High-tech collars to reveal the secretive behaviors of mountain lions
El artículo completo, aquí.
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Bueno, pues ya salió mi artículo. Como es una pieza que me costó escribir y no sé si me quedó del todo clara/equilibrada, agradeceré vuestros comentarios (y si os interesa el tema y queréis más documentación, no dudéis en pedirlo). 
- Artículo de investigación del Hartford Courant sobre los suicidios de soldados con problemas psicológicos graves que fueron obligados a seguir batallando:
LA CIENCIA DE LOS CANDIDATOS
“La mayoría de los retos políticos que el próximo presidente de Estados Unidos va a tener que afrontar están relacionados con la ciencia y la tecnología: cambio climático, pandemias, privacidad de datos, la salud de los océanos…,” afirma Shawn Lawrence Otto, uno de los miembros del comité organizador de la campaña y voluntario a tiempo completo.
Otto no es científico, sino guionista de cine (su guión más famoso hasta la fecha es el de “Casa de arena y niebla”, con Ben Kingsley y Jennifer Connelly en el reparto). Pero considera que la inversión en ciencia y tecnología es esencial para que la economía del país. Una economía que anda de capa caída.
La campaña se ha difundido gracias a algunas editoriales en prensa y el apoyo recibido por varios famosos bloggers científicos estadounidenses. Uno de éstos, el físico Sean Carroll de Cosmic Variance, bromeaba: “El único inconveniente que se me ocurre es que el candidato republicano expresará su escepticismo sobre la evolución, el calentamiento global y el heliocentrismo, y la imagen que el mundo tiene de Estados Unidos se hundirá todavía más”.
Pero a los organizadores de la campaña no les importa que los candidatos se pongan en ridículo, sino que pongan sus cartas sobre la mesa, para que así los votantes sepan a qué atenerse. “Ellos me están pidiendo mi voto, así que es lo mínimo que yo les puedo pedir a ellos”, afirma Otto.
Aunque sólo lleva mes y medio funcionando, la iniciativa ya ha recibido el apoyo de 20 premios Nobel, una veintena de miembros y ex miembros del gobierno, decenas de líderes de organizaciones científicas (incluyendo a Craig Venter, uno de los padres del desciframiento del genoma humano), presidentes de universidades y otros líderes académicos y científicos, industriales, editores y periodistas de revistas científicas como Science, Nature y Scientific American. Además de estos personajes, más de 8.200 personas habían firmado la petición a 21 de enero.
Con semejantes “pesos pesados” del mundo científico apoyándoles, los organizadores creen que su iniciativa lleva las de ganar. Pero Otto explica que la campaña no ha lanzado todavía ninguna propuesta formal a los candidatos (aunque asegura que algún que otro asesor de ciertos aspirantes a la presidencia ha mostrado su interés de manera informal). Antes, los organizadores quieren determinar dónde y cuándo se debería llevar a cabo el debate. De momento, dos de las principales asociaciones científicas estadounidenses, la American Association for the Advancement of Science y la National Academy of Science, se han subido al carro de la campaña y podrían ser los anfitriones del debate.
Mientras tanto, para aquellos curiosos que no pueden esperar, algunas publicaciones científicas, como Grist y Science, han intentado recopilar todas las declaraciones sobre temas científico-tecnológicos que los candidatos a la presidencia de Estados Unidos han ido desgranando en sus múltiples actos electorales.
Y a todo esto, yo me digo… ¿no estaría bien tomar ejemplo de los americanos y animar a los españoles a exigir a Zapatero y a Rajoy que debatan a fondo cuáles son sus propuestas para estimular la I+D en España?
Find out how a biologist helped international police pinpoint elephant poaching in Africa. Also, astronomers who can decipher when and where Vincent van Gogh painted his famous nighttime works by examining the position of the stars. And, how some archeologists and paleontologists willingly deal with some very old dung to learn secrets of the distant past.
Como últimamente me pasan pocas cosas sobre las que pueda escribir, echaré mano al recurso de las conferencias. El martes de la semana pasada fui a ver a Jonathan D. Moreno, experto en ética y autor del libro "Mind Wars: Brain research and national defense", que trata sobre el interés que han tenido desde hace varias décadas la CIA y la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA, los que inventaron Internet) en el estudio del cerebro y sus posibles aplicaciones militares (o de manera un poco simplista: cómo convertir a los soldados en máquinas de matar más eficientes).

¿Dónde si no en mi oficina en el Stanford Lineal Accelerator Center (SLAC) podría tener yo un detector de rayos cósmicos? Bueno, no es exactamente mi oficina, es la del director de comunicaciones de SLAC (que le ha cogido cariño al trasto éste y ha decidido instalarlo encima de una mesa), pero como tengo allí mi sillita y mi ordenador, la considero mi espacio también.
(Este post es una adaptación de una contribución que he escrito para un blog de ciencia sobre mi asistencia a la reunión de la AAAS del 15 al 18 de febrero)Tras los científicos, el grupo profesional más abundante en esta reunión es el de los periodistas especializados en ciencia, que en cada sesión suelen ocupar como mínimo una fila de asientos. Parece virtualmente imposible obtener una exclusiva de esta reunión, aunque la verdad es que pocas novedades se presentan aquí. Los conferenciantes acuden más bien a obtener una idea general sobre el estado actual de la investigación científica. Aun así, todos los medios americanos importantes han enviado por lo menos a un corresponsal, y lo que pasa aquí tiene amplia repercusión mediática. Hay también reporteros británicos, australianos, canadienses, franceses, austriacos, suizos e incluso chinos. Pero en los cuatro días que dura la conferencia, no localizo a ningún español, aparte del pequeño comité que ha venido en representación del Euroscience Open Forum (ESOF), un evento que pretende ser la respuesta europea a la reunión de la AAAS y que en el 2008 celebrará su tercera edición en Barcelona. Jordi Mas, del equipo organizador de ESOF 2008, me explica que no tienen ningún stand informativo, sino que están simplemente tanteando el terreno y repartiendo algunos folletos informativos antes de acudir formalmente a la reunión de la AAAS del año que viene, que será en Boston.
Se me ocurre que el equipo organizador de ESOF puede aprender mucho del éxito de los americanos en lo que respecta a involucrar al público en la investigación científica. A la reunión de la AAAS acuden un nada despreciable número de familias que han traído a sus niños a participar en los dos días de “Ciencia para las familias”, una exhibición interactiva que les muestra a los chiquillos que la ciencia es, al fin y al cabo, algo divertido. Asisto también a la grabación en directo de Science Friday, un programa científico semanal de la radio pública estadounidense de nada más ni nada menos que dos horas de duración, y observo como un grupo de estudiantes de secundaria han venido con preguntas preparadas para los invitados: asesores en el programa de la NASA que busca vida en Marte y estudiosos del descenso de crímenes violentos que se produjo en Estados Unidos en los años 90. La sofisticación de algunas de las preguntas de estos chavales me hace enrojecer recordando entrevistas en las que no me preparé el tema tan bien como ellos se lo han estudiado.
Otra actividad muy popular en la conferencia de la AAAS es lo que los americanos llaman networking, que es simple y llanamente “hacer contactos”. Aquí la timidez ha sido abolida: cualquier momento es bueno para iniciar una conversación trivial con aquel que esté a tu alcance (la calidad de la conservación es lo de menos: un tipo, al enterarse de que era veterinaria de formación, me preguntó cuál era mi animal favorito). La charla idealmente culminará en un intercambio de tarjetas profesionales. Nunca se sabe quién puede resultarte útil en tu carrera… Entre nosotros: odio el networking.
Y para los aspirantes a periodista científico, aún hay más: una feria de prácticas, organizada por la Asociación Nacional de Escritores Científicos. Al evento acuden 16 importantes revistas y gabinetes de comunicación que van desde Science y Nature hasta el departamento de prensa del laboratorio de física de altas energías Fermilab. Tras una breve presentación, en la que cada medio describe qué tipo de prácticas ofrece, se da una variante del speed-dating, en la que los reclutadores conceden entrevistas de cinco minutos cronometrados a los potenciales becarios. Al acabarse el tiempo, suena una alarma y los aspirantes abandonan la sala mientras los reclutadores apuntan sus impresiones. Empieza otra ronda: los futuros periodistas científicos entran de nuevo en la habitación y vuelven a esgrimir su mejor sonrisa con otro reclutador.