jueves, julio 19, 2007

La nueva columna y el niño telepredicador

Mi columna de este mes en Madrid i+d es sobre un tópico que a muchos les parecerá bastante sobado: la lucha entre científicos y creacionistas en Estados Unidos. Pero es que aquí es un tema que no se agota nunca, y da pie a debates tan buenos como éste que recomiendo en la columna. No sé, cuando aún estaba en España, lo del creacionismo y sus descendientes (léase diseño inteligente) parecía casi un chiste para encogerse de hombros y exclamar "están locos, estos americanos". Pero visto desde aquí, da miedo. El creacionismo es el caballo de Troya de estos fanáticos en las escuelas públicas. Y se ha extendido bastante más allá de las fronteras estadounidenses, como se puede ver en este vídeo (de... ¿humor? ¿horror?) que estaba circulando hoy por varios blogs:

Que les quiten la custodia a los padres este niño ya mismo. Criminales.

miércoles, julio 18, 2007

... pero esperaré hasta el matrimonio

Estas Miss Texas Teen quecas no entregarán su flor a un cualquiera

Hoy en el NY Times venía un artículo sobre otro tema que no entiendo de Estados Unidos: las campañas "educativas" en la abstinencia sexual (hay unas 700 en funcionamiento por todo el país en colegios públicos). La noticia venía a decir que estas campañas, que promueven el mantenerse virgen hasta el matrimonio, están ahora en apuros: por primera vez han tenido un recorte del presupuesto federal y varios estados han aprobado leyes que podrían eliminar este tipo de iniciativas en las escuelas públicas. ¿Y por qué esta reciente pérdida de popularidad? Pues porque se ha publicado un estudio que dice que (¡sorpresa, sorpresa!) la asistencia a clases pro-abstinencia sexual no retrasa la edad en la que los adolescentes pierden la virginidad. Pues la verdad, a mí me resulta un alivio ver que los chavales no se dejan comer el coco por estos fanáticos religiosos que les quieren convencer de que el sexo es algo sucio y les intentan meter miedo diciendo que el único método seguro de no pillar SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual es la abstinencia.

Antes de seguir, me gustaría aclarar algo: a mí la abstinencia me parece algo que entra en la misma categoría que las creencias religiosas o las posturas opuestas al aborto. Es decir: opciones personales. Si tú quieres creer en ellas y practicarlas, me parece muy bien. Pero no intentes imponérselas a los demás, como hace esta gente de la que habla el artículo. Y mucho menos utilizar estas clases de promoción de la abstinencia como sustituto de la educación sexual, y para más inri en las escuelas públicas. Que mucho dudo yo que esta gente les diga a los chavales "pero por si, pese a lo que os he explicado, decidís practicar el sexo, os voy a hablar ahora de los métodos anticonceptivos más eficaces".

El artículo del NYT nos lleva a Texas, el estado que Bush gobernó y (otra sorpresa) donde más populares son las propagandas de la abstinencia. Uno de los protagonistas de la historia es Eric Love, director de uno de los programas pro-abstinencia. El señor Love (tiene guasa el apellido) afirma que el sexo fue "creado" (supongo que se refiere a creado por Dios, me huelo que este tipo no es muy seguidor de Darwin) para "mantener a dos personas juntas" (y me apostaría lo que fuera a que con las "dos personas" se refiere a "un hombre y una mujer" y no a otras posibles combinaciones). A continuación, el señor Love suelta unas de las metáforas más estúpidas que he oído en mucho tiempo, y se queda tan amplio. Voy a traducir el parágrafo entero para que podáis apreciarla en toda su magnitud, porque no tiene desperdicio:

"Para demostrar su afirmación, Love agarró un rollo de cinta adhesiva y cortó dos trocitos. Adhirió las cintas contra su armario y contra el suelo; los pedacitos de cinta atraparon suciedad, pelusas y un tornillo de metal. "Ahora, cuando les toca casarse, el matrimonio se separa muy fácilmente", dijo, tratando de enganchar los dos trocitos de cinta sucios. "¿Por qué? Porque perdieron su capacidad de pegarse."

Mi interpretación (bastante obvia) de la cutre-parábola del señor Love es que para él el sexo es algo que embrutece y resta capacidad de comprometerse con otra persona. Pues qué bonito, hombre. En cambio, al señor Love le deberá parecer que provocar que los chavales se precipiten a casarse para poder tener un poquito de sexo sin sentirse culpables tiene que resultar en matrimonios súper estables.

Como contraposición al señor Love (un adulto) te sacan a una chavalita de 18 años que está en el otro bando: es voluntaria de Planned Parenthood (una red de centros de planificación familiar). Esta señorita hace una afirmación mucho más avispada que cualquiera del señor Love: señala que en las clases de educación en la abstinencia se intenta asustar a los chavales con historias de vidas arruinadas por el sexo. Pero lo que falla es que entre los alumnos siempre habrá alguno con experiencia sexual y al que no le ha pasado nada malo debido a ello, y sus compañeros de clase lo saben. Así que el tiro les acaba saliendo por la culata, a los pro-abstinencia.

Y una nota cómica, para acabar. He visitado la web de uno de los programas de educación en la abstinencia sexual y en ella sólo había un anuncio de actividades veraniegas. Convoca a los miembros de una coalición a pasar juntos "un día de diversión, con actividades de natación, basketball, volleyball y mucha comida buena". Eso sí: les pide que acudan ataviados con un bañador "recatado". No fuera que...

domingo, julio 15, 2007

A mí me gusta el pipiriripipí...

Aprovechando que es verano y que, aunque entre semana esté haciendo prácticas, los fines de semana los tengo libres (¡qué gustazo!), ayer me fui con Irenka y Diego (UC Berkeley) + los Cecilios (UC Davis) + Justin de excursión a Napa, a catar vinos. La verdad es que yo no bebo vino (ya sé, ya sé...), pero aun así me apetecía la excursioncilla.

El valle de Napa es la parte más conocida de la zona vitícola de California Norte. Además, me acabo de enterar, gracias a la Wikipedia, de que los creadores de Falcon Crest (¡mítica!) se inspiraron en estas tierras para los viñedos de la serie. Desafortunadamente, Napa se ha puesto demasiado de moda en los últimos años y ahora está a reventar de visitantes y muy cara, porque el turista estadounidense se gasta los dólares que es un primor. Pero la zona sigue siendo muy bonita y mis amigos muy majos, así que pasamos un gran día.

Visitamos tres bodegas. La primera sólo tenía una sala de catas; probamos el vino barato que nos dieron gratis y nos fuimos a otra (somos pobres y garrepas). En la segunda tenían zona de picnic. Nosotros nos habíamos traído muy felices nuestro pan con embutido y quesos, así que menuda decepción cuando vimos un cartel de la entrada que avisaba de que sólo se podían consumir los productos comprados en la vinería y en el deli de la susodicha. Pero entonces observamos que más de una familia estaba consumiendo productos sospechosos... Así que decidimos que si comprábamos un par de botellas de vino de allá, ya les estábamos haciendo suficiente gasto para justificar hacer un picnic en su propiedad. Desplegamos una manta bajo un árbol y disfrutamos de una comida de lo más fantástica, pese a las miradas airadas de la tipa de al lado que nos vió sacar la comida de las bolsas del súper y debió parecerle indignante que nos saltáramos las normas (¿qué pasa? ¿La bodega era suya o qué? Mandan huevos los americanos a veces, tan en contra de cualquier control estatal o autoridad policial, pero no se cortan para nada en ponerse a hacer de polis ellos mismos).

Los criminales del picnic. Cecilia e Irenka brindando a la salud de nuestra vecina cotilla.

Volviendo a lo del picnic, como nos habíamos instalado al lado de la entrada, tuvimos espectáculo gratis: el que montaba uno de los encargados del párking cada vez que llegaba un autobús / limusina lleno de turistas borrachos o de despedidas de solter@ (borrach@s, también). Justo hace una semana había leído en el NY Times que en una zona vinícola de Nueva York que se había popularizado habían prohibido la visitas con limusina o autobús. La razón es que la clase de turistas que viajan en esos dos tipos de vehículos no son los que interesan a la bodegas (léase: auténticos aficionados al vino con billetera abultada, que van a las catas a comprar unas docenas de botellas) sino más bien gente que va a pillar un buen pedo y montan la gorda en la winery. Pues en Napa igual: a las bodegas admiten coches pero autobuses no, y limusinas en principio tampoco. Bueno, todo eso es en teoría. Porque nosotros vimos como el pobre encargado del párking se desgañitaba gritándoles a los conductores de autobuses que allá no eran bienvenidos y los conductores ponían cara de oír llover, paraban unos metros más adelante, descargaban a los turistas piripis y se largaban, en plan "ahí te los dejo". Y el encargado del párking cada vez más histérico. Pobre tipo.

Finalmente encontramos la bodega fantástica: pocos turistas, visitas guiadas a las cavas, situada en la cima de una colina con vistas al valle de Napa... pero a punto de cerrar cuando llegamos. En fin, que si algún día visitáis la zona de los viñedos californiana, esta es la bodega a la que tenéis que ir:



El toque gore del día lo puso el pedazo de accidente que vimos a la vuelta (dos coches y una moto que había quedado como un acordeón). Justin dijo que esto debe ser el pan de cada día en la zona, y pese a ello no vimos ni a una sola patrulla haciendo controles de alcoholemia (influencia que deben tener las bodegas, parece ser: el interés económico triunfa sobre la seguridad vial, qué bien). Lo feliz que sería el bigotes si esto sucediera en España también.


martes, julio 10, 2007

Las prácticas de verano

Acabó el trimestre de primavera (bueno, ya hace un mes) y en vez de hacer las maletas e irme a Barcelona a ver a los amigos y dejar que mi mami me mime, me puse a hacer unas prácticas. ¿Seré desarraigada y masoca? Bueno, puede que un poco masoca sí (¡trabajar en vez de disfrutar de las vacaciones, en el último verano de mi vida en el que seré estudiante!), pero desarraigada no, que mis padres, mi hermano y dos amigos me vendrán a ver cuando acabe las prácticas.

Tras mi feliz estancia en el Stanford Linear Accelerator Center, empaqué mis bártulos y me fui a probar algo completamente diferente. Así que desde principios de junio hasta mediados de agosto, estoy trabajando de documentalista en una productora de Monterey, Sea Studios Foundation. Es una productora pequeñita, pero ha hecho proyectos muy interesantes para National Geographic y Nature, entre otros. Os explicaría de qué va el proyecto de documental (para la cadena PBS) en el que estoy trabajando, pero lo primero que me hicieron hacer fue firmar un montón de documentos de confidencialidad, así que... Aun así, os puedo contar que se trata de una idea muy interesante, un poco loca, y que me está permitiendo entrevistar a muchos científicos de primera línea y aprender un montón sobre el deprimente estado en el que estamos dejando el planeta en el que vivimos (y el muchísimo más deprimente futuro que nos espera)... no sé, tal vez el periodismo científico no sea del todo bueno para la salud mental.

domingo, julio 08, 2007

Los vigoréxicos

De los estadounidenses te explican que son la nación con mayor porcentaje de obesos mórbidos. Así que cuando llegué a Santa Cruz me quedé impresionada con lo deportista y fibrado que era todo quisqui. No sé exactamente a qué se debe tanta afición por el deporte, tal vez sea porque van en coche a todas partes y necesitan resarcirse de tanta inactividad (a mí en Barcelona me bastaba con ir andando a todas partes para mantenerme decentemente en forma). Pero sea por lo que sea, aquí todo dios surfea, corre, va en bici y practica un par de deportes más.

Al cabo de un par de meses de estar aquí, empecé a sentir los efectos de esta vida sedentaria. Bueno, de la vida sedentaria y de las cenas pantagruélicas que cocina mi roomate Jake, ¿por qué tiene que ser tan buen cocinero, el cabroncillo? Total, que me engordé unos cuantos kilillos (o libras... americanos, ¿cuándo verán la luz y adoptarán el sistema métrico?) y me dije yo que era hora de hacer algo al respecto. Reflexioné un poco sobre las opciones disponibles: ¿nadar? Quita, quita, que la piscina de la universidad es al descubierto y aquí cuando no hay sol, hace un frío... ¿Andar a todas partes? Arriesgado: en muchos tramos de calle, ni hay aceras y te la juegas que te atropelle un 4x4. ¿Ir en bici a las clases? Uf, el campus está en la montaña, es todo cuesta arriba y llegaría a clase sudorosa. Finalmente, la opción más razonable parecía ser correr: barato, efectivo, no requería mucha preparación ni pérdida de tiempo en desplazamientos (ponerse las bambas, un par de estiramientos un poquitillo y ala, a correr). El primer día que salí a hacer footing era un sábado o un domingo. Llegué a West Cliff Dr., el hermoso paseo marítimo, y de qué me atropella una horda de corredores: justo había elegido para empezar a correr el día en el que se celebraba una de las múltiples maratones que se organizan en Santa Cruz. Desanimador. Tras un inicio así, acabé dejando lo del footing en un par de semanas (la verdad, correr me parecía aburrido y doloroso, y cuando la gente me dijo que necesitas unos seis meses de ejercicio constante para que te empiece a gustar, decidí que no tenía suficiente paciencia).

Luego probé el snowboarding. Es un deporte que me gusta mucho, pero en su contra está que:

a) La estación de esquí para la que me saqué un pase de temporada, Kirkwood, queda a casi 4 horas de Santa Cruz.

b) Soy un desastre. Más o menos me aguanto erguida, pero debo ser un espectáculo cómico para los otros esquiadores.

Pese a ello, el invierno que viene volveré a ir. Al fin y al cabo tengo que amortizar todo el equipo que me compré...

De cualquier manera, el snowboard es sólo invernal, así que me tenía que buscar otro deporte que pudiera practicar todo el año. Probé a ir a clases de kickbox aerobic. Al principio me quedé encantada: era una delicia darle de puñetazos y patadas al saco de boxear mientras me imaginaba que el saco era... bueno, dejémoslo. Pero entonces dejé de ir un tiempo, y ahora que he vuelto a ir, es un sufrir, es un penar... Ayer había una profesora bajita y musculosa que de qué acaba conmigo: venga a dar gritos y a botar en pleno subidón de adrenalina, la tía. Hoy estoy para el arrastre, pero a ver si me recupero para ir a alguna otra clase esta semana. Porque si hay algo peor que ser una holgazana, es serlo en un pueblo de vigoréxicos.

jueves, julio 05, 2007

La cultura del despilfarro

He aquí un fragmento de una de las últimas columnas de Elvira Lindo en El País que me ha gustado mucho, por dos motivos que pasaré a explicar luego:


Los malos
Elvira Lindo 01/07/2007

(...) Bien, pues toda esta confesión innecesaria venía a cuento de la vergüenza que pasé el día en que Al Gore apareció en la ceremonia de los Oscar. (...) este año el mundo de Hollywood encontró en Supergore la encarnación de la felicidad colectiva. Ellos parecían verlo como a Superman: al fin y al cabo, Gore es ese hombre encorsetado (como Clark Kent) al que uno se imagina poniéndose una capa y volando para destruir una fábrica que lanza emisiones de CO2 al espacio espacial. La ideología de Supergore, salvador de planetas, ha calado en el público por el optimismo de sus propuestas. Pero he aquí que otros escépticos redomados como yo están poniendo en duda que sea tan sencillo luchar contra Lex Luthor. Viviendo en América, uno se da cuenta de que la salvación del planeta es la última moda del catálogo de rebeldías posibles, pero, en la práctica, nadie se aplica el cuento. De ahí mi alegría, esta semana, cuando el periódico publicó una carta de Gustavo Duch Guillot, presidente de Veterinarios sin Fronteras, que a raíz de la visita de Gore a Barcelona celebraba que haya despertado conciencias, pero ponía en entredicho su fe en los agrocombustibles, que pueden acabar siendo tan contaminantes como el CO2. El amigo Duch decía algo que yo pensé la misma noche en la que veía a los emocionados actores aplaudiendo a su nuevo héroe: ¿qué pasaría si en vez de estar hablando de energías alternativas habláramos de quitaros parte de vuestros privilegios? No es sólo cosa de ricos, es algo aún más inherente a la cultura americana, el despilfarro. Un despilfarro del que nadie se da cuenta: los miles de envoltorios de plástico y papel que te dan al día en el supermercado y que llenarán esa misma noche camiones de reciclado; el espectáculo de la comida que se tira en grandes bolsas y que, paradoja, sacan a la calle trabajadores que vienen de países donde la gente muere de hambre; los tremendos 4×4 que han impuesto los fabricantes de coches y las petrolíferas; el agua que se gasta sin control; los aires acondicionados que se ponen ya en marzo en muchos edificios y que la gente contrarresta con calefacciones eléctricas; la idea de que el frío artificial es sinónimo de calidad de vida y de que el hall de un edificio que se precie ha de estar a quince grados máximo; el haber desterrado el transporte público de la mayoría de las ciudades y defender que lo más sostenible es vivir en urbanizaciones; la incapacidad de que los restaurantes entiendan que las porciones no tienen que rebosar el plato. (...) Todas estas cosas me asaltaron aquella noche en los Oscar. Mi tendencia Addams a desconfiar del arrobamiento de la masa por el líder. Miraba los rostros emocionados de mis actores favoritos y pensaba: y qué si os cambiaran la vida, si tuvierais que renunciar al avión privado que os lleva vestidos de hippies al Machu Picchu; y qué si tuvierais que modificar ese sistema mental que os lleva a pensar que todo consiste en que Supergore acabe con los malos. Y qué si los malos también fuerais vosotros."


Pues bien, las razones por las que me ha gustado:


1) Menciona a Gustavo Duch, director de Veterinarios Sin Fronteras. Yo estuve de becaria en el departamento de comunicación de VSF en mis tiempos de estudiante de periodismo (me pareció la transición perfecta entre la veterinaria y el periodismo) y creo que le eché un cable a Gustavo en lo de lidiar con los medios de comunicación. Gustavo es la persona con más tesón que he conocido: no admite un no por respuesta. Por aquellos tiempos, estaba escribiendo columnas de opinión cada dos por tres, enviándoselas a diferentes periódicos y telefoneando una y otra vez a los jefes de redacción de dichos diarios para intentar convencerles de que le publicaran sus escritos. Al final lo conseguía, yo creo, por puro agotamiento de los pobres periodistas. Yo le enseñé a Gustavo a buscar temas de actualidad y utilizarlos como cuña para introducir las ideas que quería comentar. Y ahora lo hace a la perfección, y publica a porrillo. Me gusta pensar que es en parte un logro mío.
Por cierto, VSF es una ONG estupenda, con gente muy capaz, una buena filosofía de lo que tiene que ser la cooperación internacional y proyectos fabulosos. No, no se trata de "salvar animalitos por todo el mundo" (como tuve que explicar a un par de despistados que telefonearon a la ONG mientras estaba yo por allá), sino de montar proyectos agropecuarios sostenibles con comunidades rurales del tercer mundo. los de VSF van allá, les ayudan a montar unas cuantas granjas de cabras y a elaborar quesos (por poner un ejemplo) y una vez la gente local se las apañan solos, los de la ONG se van y les dejan seguir con su vida.
Así que, si alguna vez os habéis preguntado en qué ONG os deberías enlistar, esta es mi recomendación.

2) La segunda razón por la que me ha molado la columna de la Lindo es porque dice verdades como puños sobre lo que es la cultura americana del despilfarro. Ya he comentado en otro post lo negra que me pone la cultura automovilística americana, la manía de los coches gigantescos. Hoy lo hablaba con mi jefa en Sea Studios y me ha dicho algo muy interesante: "Lo que pasa con los coches es parecido a la carrera armamentística: la gente se compra coches cada vez más grandes porque el vecino también lo está haciendo, y claro, no quieren ser los que conduzcan el coche canijo que sale perdiendo en un accidente de tráfico".

Pero es que lo de "cuanto más grande, mejor" y del "porque yo lo valgo" lo aplican a todo: comida, casas, gadgets varios,... todo lo que se os pase por la cabeza. Si le preguntas a un americano por qué es consumista a morir, se encoje de hombros y responde "pues porque puedo"(y mucho me temo que los europeos vamos por el mismo camino).
Por poner sólo un par de datos (sacados de un artículo de Peter Kareiva publicado esta semana en Science):

"El ciudadano promedio de los Estados Unidos utiliza seis veces el área* que utiliza un subsahariano promedio"

(* Kareiva se refiere al área de tierra necesaria para producir todos los bienes que el ciudadano promedio usa en su vida diaria)

"Las ciudades estadounidenses con baja densidad de población tienen una utilización del coche 2,4 veces mayor que las ciudades europeas con alta densidad de población"

Y como estos ejemplos, supongo que podría encontrar decenas. Pero no me hagáis escribir más hoy, que bastante ración de ordenador he tenido. (Final abrupto)

martes, julio 03, 2007

Tuneando el blog

Siguiendo las instrucciones de mi sabio amigo Alex, he añadido una pijada al blog: una playlist con mis canciones favoritas del momento. Está en la columna de la derecha, entre "Pupurri" y "Posts anteriores". Echadle un ojo (más bien una oreja), a ver si os gusta: encontraréis perlas como "Hurt", de Johnny Cash, que me pone los pelos de punta cada vez que la oigo, canciones en plan buen rollito, como "Bright Smile" (Josh Ritter) o "Satellite" (Guster), una canción que va de cursi pero que tiene un montón de mala leche acumulada ("Fuck Was I", de Jenny Owen Young), tonadas con ritmillo ("Everybody Got Their Something", de Nikka Costa, "The Distance", de Cake) y unas cuantas más, hasta 22. Supongo que iré actualizando la Playlist, dependerá de como funcione el experimento.

Además, últimamente he ido añadiendo enlaces para mejorar un poquillo el blog: la sección que más estoy intentando ampliar es la de enlaces a buenas páginas web de comunicación científica (que es lo mío, al fin y al cabo).

En el fondo, tanto tunning del blog es con intenciones totalmente egoístas: para empezar, para fidelizar los pocos pero simpáticos lectores que tengo. Pero mi intención última (¿la debería mantener en secreto? No, para qué) es que acabéis curioseándolo todo e incluso leyéndoos mis artículos de ciencia (¡Yo aquí he venido a hablar de mis artículos!). Encontraréis links en diversos posts anteriores (aquí, aquí, aquí y aquí... y todavía colgaré más: quien avisa no es traidor.) Que al fin y al cabo, una escribe para que la lean, joé (porque para hacerse rica, está claro que no).

ACTUALIZACIÓN (6/9/07): Al final quité la playlist, no paraba de dar problemas. Pero sigo esperando que os leáis mis artículos...

jueves, junio 28, 2007

Momento mascota


Mi gata es una cobardica. Los otros mininos del barrio no han tardado en darse cuenta y le hacen "bullying". Ahí la tenéis, metida en el agujero del que tengo que ir a rescatarla cada vez que otro gato se mete con ella. Qué imagen más patética. Pobre Lola.

lunes, junio 25, 2007

Pequeños placeres dominicales

Todos los domingos, ese pedazo de biblia en verso que es la edición dominical del New York Times me proporciona un delicioso entretenimiento: la sección de bodas y celebraciones, que es ñoña a más no poder, pero que me tiene fascinada. Os explico un poco de qué va, para aquellos que no estéis familiarizados: uno de los cuadernillos dominicales (hay casi una decena) del NYT es el Sunday Styles, una colección de artículos más bien frívolos, que reserva las cinco o seis páginas finales para anunciar bodas de alto copete. Los anuncios de boda estándard casi siempre llevan una foto de la pareja: un primerísimo plano de los dos apoyando ligeramente las cabezas el uno en el otro, a la vez que miran a cámara mostrando su reluciente sonrisa profidén. El texto (unas 30 líneas)que acompaña a las fotografías me confundió la primera vez que leí la sección, haciéndome dudar de si se trataba de anuncios de boda o de gente que buscaba trabajo. Porque es que te largan todo su currículum: educación y calificaciones (como mínimo un miembro de la pareja -- a veces incluso los dos -- se graduó cum laude por alguna de las universidades de la Ivy League) y trabajo actual (generalmente analistas financieros, banqueros, abogados... o profesiones más "liberales" pero que también huelen a salarios mensuales con muchos, muchos ceros). Y para más inri, hacen lo mismo para los padres (y madres) del novio y la novia.

Así, te enteras que Kimberly I., hija de un alto ejecutivo de un banco internacional y de una señora que se dedica a causas benéficas, se ha casado con James E., hijo de otro alto ejecutivo de otro banco y de una secretaria de dirección. Kimberly se graduó por Duke con magna cum laude, mientras que James, que también estudió en Duke, se tuvo que conformar con un cum laude (¿sería este un momento de crisis para la pareja? Con gente tan competitiva, nunca se sabe). Aunque luego James se resarció sacándose un MBA por Columbia, que no es moco de pavo. Ahora Kimberly se gana la vida como vicepresidenta de inversiones en una firma de Nueva York, mientras que James está a punto de empezar a trabajar para un fondo de inversiones de alto riesgo en la misma ciudad. El Sunday Styles no especifica, pero creo que la pareja no ha tenido problemas para pagar la entrada del pisito.

Éste suele ser el patrón para todos los anuncios de bodas, pero también hay cierta variedad, que da vidilla. A veces no son blancos. Otras veces, incluso son parejas mixtas. De vez en cuando sale una pareja gay (entonces en el anuncio te especifican que Mr. X es el de la izquierda de la foto, mientras que Mr. Y es el de la derecha). Pero lo que más perpleja me deja es cuando la foto es sólo de uno de los miembros de la pareja (siempre ella). Entonces me da cierta tristeza por el futuro de los recién casados: mal pinta cuando no han sido capaces de ponerse de acuerdo para sacarse una foto juntos o cuando él ha renegado del anuncio ("¿Que quieres anunciar la boda en el NYT? ¡Por Dios, qué vergüenza! ¡Pues mi foto no la saques, que no quiero que los colegas de la oficina me maten a collejas!")

Sin duda, mi parte favorita de bodas y compromisos es Vows, un minireportaje de cómo tal pareja se conoció, enamoró y comprometió. Normalmente empiezan diciendo que X vio a Y y supo al instante que era su hombre / mujer ideal, porque Y reunía tal, tal y cual característica que X había estado buscando desde siempre en el sexo opuesto. A propósito de esto: me tiene patidifusa que los protagonistas de Vows siempre sepan exactamente cómo tiene que ser su pareja ideal (y que encima la encuentren). Yo nunca lo he tenido tan claro.

Además, Vows es de un Corín Tellado estupendo. Cuando leo parágrafos como éste...

"After the Harvard program, she returned to her job as a lawyer in Arizona and he stayed in Cambridge. But they remained in touch through “long, uncensored, and unedited” nightly phone conversations in the dark, covering everything from her mother’s death, to Biblical passages that troubled or interested them, to his idea of marriage as a piece of music that has both structure and room for improvisation. “He just went through the phone, into my heart,” Ms. Gibson said."

... casi puedo sentir el dolor del periodista que lo ha escrito ( "¡Un máster en periodismo y miles de dólares en deudas estudiantiles para esto!").

Y para finalizar, pasemos al último nivel: ¿puede haber algo más sentimentaloide que Vows? ¡Sí! Los vídeos sobre compromisos del NYT online (no puedo enlazar directamente, pero id a la columna de la izquierda, clickad en Style --> Vows) Mi vídeo "favorito", de momento, es el de Brooke y Seth (en la página 2). Miradlo y me decís qué tal.

martes, junio 19, 2007

Un banco muy especial

Ya sé que es un chiste fácil, pero es que cuando lo vi me dio la risa tonta. Está en Monterey, por si os interesa hacer algún depósito.

jueves, junio 14, 2007

Opiniones: cada uno tiene la suya

Pues aquí está mi nueva columna de opinión en una web de política científica para la que escribo desde hace unos meses. No os creáis que fue iniciativa mía, me lo propuso un periodista con el que colaboro en varios proyectos en España. Bueno, más que proponerlo, me lo comunicó:

Periodista: Ey, que vas a escribir una columna mensual de opinión, que ya he cerrado el trato.
Yo: Ah...

La verdad es que no soy muy fan de la opinión en el periodismo, lo mío es escribir noticias. Creo que para poder comentar sobre un tema (más allá de las chorraditas que sueltas en tu blog, que al fin y al cabo sólo se leen tus amigos y tu familia) se ha de estar muy, muy informado, y yo apenas soy una aprendiz en el mundillo científico.
En fin, ya me diréis que os parece (sí, os estoy pidiendo vuestra opinión... qué contradictoria que soy).

martes, junio 05, 2007

Nerd fun with liquid nitrogen!!

El domingo por la noche estaba aburrida en casa, después de un día muy poco emocionante de deberes y más deberes. De repente llama Matt: "Mike yo yo vamos a preparar helado con nitrógeno líquido en el laboratorio de física. ¡Vente!". Mi roomate Jake y la novia de Matt se apuntaron también. He aquí el fotoreportaje:
El tanque defectuoso de nitrógeno líquido Preparando la operación ice-cream
Todo listo para mezclar la masa con el nitrógeno
Ahí va
Esto ya empieza a parecer helado

Ricooooo

A Matt le parece muy gracioso que Rebecca se haya helado la lengua

Mike, el traidor, amenaza con congelarme un pierna

Venganzaaaaaaaaaa

Conclusión de la noche: el nitrógeno líquido mola

viernes, junio 01, 2007

Californian way of driving

La semana pasada fui de excursión con mis compañeros de clase. El director del programa pidió voluntarios para conducir y a mí no me apetecía para nada, así que medio en broma le dije que tenía tendencia al "road rage". Él contestó (medio en broma... pero medio en serio también) que entonces de ninguna manera, que ya se lo pediría a alguien otro de clase.

Los americanos le tienen mucho miedo a esto del road rage, que es un término muy amplio que abarca desde insultar a otro conductor hasta pegarle un tiro. En un libro que me leí hace unos meses (The culture of fear, de Barry Glassner), explicaba que en los '80 hubo una tendencia en los medios de comunicación estadounidenses a darle bombo a los casos de road rage en el que alguien había salido herido y claro, a la gente le cogió canguelo.


Por aquí, todos son muy amables conduciendo: se paran cuatro coches en un cuátruple stop y sonríen pacientemente mientras esperan su turno. Nadie grita obscenidades y, por supuestísimo, nadie le da el finger a nadie. Qué porcentaje de esta amabilidad es atribuible al buen carácter californiano y qué porcentaje se debe al temor de que el otro conductor te saque un pistolón, es algo con lo que cada uno puede especular.

Pero veréis, yo no soy californiana. Yo soy española, e incluso creo que más malhablada que el españolito promedio. Cuando conduzco, suelto ordinarieces que es un primor. Así que sí que es cierto que para un californiano, mi comportamiento al volante podría ser calificado de road rage. Pero es que me dan razones de sobra: ¡qué mal conduce esta gente, madredelcielobendito! Pasan absolutamente de los intermitentes, cambiando de repente de carril (y esperando que les adivines las intenciones, supongo). Se incorporan a las autopistas en plan "ahí voy, apartaros". Se pasan todo el bendito día hablando por el móvil mientras conducen.

Y ya que nos hemos puesto, otras de mis quejas habituales sobre los californianos y los coches son:

* Los monster truck: en mi vida he visto cosa más ridícula. Dan ganas de conocer al genio que los conduce (es de lumbreras comprarte un vehículo que requiere el uso de una escalerilla para subirse a la cabina... y no entro a comentar el tipo de complejos sexuales que deben tener estos conductores).

* En menor grado de magnitud, los coches gigantes. Por aquí corren furgonetas que en España pasarían por camiones pequeños. Qué manía los americanos con quererlo todo grande. Pero ahora lo están pagando a base de bien, con el precio de la gasolina a casi un dólar por litro.


* La manía de conducir a todas partes. Un día en SLAC tuve que ir a entrevistar a una investigadora que estaba en otro edificio. Mis colegas me dijeron que quedaba lejisísimos y que mejor me pillara una de las camionetas eléctricas enanas. Total, que se trataba de una distancia de diez minutos andando. Para morirse, vamos. Y yo haciendo el ridículo con la minicamioneta naranja-chillón, que me vio la investigadora que tenía que entrevistar y perdí toda la autoridad que podía yo tener.

* La inexistencia de transporte público en condiciones. Pero esto es de sobras conocido.

Para compensar, pongo a continuación un par de cosas buenas que tiene el conducir por California:

* El carpool lane: En horas punta, se reserva un carril para que lo utilicen sólo los coches que llevan a dos o más pasajeros. Así, se supone, se potencia que la gente comparta vehículo.

* La velocidad máxima en autopista es menor que en España. Voy mucho más tranquila en este aspecto.

martes, mayo 15, 2007

Entrevista en El País

Soy la entrevistadora, no el entrevistado (por si os lo estábais preguntando).
Para leerla, pinchad aquí.

viernes, mayo 11, 2007

El acabose (Dogster, me das grima)

Ayer tuvimos una invitada en clase, Jane Stevens, una profesora de Berkeley y periodista multimedia que nos vino a hablar de algunos proyectos suyos tan interesantes como The Great Turtle Race o TOPP. Pero ésta no es la historia que quería contar hoy. Stevens (que será profe mía el año que viene en un nuevo curso que impartirá junto a Mary Miller - periodista del Exploratorium), nos habló de los sitios web que promueven el social networking. Al principio comentó servicios como MySpace, Facebook y Friendster, con los que ya estoy familiarizada (de hecho, admito que estoy registrada en los dos primeros). Para quienes no los conozcan (va por vosotros, papás), se trata de páginas web donde creas un perfil, subes tus fotos y demases y tus amigos te dejan mensajitos públicos para que todo el mundo cotillee y vea lo superpopular que eres, básicamente. También dicen que esas webs sirven para fortalecer relaciones sociales, pero bueno.

Total, que lo que iba a contar (¡por fin!) es que Stevens mencionó que ahora también existen websites de relaciones sociales para perros y gatos, llamadas Catster y Dogster. Y hoy, aburrida en casa lidiando con mis trabajos de la universidad, me he puesto a cotillear esas webs. Casi me da algo. De repente, me han venido a la cabeza todos aquellas cosas que me hicieron abandonar la profesión de veterinaria.

Empecé con la versión felina, Catster, que se define como "the most fun-loving, kitty-loving community on the web". Los usuarios crean páginas personales para sus gatos y escriben chorraditas pretendiendo que es el animal quien teclea (o dando explicaciones "plausibles", como "mi humano está escribiendo esto por mí"). También hay millones de fotos y vídeos de mininos, y foros. Decenas de foros, que van desde temas prácticos de salud, nutrición y demases hasta foros de ayuda, para la gente que tiene gatos enfermos o a los que se les ha muerto el felino y no pueden superarlo. En este último foro, hay posts con los siguientes títulos:

"He went to kitty heaven"
"The A Team (Angel Teams for Cats and Dogs)"
"Blackie Earned his wings today"

También tienen un eufemismo para referirse a la muerte del gato: los mininos no se mueren, sino que "cruzan el puente". Curioso.

A ver, no me estoy cachondeando de la pena de esta gente (bueno, puede que un poco sí, pero es porque han perdido totalmente el norte). Yo también tengo a mi gata Lola y dejé atrás un hermoso perro en casa de mis padres, y me dolerá mucho el día que se mueran. Pero es que la gente que pulula por Catster están claramente proyectando en su mascota su falta de relaciones sanas con humanos. Es triste, muy triste.
[AÑADIDO, Mayo 13: M., una amiga mía que lleva bastantes años trabajando de veterinaria de mascotas me ha recriminado que me meta con el dolor de la gente. Pero quisiera decir en mi defensa que no estoy criticando los sentimientos de esta gente -como M. bien dice en su mail "el nivel de afectación emocional que produce la muerte de una mascota no es algo que uno pueda elegir"-, sino su sentimentalismo.]

Dogster supera en patetismo a Catster. En Dogster hay perros enanos (ya sabéis a cuáles me refiero. Esos que te hacen pensar "si lo que querías era una rata, ¿por qué no te compraste una de verdad?"). En Dogster está la gente realmente alterada, la gente que viste a sus perritos con jerseicitos rosas y los disfrazan por Halloween. En Dogster hay semejantes engendros que se me ha ocurrido crear mi propio top five de chuchos espantosos (si queréis, podéis buscar vuestros propios candidatos, me los sugerís y actualizamos el top five)

TOP FIVE DE PERROS (Y DUEÑOS) DE PESADILLA:

5. Trini: por sus ojos saltones y su jersey rosa
4. Misha: porque su vestuario es más variado que el mío
3. Madison Edwina Sánchez: porque de veras, el perro se llama así
2. Chloe: porque su "mamá" es insoportable. No os perdáis el post que escribió, ni las respuestas. Sólo hay una con dos dedos de frente
1. Angel: por las fotos de estudio, impagables

Oh, y echad un vistazo a los blogs que algunos de los perros del top five tienen en sus webs. Selecciono esta perla del perriblog de Chloe:

"My momma precisley that I would get one of those pink treats today, but she came home from the store with the yellowish, greenish, icky ones! I sat there waiting for her to pull out a bag of the pink ones when she grabbed one of the yellow-green ones and stuck it RIGHT smack in my FACE!!!! She expected me to eat it but, NO, I didn't want to. Then over cam Aggie sniffin' around to find one of her yellow-green treats when I barked at her when she pulled out HOT PINK TREATS!!!!!!!!! Oh I was SSSSSSOOOOOOO MAD at her! [...]
Ruff Ruff Roo, I Luv You Diary, Chloe"

En fin. Que me alegro de haber dejado la veterinaria y ser ahora periodista. Me altero demasiado facilmente con este tipo de cosas, no como mi querido Edgar, que respondió cuando le conté la historia de estas webs: "Tarados. Aunque bueno, a más tarados, más cobra el veterinario".

ACTUALIZACIÓN (25 de junio): He encontrado otro perro que me ha desbaratado el ránking. Se llama Bambi. Su dueña le da a las drogas psicodélicas y luego se dedica a juguetear con el Photoshop.

lunes, abril 30, 2007

Y llegaron los 30...

Pues sí, pues sí, he entrado en la treintena, qué dolor, pero al menos lo he hecho con una buena fiesta y rodeada de gente estupenda.

Resumen del finde de celebraciones: el sábado de buena mañanita recibí un hermoso ramo de 30 rosas rojas enviado por mis señores padres (Interflora, qué gran invento) y el resto del día me lo pasé organizando el guateque. En la fiesta, me honraron con su presencia Irenka & Diego (Berkeley), Edgar & Ceci (Davis... por cierto, que la postal de la foto me la regalaron ellos) y Al (Oakland), al que no había visto desde el año pasado, cuando nos conocimos en India. Además de estos visitantes ilustres, a los que agradezco muchísimo que se tragaran horas de carretera para venir a celebrar mi cumpleaños, vinieron una veintena de amigos de Santa Cruz. Fue un triunfo de fiesta, estuvimos comiendo, bebiendo y bailando hasta las 3 de la madrugada, que aquí en los Estados Unidos son horas intempestivas. Al día siguiente me despertaron dos de mis cinco tías García gritando (digo, cantando) el "cumpleaños feliz", lo cual tampoco estuvo tan mal porque así me levanté y me fui a comprar los ingredientes de mi primera paella ever, que acabé de cocinar a eso de las 4 de la tarde. Entre nosotros: creo que no salió muy bien, pero como ninguno de mis invitados a comerla era español (había americanos, un alemán y una mexicana), pues como que coló por buena.
Otros momentos estrella a destacar: la llamada de mi abuela (duró solo dos minutos, porque mi yaya le tiene terror a la factura del teléfono, pero aún así fue un detalle), las de los amigos y el libro que he recibido hoy via Amazon de parte de Lisa (un besazo, guapa).
En fin, un gran fin de semana que casi me hizo olvidar la impresión que me da cumplir los 30 y sospechar que debería empezar a comportarme como una adulta. Lástima que hoy haya tenido que volver a la normalidad y a los deberes, que se me han ido acumulado estos días.
Os dejo con unas fotos:

Momento pastel (me pusieron menos velas de las que tocaban, creo que para que no llorara)

Esa paella que tanto trabajo me dio... ¡cómo admiro ahora a mi madre!

Mis conejillos de indias para la paella. De izquierda a derecha: Barbara, Julia, Matt, Jan, Justin y Mike (Jake se apuntó más tarde).

jueves, abril 19, 2007

Trabajarás en lugares extraños...

¿Dónde si no en mi oficina en el Stanford Lineal Accelerator Center (SLAC) podría tener yo un detector de rayos cósmicos? Bueno, no es exactamente mi oficina, es la del director de comunicaciones de SLAC (que le ha cogido cariño al trasto éste y ha decidido instalarlo encima de una mesa), pero como tengo allí mi sillita y mi ordenador, la considero mi espacio también.

Pues sí, el armatoste de la foto es un detector de rayos cósmicos. Lo enchufas y en menos de un minuto te muestra que te acaban de golpear verticalmente doce rayos, mientras siete más te atacaban diagonalmente y otro rayo traidor te pegaba horizontalmente sin que tú lo supieras. Como para preocuparse, vamos. Y preocupante es también que tener una maquinita así en la oficina me parezca una chulada. O que me emocione un poquito el llevar puesto un contador de radiación X en el trabajo (¡y es que vivo al límite!) y mucho más el compartir cafetería con tres premios Nobel en física, que ya están bastante viejecitos.

Será verdad lo que me ha dicho hoy el director de mi máster, que cuando hoy le he enseñado mi chapa del superhéroe "SLACerman: ¡Más rápido que un electrón acelerado!", me ha dicho muy preocupado: "Oh, María José. Te estamos conviertiendo en una auténtica nerd."

(Si a alguien le interesa leer un poco más sobre mis prácticas en Stanford, que pinche aquí )

martes, abril 17, 2007

Stanford Report (2)

Y éstas son las otras historias que escribí para el Stanford News Service:


Researchers create artificial enzyme that mimics the body's internal engine [link]
High schoolers go on cross-country trip to learn about the civil rights movement [link]
Ancient Malindi coral reef tells story of soil erosion in Kenya [link]
Physicist John Harris to deliver Hofstadter Lecture on origin of hot 'quark soup' [link]

jueves, abril 12, 2007

The joys of surf


El domingo pasado me animé por fin y fui a probar por primera vez esto de surfear. Maldita la hora en que me dejé convencer. Debería haber escuchado las sabias palabras de una amiga de clase, que cuando otra compañea propuso apuntarnos a un curso de surf, respondió: "I'd rather take a class on sleeping on rusty nails (antes me apuntaría a una clase de dormir sobre clavos oxidados)". Cuánto sabe.

En primer lugar, debí haber sospechado cuando mis amigos me dijeron que en vez de ir a Cowells, la playa de los novatos, era mucho mejor ir a Manresa Beach. Fui con tres chicos que saben bastante y dos chicas que están aprendiendo (pero que son mucho más deportistas que yo). Los chicos fueron a echar un vistazo a las olas, volvieron al aparcamiento y dijeron que eran "perfectas para principiantes". Así que me embutí en un traje de neopreno que me habían dejado (más tarde me explicaron que las reglas de cortesía del surf permiten mearte -para mantenerte calentito en el océano- incluso en los trajes prestados, cosa que comprensiblemente me dio un poco de grima), agarré la tabla y me dirigí muy decidida a la orilla. Una vez allá, miré las olas y pensé "jopé, pues a mí me parecen enormes", pero ellos venga a insistir: "que no, que son perfectas. ¡Métete!". Así que cuando Justin volvió a por mí, me dije a mí misma que no era cuestión de ser gallina, me metí en el agua y me tumbé bocabajo en a la tabla. Y venga olas y más olas viniéndome de cara, pero al cabo de un rato ya le había pillado el truquillo y no me tiraban de la tabla. Aun así, lo de intentar avanzar remando era simplemente agotador: los brazos enfundados en neopreno me pesaban una barbaridad (ahora comprendo por qué los surfistas tienen esas pedazo de espaldas). Creí que no podía haberme alejado demasiado de la costa, pero cuando me giré a mirar, vi que no era así. Entonces probé a sentarme en el surfboard, pero las olas eran demasiado grandes y frecuentes, y no podía hacer nada de nada, así que decidí volver a la playa. Ahí empezó el episodio terrorífico: mientras intentaba remar hacia la orilla yendo contracorriente, las olas me golpeaban sin piedad, me tiraban de la tabla, me volteaban y encima, al tener la tabla atada a la pierna con un arnés, la maldita me pegaba unos estirones que ni te cuento. Me dio un calambre en la pierna, no paraba de tragar agua, no había tenido tiempo a recuperarme cuando me volvía a golpear otra ola... Me entró el pánico. Tenía a Justin al lado diciéndome "¡si no pasa nada! Bloquea la nariz, sumérgete y verás qué fácil", pero yo sólo quería salir pitando de ahí. Que al fin y al cabo se trataba del Océano Pacífico, leñe, mucho más salvaje que la amable y familiar bañerita que es el Mediterráneo.

En fin, que al final logré salir y, mientras mis amigos seguían surfeando, me senté en la toalla sintiéndome muy desgraciada. Un chico me estuvo observando un rato, se me acercó y me preguntó si era la primera vez que intentaba surfear. Al decirle que sí, me dijo "Oh, entonces nunca deberían haberte traído a este sitio. No sólo hay una corriente muy fuerte, sino que además hoy las olas son una mierda y casi no hay manera de meterse". Me sentí un poco mejor conmigo misma (y bastante más cabreada con mis amigos), y cuando las chicas propusieron intentarlo en Cowells otro día sólo nosotras tres, les dije que sí. Pero entre nosotros: ya veremos.

viernes, marzo 23, 2007

Spring break

¡Viva el sistema universitario americano y su largo "Spring break"! Aprovechando estos maravillosos 10 días de vacaciones, me he montado un viajecito en coche con dos amigos. Julia, Matt, el coche-bañera y yo nos vamos mañana al parque nacional de Canyonlands, en Utah, parando una noche en Las Vegas (y tal vez con paradas adicionales en Arches, Zion y Lake Powell, ya se verá). ¡Hasta el 1 de abril, gentes!