión de la AAAS acuden un nada despreciable número de familias que han traído a sus niños a participar en los dos días de “Ciencia para las familias”, una exhibición interactiva que les muestra a los chiquillos que la ciencia es, al fin y al cabo, algo divertido. Asisto también a la grabación en directo de Science Friday, un programa científico semanal de la radio pública estadounidense de nada más ni nada menos que dos horas de duración, y observo como un grupo de estudiantes de secundaria han venido con preguntas preparadas para los invitados: asesores en el programa de la NASA que busca vida en Marte y estudiosos del descenso de crímenes violentos que se produjo en Estados Unidos en los años 90. La sofisticación de algunas de las preguntas de estos chavales me hace enrojecer recordando entrevistas en las que no me preparé el tema tan bien como ellos se lo han estudiado.

Otra actividad muy popular en la conferencia de la AAAS es lo que los americanos llaman networking, que es simple y llanamente “hacer contactos”. Aquí la timidez ha sido abolida: cualquier momento es bueno para iniciar una conversación trivial con aquel que esté a tu alcance (la calidad de la conservación es lo de menos: un tipo, al enterarse de que era veterinaria de formación, me preguntó cuál era mi animal favorito). La charla idealmente culminará en un intercambio de tarjetas profesionales. Nunca se sabe quién puede resultarte útil en tu carrera… Entre nosotros: odio el networking.

Y para los aspirantes a periodista científico, aún hay más: una feria de prácticas, organizada por la Asociación Nacional de Escritores Científicos. Al evento acuden 16 importantes revistas y gabinetes de comunicación que van desde Science y Nature hasta el departamento de prensa del laboratorio de física de altas energías Fermilab. Tras una breve presentación, en la que cada medio describe qué tipo de prácticas ofrece, se da una variante del speed-dating, en la que los reclutadores conceden entrevistas de cinco minutos cronometrados a los potenciales becarios. Al acabarse el tiempo, suena una alarma y los aspirantes abandonan la sala mientras los reclutadores apuntan sus impresiones. Empieza otra ronda: los futuros periodistas científicos entran de nuevo en la habitación y vuelven a esgrimir su mejor sonrisa con otro reclutador.

Si tuviera que describir mi primera reunión de la AAAS con un solo adjetivo, elegiría "agotadora".