miércoles, febrero 13, 2008

San Valentín

Gente, me voy a Boston unos días, al congreso de la American Association for the Advancement of Science. Deseadme suerte con mi búsqueda de prácticas de verano.
Os dejo con este bonito vídeo de Post Secret de temática San Valentinera (no veáis como se celebra por aquí esta fiesta...)



La canción es "Shhh", de Donora.

martes, febrero 12, 2008

Otro artículo al canto

Bueno, pues ya salió mi artículo. Como es una pieza que me costó escribir y no sé si me quedó del todo clara/equilibrada, agradeceré vuestros comentarios (y si os interesa el tema y queréis más documentación, no dudéis en pedirlo).

lunes, febrero 11, 2008

Otra de ex soldados granjeros

El Salinas Californian, el periódico local donde estoy de becaria este trimestre, me publica hoy una historia sobre Farms Not Arms. La podéis leer aquí.


Al ser un diario local, tuve que centrar mi artículo en las vivencias de un ex Marine granjero que vive en la zona. El tipo, que estuvo en la primera guerra de Irak, no tenía una historia tan trágica como la de McCue, pero tuvo sus puntazos. Hubo un momento que me explicó que cuando estuvo destinado en un barco de la marina, se sentió tan atrapado que empezó a correr cada medianoche por la cubierta, millas y más millas.


"Tenía que dar 30 vueltas para correr una milla," me dijo


"No te ofendas, ¿pero sabes dónde he visto ese comportamiento obsesivo de correr en círculos?", le pregunté.


"No, dime".


"En los animales de zoo".


Se rió. Un buen tipo.

miércoles, febrero 06, 2008

¿Súper Martes?

Una amiga mía (¡hola, Helena!) me ha pedido que escriba un post sobre cómo viví el Súper Martes en California. ¿Súper Martes? ¿Y eso qué es lo que es? No, bromas aparte: lo siento mucho, pero básicamente me pase todo el día de ayer metida en casa haciendo entrevistas telefónicas y escribiendo. De vez en cuando iba saltando en mi mail una alerta del Washington Post: ¡Pop! Obama beats Clinton en Georgia. ¡Pop! Clinton wins Massachusetts. ¡Pop! McCain is victorious in California. Y ese fue todo el contacto que tuve con el desarrollo del Súper Martes (ni siquiera tengo TV, así que tampoco vi los noticieros). Por lo tanto, no tengo nada de primera mano que contar (podría leerme el NY Times de pe a pa e intentar hacer un sesudo análisis, pero confío en que eso lo podéis hacer vosotros solitos).

Confieso que las cosas podrían haber sido muy diferentes y entonces tal vez tendría anécdotas jugositas que compartir con vosotros. Una profesora mía nos ofreció la oportunidad de ir a echar una mano a estaciones de radio y TV locales en San Francisco que estarían cubriendo las elecciones. A mí me destino a Univisión, el canal hispano. Parecía una buena idea. Pero telefoneé a la responsable en Univisión (una mujer muy maja, por cierto) y me explico que en realidad no me podían dejar ayudar por cosas del sindicato y el seguro de los trabajadores, así que básicamente tendría que estar quietecita en la redacción, observando. Además, me pareció que les resultaría mas un estorbo que otra cosa. Así que decidí no ir.

También influyó en mi decisión de no ir el que estoy agobiadísima. Hace dos semanas que casi no salgo de casa (como no sea para ir a las prácticas o a las clases). A pocos les interesarán las razones de mi stress, pero como este blog también lo leen mis padres (y a ellos sí que les emociona que explique como va mi vida, ¿eh, papis?), lo contaré igual: primero, mi curso de periodismo de investigación. Mi profesor es un magnífico docente y estupendo editor de New Scientist, pero también es duro y exigente (cosa que siempre me ha parecido más estimulante – pese a los dolores de cabeza que me cause - que tener un editor/profesor complaciente). Me da la impresión de que no llego al nivel que me pide. Así que estoy trabajando como una loca en intentar presentarle un trabajo que sea por lo menos decente.

Por otra parte, se me había atragantado un reportaje sobre geoingeniería en el que estaba trabajando: nunca en mi vida me ha costado tanto escribir una historia, supongo que porque es complicada y corría el riesgo de caer en el sensacionalismo si no la contaba bien. Ahora entiendo perfectamente a un profesor que tuve en la Pompeu que decía algo así como “Escribir es doloroso. No lo haría si no fuera porque me pagan por hacerlo”.

Y para redondear la cosa, la semana que viene voy al congreso de la AAAS en Boston, donde tendré que intentar convencer a los editores de alguna revista científica de que me cojan de becaria este verano. Stress, stress.

Bueno, ya me he desahogado. Vuelvo al tajo.


PS: Si aun así seguís queriendo leer sobre el Súper Martes, os recomiendo los posts de la serie “Primary Colors” de Materias Grises. Y para ver una propuesta innovadora sobre como fomentar la participación política de la ciudadanía, no os perdáis esto.

domingo, enero 27, 2008

Granjas, no guerras


Como ya he explicado con anterioridad, la zona donde vivo es la meca de la comida sana. Así, no es de extrañar que la mayor conferencia de agricultura orgánica se celebre por aquí (en Pacific Grove, para ser concretos). El jueves pasado cubrí un par de las conferencias para un trabajo de clase y me quedé muy impresionada con la que iba sobre el programa "Swords to Plowshares" (De espadas a azadas).

Se trata de una iniciativa puesta en marcha por una asociación de granjeros antibelicistas, "Farms Not Arms" (Granjas, no Armas), que quieren ofrecer formación en agricultura a los soldados que vuelven de Irak y Afganistán.

Los objetivos de los granjeros son dos: por una parte, proporcionar a los soldados una nueva profesión. Un porcentaje desproporcionado de las bajas estadounidenses en Irak son chavales provinientes de pueblos pequeños y rurales. Los de "Farms Not Arms" creen que estos chicos se apuntan al ejército porque en realidad no tienen muchas otras oportunidades de trabajo, y por eso quieren ofrecerles una alternativa.

Pero es que además, los de "Farms Not Arms" ven el trabajar la tierra como algo espiritual (no estamos hablando de granjas industriales, sino de pequeñas granjas orgánicas que requieren mucho mimo y mucha conexión con la naturaleza), que puede ayudar a los ex combatientes a superar sus traumas de guerra.

En la presentación de los granjeros, habló un ex-soldado de 25 años que venía a ser el ejemplo andante de que "Swords to Plowshares" puede funcionar. Matt McCue, un chavalote rubio y rubicundo de Albuquerque (New Mexico), explicó que se alistó al ejército con 19 años. El año 2003 fue destinado a una aldea al norte del peligroso triángulo suní en Irak. McCue explicó que lo pasó muy mal patrullando, echando puertas abajo y deteniendo a iraquíes, pero que un día vio la luz... en un mercado local. Allí, se preguntó cómo podían los agricultores iraquíes seguir cultivando sus productos y vendiéndolos en sus puestecillos como si allí no pasara nada, cuando en realidad su mundo se estaba desmoronando. Empezó a admirar a los campesinos iraquíes que en los controles militares mostraban orgullosamente a los soldados americanos las verduras que transportaban para vender en el mercado.

"Su orgullo no se había visto afectado por la brutalidad de la guerra", dijo McCue. Empezó a considerar el volverse agricultor.

Cuando le devolvieron de Irak, McCue probó a trabajar unos meses en un rancho en Hawaii, y descubrió que le encantaba trabajar la tierra. Así que decidió apuntarse a un curso de agricultura orgánica en UC Santa Cruz (¡mi universidad!)

"Pese a que había empezado a entrar en contacto con el movimiento antibelicista, yo por entonces aún creía que aunque la guerra de Irak estuviese mal, uno tiene que servir a su país. Pero los seis meses que pasé en Santa Cruz me hicieron abrirme de mente", explicó. Así que el siguiente paso en su metamorfosis de soldado a pacifista fue apuntarse a los Cuerpos de Paz... y acabó destinado en una aldea musulmana suní en Níger.

"Otra vez me despertaba por las mañanas con la llamada a la oración del muacín, como en Irak. Pero ahora lo que hacía era levantarme e ir a trabajar en el campo con la gente local," explicó McCue, quien dijo que los aldeanos le trataron exquisitamente pese a que en ningún momento ocultó que había sido soldado en Irak.

McCue ha empezado hace un par de meses a trabajar en su propia granja orgánica en Sebastopol (California), y está ayudando a "Farms Not Arms" a montar un curso para soldados que quieran reciclarse en agricultores.

Entre la audiencia de la charla había otro veterano, éste de la guerra de Vietnam, que creía que los de "Swords to Plowshares" pecaban de simplistas. Explicó que él había necesitado tres años de terapia convencional para superar su síndrome de estrés post-traumático provocado por la guerra, y que no creía que un par de charlas espirituales y el contacto por la naturaleza pudieran arreglar los traumas de los soldados.

"Bueno, pese a que eso es cierto en tu caso, tienes que pensar que no a todo el mundo le dañan de la misma manera, ni le funcionan las mismas terapias. Y creemos que el trabajar de agricultor podrá ayudar a más de uno", le contestó otro veterano.

Lleve quien lleve la razón, Estados Unidos tiene un problemón con sus soldados. Dos estudios recientes señalan que uno de cada cinco veteranos de Irak y Afganistán tiene problemas psicológicos graves. Además, las agencias encargadas de los veteranos no disponen de los recursos necesarios para tratarlos adecuadamente. Así que creo que iniciativas como la de estos granjeros, por muy simples y naïf que puedan parecer, son de lo más encomiables.

PARA SABER MÁS:

- Artículo de "El Mundo" sobre Matt McCue

- Serie "War Torn" del New York Times, sobre los efectos de la guerra sobre los soldados estadounidenses:


- Artículo de investigación del Hartford Courant sobre los suicidios de soldados con problemas psicológicos graves que fueron obligados a seguir batallando:

jueves, enero 24, 2008

De ciencia y políticos

Bueno, siguiendo con la extraña mezcla de periodismo científico y petardeos varios de este blog, ahí va mi última columna en Madri+d (es que ahí nadie me comenta y me da penita):


LA CIENCIA DE LOS CANDIDATOS


¿Qué se sabe de los planes que tienen los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos para fomentar –o no – la ciencia y la tecnología, en caso de ser elegidos? Más bien poco. Muchos habrán oído a hablar de que dos de los principales candidatos republicanos, Mitt Romney y Mike Huckabee, afirman que no “creen” en la teoría de la evolución. Aparte de esto, casi todos los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos han manifestado su posición respecto al calentamiento global y la experimentación con células madre. Pero las políticas científicas concretas que los candidatos planean llevar a cabo – y el dinero que piensan dedicarles – siguen siendo un misterio insondable.


El pasado diciembre, este vacío en los debates políticos hartó a un grupo de científicos y ciudadanos dedicados a otras profesiones (pero encariñados con la ciencia, se supone). Ni cortos ni perezosos, iniciaron una campaña on-line para solicitar que los candidatos participen en un debate centrado exclusivamente en temas de ciencia y tecnología.


“La mayoría de los retos políticos que el próximo presidente de Estados Unidos va a tener que afrontar están relacionados con la ciencia y la tecnología: cambio climático, pandemias, privacidad de datos, la salud de los océanos…,” afirma Shawn Lawrence Otto, uno de los miembros del comité organizador de la campaña y voluntario a tiempo completo.


Otto no es científico, sino guionista de cine (su guión más famoso hasta la fecha es el de “Casa de arena y niebla”, con Ben Kingsley y Jennifer Connelly en el reparto). Pero considera que la inversión en ciencia y tecnología es esencial para que la economía del país. Una economía que anda de capa caída.


La campaña se ha difundido gracias a algunas editoriales en prensa y el apoyo recibido por varios famosos bloggers científicos estadounidenses. Uno de éstos, el físico Sean Carroll de Cosmic Variance, bromeaba: “El único inconveniente que se me ocurre es que el candidato republicano expresará su escepticismo sobre la evolución, el calentamiento global y el heliocentrismo, y la imagen que el mundo tiene de Estados Unidos se hundirá todavía más”.


Pero a los organizadores de la campaña no les importa que los candidatos se pongan en ridículo, sino que pongan sus cartas sobre la mesa, para que así los votantes sepan a qué atenerse. “Ellos me están pidiendo mi voto, así que es lo mínimo que yo les puedo pedir a ellos”, afirma Otto.


Aunque sólo lleva mes y medio funcionando, la iniciativa ya ha recibido el apoyo de 20 premios Nobel, una veintena de miembros y ex miembros del gobierno, decenas de líderes de organizaciones científicas (incluyendo a Craig Venter, uno de los padres del desciframiento del genoma humano), presidentes de universidades y otros líderes académicos y científicos, industriales, editores y periodistas de revistas científicas como Science, Nature y Scientific American. Además de estos personajes, más de 8.200 personas habían firmado la petición a 21 de enero.


Con semejantes “pesos pesados” del mundo científico apoyándoles, los organizadores creen que su iniciativa lleva las de ganar. Pero Otto explica que la campaña no ha lanzado todavía ninguna propuesta formal a los candidatos (aunque asegura que algún que otro asesor de ciertos aspirantes a la presidencia ha mostrado su interés de manera informal). Antes, los organizadores quieren determinar dónde y cuándo se debería llevar a cabo el debate. De momento, dos de las principales asociaciones científicas estadounidenses, la American Association for the Advancement of Science y la National Academy of Science, se han subido al carro de la campaña y podrían ser los anfitriones del debate.


Mientras tanto, para aquellos curiosos que no pueden esperar, algunas publicaciones científicas, como Grist y Science, han intentado recopilar todas las declaraciones sobre temas científico-tecnológicos que los candidatos a la presidencia de Estados Unidos han ido desgranando en sus múltiples actos electorales.


Y a todo esto, yo me digo… ¿no estaría bien tomar ejemplo de los americanos y animar a los españoles a exigir a Zapatero y a Rajoy que debatan a fondo cuáles son sus propuestas para estimular la I+D en España?

jueves, enero 17, 2008

Primer artículo en Público

Me he pasado a Público y hoy sale mi primer artículo. El País era estupendo, pero las cosas de palacio iban un poco despacio; más que nada, porque no había mucho espacio disponible en la sección de ciencia. En Público me han dicho que puedo publicar semanalmente, o incluso más si quiero. Aunque la verdad, el trimestre escolar se me está liando tanto que con poder llegar a una vez a la semana me contentaré.


Por cierto, el inventor del artículo es un tipo encantador. Cuando le llamé para entrevistarle, la conexión telefónica iba fatal: no me oía y le tenía que repetir todas las preguntas a grito pelado. Me frustré un poco. Pero cuando acabamos, me dijo: "Siento mucho que la calidad de la llamada fuera mala, más que nada porque te he hecho repetirte muchas veces y tal vez te haya afectado un poco la moral". Eso es tener empatía.

domingo, enero 13, 2008

Go Ugly Sweaters!

Para animar un poquillo mi vuelta a Santa Cruz, ayer organicé una Fiesta del Jersey Feo, con concurso incluido. Fue un éxito: mi casa se quedó pequeña para toda la gente que vino. Aunque algunos se columpiaron y trajeron jerseys más bien normalitos.


Sin más dilación, unas fotillos del evento (faltan las de la gente que llegó más tarde, porque para entonces ya no estaba por la labor de fotografiar, pero si me los envitados me envían las suyas, las añadiré a mi Flickr.) Pero los jerseys ganadores están aquí:

Edgar y Ceci, ganadora indiscutible. Su jersey no sólo era espantoso, sino también detallista: cierre de cremallera con forma de regalo, puños y cuello de piel falsa, Papa Noel con gorro y botas de cowboy (desafortunadamente no sale en la foto), lentejuelas por doquier... Podéis felicitarle por su premio en su blog.

Indrid y Trieu, segundo premio para él. Yo casi que le hubiera dado el primero, porque además del jersey llevaba complementos (pelo engominado con raya en medio, bufandita...) E Ingrid (aka Taxi girl) se merecía una mención especial, por lo menos.

Pese a que creía que yo, con mi brillante jersey tipo "La tienda de Lolín", tenía posibilidades de llevarme algún premio, al final la tercera ganadora fue Amy, cuyo jersey-vestido en plan Falcon Crest se llevó grandes aplausos durante el desfile de moda que montamos.


Los siguientes no ganaron nada, pero se lo curraron:

Bárbara y Jake. El osito del jersey de él me parece de lo más repelente.


Paul, con otro jersey de osito (¡es que dan de sí!)

No se ven muy bien en la foto, pero los flamencos rosas del jersey de Sarah tienen tela.

Erin (compañera de clase) también apostó fuerte por el jersey de temática navideña.

Y antes de que me digáis que mi jersey no era tan horroso, ahí va una foto que demuestra que todo depende de la percha...

viernes, enero 04, 2008

Año nuevo, web nueva

Para estas vacaciones de navidad me traje una lista muy larga de tareas por hacer... de la que al final, entre tanto ver a amigos y familia, sólo he podido completar dos, y una porque no tenía más remedio (comprar regalos). Pero bueno, al menos he acabado algo que me venía diciendo desde hace meses que tenía que hacer: montar una web profesional con mis artículos y mi curriculum, que me sirva como carta de presentación a la hora de buscar trabajo. Aquí la tenéis. Se aceptan críticas constructivas.

lunes, diciembre 31, 2007

Adiós 2007


A pocas horas de que acabe el 2007 (en California faltan 9 horas más, pero ahora estoy en Barcelona), me he dicho que estaría bien escribir un post de valoración del año, al estilo del que escribió mi amiga Sílvia en su blog.

Así en general, el 2007 ha sido muy bueno para mí. Este ha sido el año de:

* Estados Unidos (obviamente): Aunque me mudé a California en agosto del 2006, creo que los primeros meses fueron de aclimatación y fue más o menos en 2007 que empecé a disfrutar plenamente de estar ahí. Me gusta mucho mi vida californiana y les he cogido cariño a los estadounidenses (lo noto en el hecho que me duele cuando alguien manda gratuitamente a parir a los americanos - así, de golpe, a más de 300 millones de personas, y probablemente sin conocerlos más allá de lo que ve en TV). Espero captar de ellos todas las cosas buenas que tienen, que son muchas y estupendas, y tolerar las malas, de la misma manera que intento hacer con los españoles.

* Cambio de década: Parecerá una chorrada, pero cumplir los 30 me ha impresionado muy mucho.

* Congresos: En concreto, tres: los de la American Association for the Advancement of Science, National Association of Science Writers y American Geophysical Union. El primero y el tercero, gigantescos, me dieron una idea de lo emocionante, a la par que (a veces) agobiante, será mi vida como periodista científica. El segundo me hizo sentirme parte de una comunidad y me quitó definitivamente el miedo al...

* Networking: Término que utilizan los americanos para definir el "hacer contactos". En un principio, era yo muy reticente a esto de acercarte a alguien que no conoces de nada pero que sabes que trabaja en tu campo, darle la vara e incluso intercambiar datos de contacto con vistas a futuras colaboraciones. "¡Eso es de trepas!", me decía yo, pese a que el director de mi máster me animaba a hacerlo. Pero poco a poco le he ido encontrando el gustillo, aunque sólo sea por charlar un rato con gente que tiene trabajos interesantes y ver un poco cómo piensan.

* Experimentos deportivos: El surf, definitivamente, no es para mí. Y correr me aburre a muerte. ¡Pero por fin he aprendido a hacer giros con el snowboard! En 2008 probaré con el yoga y los barquitos (me he apuntado a un curso de navegación para principiantes).

* Experimentos sentimentales: Digamos que tuve un novio californiano la mayor parte del año. Y que, como en todas mis relaciones, viví buenos y malos momentos, y aprendí y reflexioné bastante. Dejémoslo ahí.

* Millas y más millas: Este año me he dado un tute de carretera que no veas. Todos los sitios donde he ido a hacer prácticas estaban a más de una hora en coche, y además me marqué tres road trip considerables (de más de 3.000 km cada uno). Y nada de esto ha conseguido que me guste conducir. Si algún día consigo irme a vivir a una ciudad CON transporte público, paso del coche, quemo el carnet de conducir (o paso del carnet y quemo el coche) y me convierto en feliz peatona.

* Shock cultural a la inversa: Volver a Barcelona después de un año fuera me ha dejado muy descolocada. Aparte de que noto más los defectos de la vida aquí, es una sensación muy extraña el ver que todo está casi igual (algunos amigos se han mudado de piso, otros han cambiado de trabajo, otros de pareja... pero el esquema general es el mismo). A veces me da la paranoia y pienso que si me quedara aquí, sería como si mi "otra vida" de allá jamás hubiera existido... pero eso, que sé que es una paranoia y que si volviera me rehabituaría.

¿Y cómo pinta 2008? Pues para comenzar, me da la impresión de que va a ser el año en el que voy a tener que decidir cómo va a ser el resto de mi vida... Casi nada, vamos. ¿Acepto el trabajo que me han ofrecido en Barcelona y vuelvo o me quedo y pruebo suerte (¡terra incognita!)? Se verá, se verá...

En fin, que este ha sido un post casi demasiado personal, pero es lo que tiene el fin de año. ¿A vosotros también os pone reflexivo-melancólicos?

¡Que seáis muy felices en el año que empieza!

jueves, diciembre 27, 2007

Mi aportación al podcast de SETI radio

En SETI radio, todos los invitados eran de altura


El 7 de diciembre finalicé mis prácticas en SETI Radio, probablemente el sitio más curioso en el que habré trabajado en mi vida (bueno, la granja de cerdos era también bastante peculiar... pero eso es otra historia que deberá ser contada en otro momento). Aunque no ha sido hasta esta semana que publicaron mi obra maestra, el programa que diseñé (casi) yo solita: The Science Detectives (Los detectives de la ciencia). Os pongo y traduzco la descripción del show (que por cierto, también escribí yo... bueno, mayormente):

"Some detectives don't look for fingerprints or interrogate suspects to unravel mysteries. Instead, they're dressed in white coats, and armed with DNA probes and star maps. These are the science detectives: researchers who have found innovative ways to use science to solve puzzles that no one else can.

(Algunos detectives no buscan huellas ni interrogan a sospechosos para resolver misterios. En vez de eso, llevan batas blancas y están armados con sondas de ADN y mapas de estrellas. Son los detectives de la ciencia: investigadores que han encontrado maneras inovadoras de utilizar la ciencia para descifrar enigmas que nadie más puede descifrar).


Find out how a biologist helped international police pinpoint elephant poaching in Africa. Also, astronomers who can decipher when and where Vincent van Gogh painted his famous nighttime works by examining the position of the stars. And, how some archeologists and paleontologists willingly deal with some very old dung to learn secrets of the distant past.

(Descubre cómo un biólogo ayudó a la Interpol a precisar dónde se cazan furtivamente elefantes en África. Además, astrónomos que pueden descifrar dónde y cuándo pintó Van Gogh sus famosos cuadros mediante el examen de la posición de las estrellas. Y cómo algunos arqueólogos y paleontólogos trabajan gustosamente con excrementos muy antiguos para aprender secretos del pasado). "

Si alguien tiene interés en escuchar el podcast, en inglés, lo encontrará aquí. Por lo menos echadle una oreja al último minuto, salgo yo haciendo un anuncio (en Spanglish) con Molly. Definitivamente, no tengo una voz muy radiofónica, lo cual no me solía importar demasiado porque creía que no me interesaba trabajar en radio, pero mis prácticas en SETI radio me han hecho cambiar un poco de idea. Aunque no creo que me pase a la radio (¡seguiré escribiendo, que es lo mío!), he visto que Molly (que también trabaja para la BBC y es una magnífica profesional; de ella he aprendido un montón sobre cómo hacer buenas entrevistas) y Seth (astrónomo de SETI) montan (casi) cada semana un estupendo programa de una hora con entrevistados muy interesantes, que creo que hace una gran labor de divulgación de la ciencia. Gracias a ellos, me he vuelto adicta a los podcasts de ciencia: además del de SETI, me bajo el del New York Times, varios de la BBC y uno de NPR y los escucho cuando voy en coche o camino hacia la universidad.

Por cierto, si alguien con gustos algo escatológicos se ha quedado intrigado con la mención a paleontólogos que estudian excrementos fosilizados y quiere saber más, aquí encontrará un artículo que escribí sobre este tema para Consumer.

viernes, diciembre 14, 2007

Como El Almendro

Pues eso, que he vuelto a casa por Navidad. Hace un par de horas que aterricé y apenas soy persona: ¡qué agotadores son los viajes transatlánticos! (con escala, claro, porque a Barcelona no vuela directo ni dios) Y me han perdido la maleta... ¡pero estoy en casa! Creo que me he dejado el móvil español en Santa Cruz (lo confirmaré cuando llegue la maleta), así que aprovecho este post para decirles a todos los amigos que me leen que me escriban o me den un toque a casa para quedar (aunque del 16 al 20 estaré en Madrid).


Cuando me recupere y encuentre tiempo, os cuento sobre las últimas dos semanas en California, que estuvieron saturaditas, saturaditas.


Besos a todos.

miércoles, noviembre 28, 2007

Se acabó Hawaïi

Ya he vuelto de O'ahu, el Benidorm de los japoneses. De veras, tenían invadida la isla de la misma manera que los alemanes tienen conquistada Mallorca: letreros en japonés, restaurantes japoneses (yummy-yum, cada vez me gusta más la comida asiática) e incluso réplicas de templos budistas de Japón. Pero ahora dejando a un lado la presencia nipona, ¡qué desgracia urbanística le han hecho a la pobre isla! Para muestra, una foto:

Honolulu, ¡qué fea eres!

Pero bueno, los (pocos) rincones más o menos salvajes que quedan en la isla son muy bonitos: las montañas volcánicas, recubiertas de jungla, las playas de agua azul-caribe y los arrecifes de coral, que están bastante machacados por los miles y miles de turistas que van a hacer submarinismo y los pisotean, pero siguen habiendo en ellos peces multicolores y tortugas marinas. Ví a una tortuga el segundo día que buceé y la verdad, qué emoción más grande me dio. Aquí encontraréis unas cuantas fotos del viajecito.

Otra pena fue que nos perdimos los dos concursos de surf (masculino y femenino) que se celebraban esos días en la costa norte de la isla. Se ve que las olas no eran lo suficientemente grandes, y los cancelaron. Otra vez será, Kelly Slater. Aun así, me deleité la vista contemplando a los surferitos y bodysurfers que practicaban por esas playas...

En definitiva, que el viaje no ha estado mal (siempre sienta bien tumbarse unos días al sol en medio del curso escolar), pero ha confirmado mi idea de que los principales destinos turísticos del primer mundo están sobrevalorados. Que se queden con ellos los ricachones: a mí que me envíen a India, México o cualquier otro país latinoamericano o asiático que me quede por explorar...

martes, noviembre 20, 2007

Porque yo lo valgo

Mañana me voy a pasar cinco días a la isla de Oahu, en Hawaii, para celebrar el Thanksgiving por todo lo alto (la celebración del año pasado no estuvo nada mal, así que me veo obligada a intentar superarla). Voy con Pableras y otros seis amigos de Stanford, y se habla de hacer parapente, excursiones por parques volcánicos y submarinismo entre tortugas marinas, actividades a las que me pienso apuntar. Otras sugerencias que he descartado incluían surf (no, otra vez no) y salto en paracaidas (¿por qué me voy a querer tirar de un avión que funciona?).

No creo que este año haya pavo, pero sí habrá playa. Qué ganas tenía de tomarme un respiro...

miércoles, noviembre 14, 2007

Curioseando por SETI Institute...


¡¡Lo sabía!!


PS: Iker Jiménez, si lees este post, ponte en contacto conmigo urgentemente...

sábado, noviembre 10, 2007

A veces soy idiota perdida

Viernes por la noche. La semana ha sido agotadora pero estoy contenta porque me dirijo a un restaurante a celebrar el cumpleaños de una amiga. Doy mil vueltas por el centro del pueblo sin encontrar aparcamiento: ¿pero qué pasa, desde cuándo Santa Cruz se transformó en Barcelona en temas de párking? Llamo a uno de los amigos que están en la cena para advertirle de que llego tarde y me dice que sí, que hoy hay no sé qué concierto en el pueblo y está dificilillo encontrar un sitio donde estacionar el coche.

Tras la vuelta mil veinte, veo un espacio libre en el otro lado de la acera y pongo el intermitente indicando que voy a aparcar. Pero una lista que viene en dirección contraria también quiere adueñarse del aparcamiento. Total, acabamos bloqueándonos la una a la otra. Me digo "ya se cansará". Apago el motor, saco una revista. Ella va acompañada y tampoco se rinde. Cuestión de orgullo.

Pasan diez minutos, nadie se ha movido. Aparece una patrulla de la policía. La tipa sale rauda del coche y se va a quejar a los polis. Gesticula un montón, y pone cara de odiarme mucho. "Acusica asquerosa", pienso yo. El policía acaba de hablar con ella y se acerca a mí. Sé que no es la actitud que debería adoptar, lo sé muy bien, pero le digo: "Mire, agente, no sé qué le habrá contado pero yo vi el sitio antes. Es mío". El policía se encoje de hombros, de la misma manera que hacía mi madre cuando mi hermano y yo nos íbamos a quejar el uno del otro tras una pelea. "La verdad, me da igual. Pero alguien tendrá que mover el coche, porque están interrumpiendo el tráfico, señorita". "Pues que lo mueva ella, que me está bloqueando. Y el sitio es mío". Cualquiera diría que he cumplido los treinta (envejecer es inevitable, pero puedes escoger mantenerte inmadura toda la vida...)

Al final la tipa arranca y se va, supongo que mentándome a todos mis muertos. Pero no tengo tiempo de disfrutar de la victoria, porque me entra la paranoia: "esta tía muy equilibrada no parecía. Seguro que vuelve cuando haya aparcado el coche y me revienta las ruedas". Total, que cuando la veo desaparecer en el horizonte, me voy yo también, renunciando al precioso aparcamiento.

Me meto en un callejón adyacente sin salida, cerca de una escuela. Doy marcha atrás y le doy un toque a un coche. El dueño del vehículo sale del coche enfadado "pero-bueno-qué-pasa-es-que-no-me-has-vistoooooooo....". Pongo cara de cordero degollado y me disculpo. "Bueno, no pasa nada. Sólo me has abollado la matrícula. No hace falta que hagamos papeles". Suspiro de alivio. Pero sale una tipa con un walkie-talkie del colegio y dice "tenemos que llamar a la policía". "¿Cómoooo? ¡Pero si el señor éste y yo nos hemos puesto de acuerdo en que no pasa nada!". "Da igual. Todo incidente que suceda cerca de la escuela tiene que denunciarse a la policía". Cagüentó, ahora va a venir la misma patrulla de antes y esta vez me cae un puro, por lista. Le imploro clemencia a la del walkie-talkie, mientras el tipo del coche con matrícula abollada pone de cara de "joé, qué pesadez". Al final la tipa les dice a los de la patrulla policial que es un incidente menor y pregunta si me puede dejar ir. Acceden. Salgo de ahí tan rápido como puedo.


Encuentro un lugar donde aparcar y llego al restaurante cuarenta minutos tarde. Por lo menos hago reír a mis amigos...

Joder, tantos estudios, y a veces tan tonta.

martes, noviembre 06, 2007

Juegos de guerra

Como últimamente me pasan pocas cosas sobre las que pueda escribir, echaré mano al recurso de las conferencias. El martes de la semana pasada fui a ver a Jonathan D. Moreno, experto en ética y autor del libro "Mind Wars: Brain research and national defense", que trata sobre el interés que han tenido desde hace varias décadas la CIA y la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA, los que inventaron Internet) en el estudio del cerebro y sus posibles aplicaciones militares (o de manera un poco simplista: cómo convertir a los soldados en máquinas de matar más eficientes).

Moreno explica que hace unos años se sorprendió al ver cuántos experimentos de neurociencias recibían financiamiento de agencias militares y el poquito tiempo que dedicaban los científicos a pensar por qué podrían estar estas agencias interesadas en sus experimentos. Se puso a preguntar y se encontró con mucha reticencia a hablar entre los investigadores, que por una parte temían a perder sus inversores y por otra parte no querían llamar la atención de los seguidores de la "teoría de la conspiración" (los paranoicos que están convencidos de que el Gran Hermano nos vigila). Aunque la verdad, el tipo de investigaciones que Moreno explicó que se están llevando a cabo en la actualidad ponen "conspiranoico" a cualquiera. Ahí van algunos ejemplos:

1) Experimentando con el cerebro: Moreno habló del caso de la "robo-rata", un experimento en el que se le implantaron varios electrodos en el cerebro de una rata, uno de ellos en el llamado "centro de placer". Los científicos daban órdenes mediante impulsos eléctricos al roedor: si querían que fuera hacia la derecha, le daban al electrodo que le hacía a la rata sentir que le estaban tirando de los bigotes derechos, si preferían que girara a la izquierda, le daban un "estirón" a los bigotes izquierdos. Si el bicho respondía adecuadamente, le recompensaban activando el centro del placer (dándole gustirrinín, vamos). Así, el animalito iba por donde ellos querían que fuera: voilà, ya tenían una rata teledirigida.

La rata-robot puede parecer hasta graciosa, y al fin y al cabo, como dijo Moreno: "A nadie le importa demasiado lo que le pase a un roedor... pero si empezamos a escalar la pirámide alimentaria, ¿qué pasa?" ¿Nos haría igual de gracia un perro autómota, un mono teledirigido... o un soldado que realmente obedeciera órdenes ciegamente?

2) Nuevos fármacos: Una píldora que sirve para mantener a los soldados despiertos y alerta durante 80 horas sin los efectos laterales de las anfetaminas. Un "suero de la verdad" que provoca al paciente una sensación de confianza en la gente que les rodea, lo que podría resultar muy útil en interrogatorios. Otra pastilla que disocia las emociones de la memoria (las emociones tienen un papel muy importante en la formación de nuestros recuerdos perdurables: así como nadie olvida el primer beso por la agitación que despertó en nosotros, las víctimas de una experiencia traumática tampoco pueden olvidar fácilmente el suceso que les causó el trauma): ésta podría servir tanto para tratar a los soldados con síndrome de estrés post-traumático como para (teóricamente) reducir sentimientos de culpa cuando hagan algo poco honorable...

3) "¿Me estás leyendo la mente?": Moreno también habló del interés de los militares en los experimentos con resonancia magnética, donde los científicos observan cómo se activan diferentes áreas del cerebro durante, por ejemplo, el proceso de toma de decisiones. Este tipo de estudios podrían servir, por ejemplo, para conseguir el detector de mentiras definitivo (si se consiguiera definir qué zonas cerebrales se "iluminan" cuando decidimos mentir).

El caso es que Moreno no es ningún extremista (ha trabajado para el gobierno de Estados Unidos, llegando incluso a ser asesor presidencial en un tema ético concreto), lo que hace que su mensaje sea más creíble y preocupante. Aún así, algún seguidor de la teoría conspiratoria había entre la audiencia el día de la charla: en el turno de preguntas, un tipo dejó entrever que tenía "evidencias" de que se han llevado a cabo experimentos de control de la actividad cerebral mediante ondas electromagnéticas. Lo raro es que éste hombre no llevaba el típico sombrerito de papel de plata que llevan aquellos que creen que les están intentando leer el cerebro...

Concluyendo: la charla me interesó tanto que ahora me estoy leyendo el libro. Y es bastante más emocionante que una obra de ciencia ficción.

jueves, noviembre 01, 2007

Y un año más: Halloween

Ayer pasé mi segundo Halloween en Estados Unidos. Creo que es la fiesta norteamericana que más me gusta; sobretodo este año, porque por la tarde estuve en casa de una amiga en el centro del pueblo y vinieron muchísimos niñitos disfrazados a soltar lo del "trick or treat" (a pedir caramelos, vamos). El año pasado pasé la tarde en mi casa, que queda donde Cristo perdió la alpargata, y claro, apenas vinieron cuatro críos.

Por lo que respecta al "desfile" (no es nada organizado, pero la gente se pasea de arriba a abajo por la calle principal para mirar y ser visto), similar al de 2006, pero con menos frío. El traje más popular entre las féminas era, un año más, el sexy-algo: sexy-poli, sexy-enfermera, sexy-colegiala... los cuales resultan más o menos comprensibles, porque al fin y al cabo apelan a fantasías masculinas clásicas. Pero que alguien me explique la lógica del disfraz de abejita sexy, por favor.


Sin más dilaciones, pasemos a las fotos. Las tres primeras las he tomado prestadas a mi compi de casa, Jake:

Equipo NASA: Sanaz, moi, Jake y Barbara
Comunicándome con la base

Rockeros mexicanos

Amy, el hada de las verduras (orgánicas, claro)

Álex y su hija, la niña-guisante-en-vaina


Eric, marinero maltratado

Examen de química

martes, octubre 30, 2007

¡Terremoto!

(Fuente: USGS)

Hace dos minutos he experimentado mi primer terremoto en todo el tiempo que llevo en California. Estaba sentada en mi mesa y al principio he creido que el escritorio estaba derrumbándose, así que lo he agarrado. Pero no. Y la pobre gata se ha quedado paralizada. Han sido unos segundos un poco acojonantes, la verdad. Pero bueno... una experiencia californiana más.

And now for something completely different... Hoy me publican un articulito breve en El País y una columna en Madrid i+d.

ACTUALIZACIÓN "Madre mía, ¿a dónde me he venido a vivir?": Mapa poco tranquilizador:


(Fuente: San Francisco Chronicle)

jueves, octubre 25, 2007

Cónclave de nerds


Perdón por no publicar en tanto tiempo, pero es que he estado en un congreso durante cinco días. Y no era un congreso cualquiera: se trataba de la mayor reunión de periodistas científicos del mundo, el congreso anual de la National Association of Science Writers. Es decir, que durante cinco días estuve entre iguales (¡groupies de la ciencia!), y disfrutándolo. También andaban por ahí alguno que otro de mis ídolos (Nicholas Wade, Robin Maratz Henig, el coordinador del Knight Science Journalism Tracker...). A algunos me atreví a acercarme y decirles cuatro cosas, con otros no osé.

Desde hace tres años, la reunión de NASW se celebra conjuntamente con unas sesiones organizadas por el Council for the Advancement of Science Writing, un grupo orientado a mejorar los conocimientos científicos de los periodistas. Y la verdad, las dos asociaciones se complementan a la perfección: mientras la primera organiza seminarios sobre el estado de la profesión y sobre cómo mejorar la carrera de los periodistas científicos, la segunda monta conferencias sobre temas científicos punteros.

Así, CASW organizó unos doce seminarios de neurobiología, nutrición, reproducción, ecología y epidemiología, por mencionar unos cuantos. Disfruté como una enana con algunos de los ponentes, como con Samuel Wasser, que se dedica, por una parte, a realizar análisis del ADN de los colmillos de elefantes confiscados para determinar de qué país proviene el contrabando, y por otra parte, a entrenar a perros para que encuentren los excrementos de animales en peligro de extinción (y así poder realizar censos, por ejemplo). Aquí hay una historia sobre este buen hombre. A ver si tengo suerte y convenzo a alguien de que me dejen escribir sobre su trabajo.

También me hice coleguilla de una reportera de Los Angeles Times que me comentó que estaba encantadísima de estar en la sección de ciencia, porque en su anterior puesto de periodista generalista le tocaba hacer cosas como pasarse un día entero en la sala de visitas de la cárcel donde metieron a Paris Hilton, para ver si algún famosillo venía a visitarla.

Otra periodista me confesó cual era el verdadero beneficio que obtenía de esta reunión: terapia psicológica gratis. “En la redacción soy la única que trata temas de ciencia, y los demás me miran como a un bicho raro", me explicó. "Pero cuando vengo aquí estoy entre iguales y recupero la idea de por qué nuestra especialización es importante”. Le entendí perfectamente: cuando cursé el segundo ciclo de periodismo en la UPF, 77 de mis 80 compañeros de clase provenían de una carrera de letras y me miraban como a una curiosidad.

Bueno... puede que al fin y al cabo sea verdad que los periodistas científicos somos unos raritos. Pero ¿y lo bien que nos lo pasamos?