jueves, junio 14, 2007

Opiniones: cada uno tiene la suya

Pues aquí está mi nueva columna de opinión en una web de política científica para la que escribo desde hace unos meses. No os creáis que fue iniciativa mía, me lo propuso un periodista con el que colaboro en varios proyectos en España. Bueno, más que proponerlo, me lo comunicó:

Periodista: Ey, que vas a escribir una columna mensual de opinión, que ya he cerrado el trato.
Yo: Ah...

La verdad es que no soy muy fan de la opinión en el periodismo, lo mío es escribir noticias. Creo que para poder comentar sobre un tema (más allá de las chorraditas que sueltas en tu blog, que al fin y al cabo sólo se leen tus amigos y tu familia) se ha de estar muy, muy informado, y yo apenas soy una aprendiz en el mundillo científico.
En fin, ya me diréis que os parece (sí, os estoy pidiendo vuestra opinión... qué contradictoria que soy).

martes, junio 05, 2007

Nerd fun with liquid nitrogen!!

El domingo por la noche estaba aburrida en casa, después de un día muy poco emocionante de deberes y más deberes. De repente llama Matt: "Mike yo yo vamos a preparar helado con nitrógeno líquido en el laboratorio de física. ¡Vente!". Mi roomate Jake y la novia de Matt se apuntaron también. He aquí el fotoreportaje:
El tanque defectuoso de nitrógeno líquido Preparando la operación ice-cream
Todo listo para mezclar la masa con el nitrógeno
Ahí va
Esto ya empieza a parecer helado

Ricooooo

A Matt le parece muy gracioso que Rebecca se haya helado la lengua

Mike, el traidor, amenaza con congelarme un pierna

Venganzaaaaaaaaaa

Conclusión de la noche: el nitrógeno líquido mola

viernes, junio 01, 2007

Californian way of driving

La semana pasada fui de excursión con mis compañeros de clase. El director del programa pidió voluntarios para conducir y a mí no me apetecía para nada, así que medio en broma le dije que tenía tendencia al "road rage". Él contestó (medio en broma... pero medio en serio también) que entonces de ninguna manera, que ya se lo pediría a alguien otro de clase.

Los americanos le tienen mucho miedo a esto del road rage, que es un término muy amplio que abarca desde insultar a otro conductor hasta pegarle un tiro. En un libro que me leí hace unos meses (The culture of fear, de Barry Glassner), explicaba que en los '80 hubo una tendencia en los medios de comunicación estadounidenses a darle bombo a los casos de road rage en el que alguien había salido herido y claro, a la gente le cogió canguelo.


Por aquí, todos son muy amables conduciendo: se paran cuatro coches en un cuátruple stop y sonríen pacientemente mientras esperan su turno. Nadie grita obscenidades y, por supuestísimo, nadie le da el finger a nadie. Qué porcentaje de esta amabilidad es atribuible al buen carácter californiano y qué porcentaje se debe al temor de que el otro conductor te saque un pistolón, es algo con lo que cada uno puede especular.

Pero veréis, yo no soy californiana. Yo soy española, e incluso creo que más malhablada que el españolito promedio. Cuando conduzco, suelto ordinarieces que es un primor. Así que sí que es cierto que para un californiano, mi comportamiento al volante podría ser calificado de road rage. Pero es que me dan razones de sobra: ¡qué mal conduce esta gente, madredelcielobendito! Pasan absolutamente de los intermitentes, cambiando de repente de carril (y esperando que les adivines las intenciones, supongo). Se incorporan a las autopistas en plan "ahí voy, apartaros". Se pasan todo el bendito día hablando por el móvil mientras conducen.

Y ya que nos hemos puesto, otras de mis quejas habituales sobre los californianos y los coches son:

* Los monster truck: en mi vida he visto cosa más ridícula. Dan ganas de conocer al genio que los conduce (es de lumbreras comprarte un vehículo que requiere el uso de una escalerilla para subirse a la cabina... y no entro a comentar el tipo de complejos sexuales que deben tener estos conductores).

* En menor grado de magnitud, los coches gigantes. Por aquí corren furgonetas que en España pasarían por camiones pequeños. Qué manía los americanos con quererlo todo grande. Pero ahora lo están pagando a base de bien, con el precio de la gasolina a casi un dólar por litro.


* La manía de conducir a todas partes. Un día en SLAC tuve que ir a entrevistar a una investigadora que estaba en otro edificio. Mis colegas me dijeron que quedaba lejisísimos y que mejor me pillara una de las camionetas eléctricas enanas. Total, que se trataba de una distancia de diez minutos andando. Para morirse, vamos. Y yo haciendo el ridículo con la minicamioneta naranja-chillón, que me vio la investigadora que tenía que entrevistar y perdí toda la autoridad que podía yo tener.

* La inexistencia de transporte público en condiciones. Pero esto es de sobras conocido.

Para compensar, pongo a continuación un par de cosas buenas que tiene el conducir por California:

* El carpool lane: En horas punta, se reserva un carril para que lo utilicen sólo los coches que llevan a dos o más pasajeros. Así, se supone, se potencia que la gente comparta vehículo.

* La velocidad máxima en autopista es menor que en España. Voy mucho más tranquila en este aspecto.

martes, mayo 15, 2007

Entrevista en El País

Soy la entrevistadora, no el entrevistado (por si os lo estábais preguntando).
Para leerla, pinchad aquí.

viernes, mayo 11, 2007

El acabose (Dogster, me das grima)

Ayer tuvimos una invitada en clase, Jane Stevens, una profesora de Berkeley y periodista multimedia que nos vino a hablar de algunos proyectos suyos tan interesantes como The Great Turtle Race o TOPP. Pero ésta no es la historia que quería contar hoy. Stevens (que será profe mía el año que viene en un nuevo curso que impartirá junto a Mary Miller - periodista del Exploratorium), nos habló de los sitios web que promueven el social networking. Al principio comentó servicios como MySpace, Facebook y Friendster, con los que ya estoy familiarizada (de hecho, admito que estoy registrada en los dos primeros). Para quienes no los conozcan (va por vosotros, papás), se trata de páginas web donde creas un perfil, subes tus fotos y demases y tus amigos te dejan mensajitos públicos para que todo el mundo cotillee y vea lo superpopular que eres, básicamente. También dicen que esas webs sirven para fortalecer relaciones sociales, pero bueno.

Total, que lo que iba a contar (¡por fin!) es que Stevens mencionó que ahora también existen websites de relaciones sociales para perros y gatos, llamadas Catster y Dogster. Y hoy, aburrida en casa lidiando con mis trabajos de la universidad, me he puesto a cotillear esas webs. Casi me da algo. De repente, me han venido a la cabeza todos aquellas cosas que me hicieron abandonar la profesión de veterinaria.

Empecé con la versión felina, Catster, que se define como "the most fun-loving, kitty-loving community on the web". Los usuarios crean páginas personales para sus gatos y escriben chorraditas pretendiendo que es el animal quien teclea (o dando explicaciones "plausibles", como "mi humano está escribiendo esto por mí"). También hay millones de fotos y vídeos de mininos, y foros. Decenas de foros, que van desde temas prácticos de salud, nutrición y demases hasta foros de ayuda, para la gente que tiene gatos enfermos o a los que se les ha muerto el felino y no pueden superarlo. En este último foro, hay posts con los siguientes títulos:

"He went to kitty heaven"
"The A Team (Angel Teams for Cats and Dogs)"
"Blackie Earned his wings today"

También tienen un eufemismo para referirse a la muerte del gato: los mininos no se mueren, sino que "cruzan el puente". Curioso.

A ver, no me estoy cachondeando de la pena de esta gente (bueno, puede que un poco sí, pero es porque han perdido totalmente el norte). Yo también tengo a mi gata Lola y dejé atrás un hermoso perro en casa de mis padres, y me dolerá mucho el día que se mueran. Pero es que la gente que pulula por Catster están claramente proyectando en su mascota su falta de relaciones sanas con humanos. Es triste, muy triste.
[AÑADIDO, Mayo 13: M., una amiga mía que lleva bastantes años trabajando de veterinaria de mascotas me ha recriminado que me meta con el dolor de la gente. Pero quisiera decir en mi defensa que no estoy criticando los sentimientos de esta gente -como M. bien dice en su mail "el nivel de afectación emocional que produce la muerte de una mascota no es algo que uno pueda elegir"-, sino su sentimentalismo.]

Dogster supera en patetismo a Catster. En Dogster hay perros enanos (ya sabéis a cuáles me refiero. Esos que te hacen pensar "si lo que querías era una rata, ¿por qué no te compraste una de verdad?"). En Dogster está la gente realmente alterada, la gente que viste a sus perritos con jerseicitos rosas y los disfrazan por Halloween. En Dogster hay semejantes engendros que se me ha ocurrido crear mi propio top five de chuchos espantosos (si queréis, podéis buscar vuestros propios candidatos, me los sugerís y actualizamos el top five)

TOP FIVE DE PERROS (Y DUEÑOS) DE PESADILLA:

5. Trini: por sus ojos saltones y su jersey rosa
4. Misha: porque su vestuario es más variado que el mío
3. Madison Edwina Sánchez: porque de veras, el perro se llama así
2. Chloe: porque su "mamá" es insoportable. No os perdáis el post que escribió, ni las respuestas. Sólo hay una con dos dedos de frente
1. Angel: por las fotos de estudio, impagables

Oh, y echad un vistazo a los blogs que algunos de los perros del top five tienen en sus webs. Selecciono esta perla del perriblog de Chloe:

"My momma precisley that I would get one of those pink treats today, but she came home from the store with the yellowish, greenish, icky ones! I sat there waiting for her to pull out a bag of the pink ones when she grabbed one of the yellow-green ones and stuck it RIGHT smack in my FACE!!!! She expected me to eat it but, NO, I didn't want to. Then over cam Aggie sniffin' around to find one of her yellow-green treats when I barked at her when she pulled out HOT PINK TREATS!!!!!!!!! Oh I was SSSSSSOOOOOOO MAD at her! [...]
Ruff Ruff Roo, I Luv You Diary, Chloe"

En fin. Que me alegro de haber dejado la veterinaria y ser ahora periodista. Me altero demasiado facilmente con este tipo de cosas, no como mi querido Edgar, que respondió cuando le conté la historia de estas webs: "Tarados. Aunque bueno, a más tarados, más cobra el veterinario".

ACTUALIZACIÓN (25 de junio): He encontrado otro perro que me ha desbaratado el ránking. Se llama Bambi. Su dueña le da a las drogas psicodélicas y luego se dedica a juguetear con el Photoshop.

lunes, abril 30, 2007

Y llegaron los 30...

Pues sí, pues sí, he entrado en la treintena, qué dolor, pero al menos lo he hecho con una buena fiesta y rodeada de gente estupenda.

Resumen del finde de celebraciones: el sábado de buena mañanita recibí un hermoso ramo de 30 rosas rojas enviado por mis señores padres (Interflora, qué gran invento) y el resto del día me lo pasé organizando el guateque. En la fiesta, me honraron con su presencia Irenka & Diego (Berkeley), Edgar & Ceci (Davis... por cierto, que la postal de la foto me la regalaron ellos) y Al (Oakland), al que no había visto desde el año pasado, cuando nos conocimos en India. Además de estos visitantes ilustres, a los que agradezco muchísimo que se tragaran horas de carretera para venir a celebrar mi cumpleaños, vinieron una veintena de amigos de Santa Cruz. Fue un triunfo de fiesta, estuvimos comiendo, bebiendo y bailando hasta las 3 de la madrugada, que aquí en los Estados Unidos son horas intempestivas. Al día siguiente me despertaron dos de mis cinco tías García gritando (digo, cantando) el "cumpleaños feliz", lo cual tampoco estuvo tan mal porque así me levanté y me fui a comprar los ingredientes de mi primera paella ever, que acabé de cocinar a eso de las 4 de la tarde. Entre nosotros: creo que no salió muy bien, pero como ninguno de mis invitados a comerla era español (había americanos, un alemán y una mexicana), pues como que coló por buena.
Otros momentos estrella a destacar: la llamada de mi abuela (duró solo dos minutos, porque mi yaya le tiene terror a la factura del teléfono, pero aún así fue un detalle), las de los amigos y el libro que he recibido hoy via Amazon de parte de Lisa (un besazo, guapa).
En fin, un gran fin de semana que casi me hizo olvidar la impresión que me da cumplir los 30 y sospechar que debería empezar a comportarme como una adulta. Lástima que hoy haya tenido que volver a la normalidad y a los deberes, que se me han ido acumulado estos días.
Os dejo con unas fotos:

Momento pastel (me pusieron menos velas de las que tocaban, creo que para que no llorara)

Esa paella que tanto trabajo me dio... ¡cómo admiro ahora a mi madre!

Mis conejillos de indias para la paella. De izquierda a derecha: Barbara, Julia, Matt, Jan, Justin y Mike (Jake se apuntó más tarde).

jueves, abril 19, 2007

Trabajarás en lugares extraños...

¿Dónde si no en mi oficina en el Stanford Lineal Accelerator Center (SLAC) podría tener yo un detector de rayos cósmicos? Bueno, no es exactamente mi oficina, es la del director de comunicaciones de SLAC (que le ha cogido cariño al trasto éste y ha decidido instalarlo encima de una mesa), pero como tengo allí mi sillita y mi ordenador, la considero mi espacio también.

Pues sí, el armatoste de la foto es un detector de rayos cósmicos. Lo enchufas y en menos de un minuto te muestra que te acaban de golpear verticalmente doce rayos, mientras siete más te atacaban diagonalmente y otro rayo traidor te pegaba horizontalmente sin que tú lo supieras. Como para preocuparse, vamos. Y preocupante es también que tener una maquinita así en la oficina me parezca una chulada. O que me emocione un poquito el llevar puesto un contador de radiación X en el trabajo (¡y es que vivo al límite!) y mucho más el compartir cafetería con tres premios Nobel en física, que ya están bastante viejecitos.

Será verdad lo que me ha dicho hoy el director de mi máster, que cuando hoy le he enseñado mi chapa del superhéroe "SLACerman: ¡Más rápido que un electrón acelerado!", me ha dicho muy preocupado: "Oh, María José. Te estamos conviertiendo en una auténtica nerd."

(Si a alguien le interesa leer un poco más sobre mis prácticas en Stanford, que pinche aquí )

martes, abril 17, 2007

Stanford Report (2)

Y éstas son las otras historias que escribí para el Stanford News Service:


Researchers create artificial enzyme that mimics the body's internal engine [link]
High schoolers go on cross-country trip to learn about the civil rights movement [link]
Ancient Malindi coral reef tells story of soil erosion in Kenya [link]
Physicist John Harris to deliver Hofstadter Lecture on origin of hot 'quark soup' [link]

jueves, abril 12, 2007

The joys of surf


El domingo pasado me animé por fin y fui a probar por primera vez esto de surfear. Maldita la hora en que me dejé convencer. Debería haber escuchado las sabias palabras de una amiga de clase, que cuando otra compañea propuso apuntarnos a un curso de surf, respondió: "I'd rather take a class on sleeping on rusty nails (antes me apuntaría a una clase de dormir sobre clavos oxidados)". Cuánto sabe.

En primer lugar, debí haber sospechado cuando mis amigos me dijeron que en vez de ir a Cowells, la playa de los novatos, era mucho mejor ir a Manresa Beach. Fui con tres chicos que saben bastante y dos chicas que están aprendiendo (pero que son mucho más deportistas que yo). Los chicos fueron a echar un vistazo a las olas, volvieron al aparcamiento y dijeron que eran "perfectas para principiantes". Así que me embutí en un traje de neopreno que me habían dejado (más tarde me explicaron que las reglas de cortesía del surf permiten mearte -para mantenerte calentito en el océano- incluso en los trajes prestados, cosa que comprensiblemente me dio un poco de grima), agarré la tabla y me dirigí muy decidida a la orilla. Una vez allá, miré las olas y pensé "jopé, pues a mí me parecen enormes", pero ellos venga a insistir: "que no, que son perfectas. ¡Métete!". Así que cuando Justin volvió a por mí, me dije a mí misma que no era cuestión de ser gallina, me metí en el agua y me tumbé bocabajo en a la tabla. Y venga olas y más olas viniéndome de cara, pero al cabo de un rato ya le había pillado el truquillo y no me tiraban de la tabla. Aun así, lo de intentar avanzar remando era simplemente agotador: los brazos enfundados en neopreno me pesaban una barbaridad (ahora comprendo por qué los surfistas tienen esas pedazo de espaldas). Creí que no podía haberme alejado demasiado de la costa, pero cuando me giré a mirar, vi que no era así. Entonces probé a sentarme en el surfboard, pero las olas eran demasiado grandes y frecuentes, y no podía hacer nada de nada, así que decidí volver a la playa. Ahí empezó el episodio terrorífico: mientras intentaba remar hacia la orilla yendo contracorriente, las olas me golpeaban sin piedad, me tiraban de la tabla, me volteaban y encima, al tener la tabla atada a la pierna con un arnés, la maldita me pegaba unos estirones que ni te cuento. Me dio un calambre en la pierna, no paraba de tragar agua, no había tenido tiempo a recuperarme cuando me volvía a golpear otra ola... Me entró el pánico. Tenía a Justin al lado diciéndome "¡si no pasa nada! Bloquea la nariz, sumérgete y verás qué fácil", pero yo sólo quería salir pitando de ahí. Que al fin y al cabo se trataba del Océano Pacífico, leñe, mucho más salvaje que la amable y familiar bañerita que es el Mediterráneo.

En fin, que al final logré salir y, mientras mis amigos seguían surfeando, me senté en la toalla sintiéndome muy desgraciada. Un chico me estuvo observando un rato, se me acercó y me preguntó si era la primera vez que intentaba surfear. Al decirle que sí, me dijo "Oh, entonces nunca deberían haberte traído a este sitio. No sólo hay una corriente muy fuerte, sino que además hoy las olas son una mierda y casi no hay manera de meterse". Me sentí un poco mejor conmigo misma (y bastante más cabreada con mis amigos), y cuando las chicas propusieron intentarlo en Cowells otro día sólo nosotras tres, les dije que sí. Pero entre nosotros: ya veremos.

viernes, marzo 23, 2007

Spring break

¡Viva el sistema universitario americano y su largo "Spring break"! Aprovechando estos maravillosos 10 días de vacaciones, me he montado un viajecito en coche con dos amigos. Julia, Matt, el coche-bañera y yo nos vamos mañana al parque nacional de Canyonlands, en Utah, parando una noche en Las Vegas (y tal vez con paradas adicionales en Arches, Zion y Lake Powell, ya se verá). ¡Hasta el 1 de abril, gentes!

martes, marzo 20, 2007

Stanford Report (1)

Se acabó el trimestre de invierno, y con él mis prácticas en el Stanford News Service, donde me lo he pasado como una enana entrevistando a científicos de la universidad. He aquí algunos de mis artículos, que ya han sido publicados en la publicación semanal Stanford Report:

Aerosol pollution slows winds, reduces rainfall [link]
Global effort to provide poorest with basic sanitation slow going [link]
Mobile communication devices may be pocket-size persuaders in next 10 years [link]
Cellulosic ethanol: Fuel of the future? [link]


Hay cuatro artículos más que están esperando a ver la luz. Ya actualizaré cuando salgan.

Y el trimestre que viene... me espera el Stanford Linear Accelerator Center, donde escribiré sobre física de altas energías y astrofísica. Dios nos pille confesados...

miércoles, marzo 14, 2007

De lechugas y otras hierbas


En enero se publicó un estudio que afirmaba que Santa Cruz es el pueblo con más opciones de comida sana de toda California (aquí podéis leer el artículo al respecto en el Sentinel y que, por cierto, escribió uno de mis compañeros de clase). No me sorprendió demasiado: desde que empecé a ir al súper por aquí, una de las primeras cosas en las que me fijé es que todo, todo, todo, es “organic”. Desde las lechugas, pasando por los cereales del desayuno, hasta la comida para las mascotas (pero yo a Lola le compro pienso comercial, que sale más barato. Y bien guapa que está). Y la opción orgánica no sólo la encuentras en tiendas súper saludables como New Leaf, sino que hasta la cadena nacional Safeway ha puesto un apartado orgánico en la zona de frutas y verduras. Está bien, no me importa: la comida orgánica no es mucho más cara que la comercial (al contrario que en España, donde orgánico = sácate un riñón y pasa por caja), y no sé si será por la publicidad, pero las frutas cultivadas sin herbicidas ni pesticidas me han comenzado a saber mejor que las de toda la vida.

Lo que no me tiene tan indiferente es lo del vegetarianismo, que pese a que no ha sido científicamente probado que vaya relacionado con lo de “organic”, a mí me huele que es así. Y es que en Santa Cruz hay mogollón de vegetarianos. Viniendo de una sociedad muy carnívora (¡olé el jamón!), al principio me sorprendió ver la de opciones vegetarianas que había en todos los restaurante (“sustituye los huevos por tofu por sólo un dólar más”). Después me di cuenta de que algunos de los amigos que invitaba a cenar a casa eran vegetarianos y que, maldición, yo le había puesto un poco de embutido a todos los platos. Creo que más o menos he aprendido a preguntarles a mis invitados si tienen “dietary restrictions” antes de empezar a cocinar. Pero lo que todavía no he aprendido es a no ponerles cara de pena y decirles “pobrecilla/o, no sabes lo que te estás perdiendo”, o el gran clásico: “si pudieras probar el jabugo, te olvidabas de tus hierbas”. No se lo toman muy bien, como tampoco le mola a mi amiga Lisa que le diga “¡Vente a cenar! Siempre tendremos alguna zanahoria para ti” o a mi amigo Matt (que se viene conmigo y Julia en un road trip que hemos montado para estas inminentes vacaciones de primavera) cuando le amenazo con echarle trocitos de bacon en las comidas que prepararemos con el cámping gas. Mi otra amiga vegetariana, Rachel, tiene más aguante con mis bromas, pero es que ella es una vegetariana de mentirijillas, ya que a veces se zampa los trozos de frankfurt que pongo en mi deliciosa ensalada de patatas.

No sé, tal vez la falta de proteína va asociada con una pérdida del sentido del humor… o tal vez mis guasas no tienen ni puta gracia. La verdad es que ya podría ser más buena con mis amigos vegetarianos, porque son vegetarianos buenos, del tipo “live and let live”, no de la clase de los que tienen que evangelizar a los demás sobre su maravillosa opción alimentaria (que de esos también los hay, que me lo han contado).

lunes, marzo 12, 2007

Moda californiana

De repente hace un calor de la hostia en Santa Cruz. De un día para otro, hemos pasado de la fría temporada de lluvias a estar a 25˚C y con un cielo sin nubes... coincidiendo con el cambio de horario primaveral, así que también tenemos una hora extra de luz por la tarde. Todo esto me ha animado a sacar las sandalias del armario y convertirme en una auténtica californiana. Porque aquí, las sandalias, o flipflops, son la pieza más esencial del vestuario. Los californianos las llevan en verano y en invierno, con frío o con calor. De hecho, el otro día fui a ver una ópera amateur del coro de mi universidad y había dos chicas que llevaban flipflops. "Elegantes" (o sea, negras, para ir a conjunto con el vestuario), pero sandalias al fin y al cabo.
Y es que los californianos serán todo lo que tú quieras, pero muy sofisticados a la hora de vestir, como que no. Un amigo mío alemán, Jan, que ha estado viviendo y haciendo la tesis en California durante cuatro años, se ha ido a París a hacer una estancia de tres meses, y me ha escrito lo siguiente: "I have yet to learn about the sense of style that folks have here, that is somewhat difficult after 4 years in Santa Cruz".
El siguiente elemento esencial en el vestuario californiano es la sudadera. La mayoría de las veces con las siglas de alguna universidad, o de las marcas surferas de moda. Y si lleva capucha, mejor. Entonces se le llama hoodie.
Hasta ahora he descrito dos piezas de vestuario unisex. El elemento diferenciador entre féminas y varones de Santa Cruz son los shorts (para ellos) y las falditas ligeras (para ellas), del tipo que yo me compré en India por cuatro chavos pero que a ellas les deben haber costado un pastón en las tiendas hippy-alternativa-pero-ahí-te-la-clavo que abundan por Pacific Ave., la calle comercial del pueblo. Y si hace mucho frío (pero mucho, ¿eh? Que yo he ido por la calle con abrigo y bufanda y ellos seguían con sus shorts), tanto ellos como ellas sustituyen shorts y falditas por jeans.
Así que variedad en el vestir, lo que se dice variedad, no mucha. Pero en ocasiones me llevo sorpresas, como las veces que he visto subir al autobús de la uni a gente con pantalones de pijama y pantuflas (en plan: ande yo caliente...) Lo bueno es que desde que vivo aquí, ya no me preocupo demasiado sobre el qué me pongo.

martes, febrero 27, 2007

Ciencia y sociedad

(Este post es una adaptación de una contribución que he escrito para un blog de ciencia sobre mi asistencia a la reunión de la AAAS del 15 al 18 de febrero)

Advancing Science, Serving Society” (“Haciendo avanzar a la ciencia, sirviendo a la sociedad”). No puedo evitar emocionarme un poco (qué queréis, ya admití ser una nerd) con este bonito lema de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), que en forma de cartel preside la sala de prensa del Hotel Nikkon, en San Francisco. Estoy en la reunión anual de la AAAS, y estoy apabullada: miles de visitantes se reparten entre las aproximadamente 200 sesiones que durante cinco días imparten unos 800 conferenciantes provenientes de todos los campos de la ciencia. No importa cuál sea el evento al que elija ir: siempre tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo mucho más importante que está sucediendo simultáneamente en alguna otra sala de los tres hoteles donde se celebra esta gigantesca reunión.

Tras los científicos, el grupo profesional más abundante en esta reunión es el de los periodistas especializados en ciencia, que en cada sesión suelen ocupar como mínimo una fila de asientos. Parece virtualmente imposible obtener una exclusiva de esta reunión, aunque la verdad es que pocas novedades se presentan aquí. Los conferenciantes acuden más bien a obtener una idea general sobre el estado actual de la investigación científica. Aun así, todos los medios americanos importantes han enviado por lo menos a un corresponsal, y lo que pasa aquí tiene amplia repercusión mediática. Hay también reporteros británicos, australianos, canadienses, franceses, austriacos, suizos e incluso chinos. Pero en los cuatro días que dura la conferencia, no localizo a ningún español, aparte del pequeño comité que ha venido en representación del Euroscience Open Forum (ESOF), un evento que pretende ser la respuesta europea a la reunión de la AAAS y que en el 2008 celebrará su tercera edición en Barcelona. Jordi Mas, del equipo organizador de ESOF 2008, me explica que no tienen ningún stand informativo, sino que están simplemente tanteando el terreno y repartiendo algunos folletos informativos antes de acudir formalmente a la reunión de la AAAS del año que viene, que será en Boston.

Se me ocurre que el equipo organizador de ESOF puede aprender mucho del éxito de los americanos en lo que respecta a involucrar al público en la investigación científica. A la reunión de la AAAS acuden un nada despreciable número de familias que han traído a sus niños a participar en los dos días de “Ciencia para las familias”, una exhibición interactiva que les muestra a los chiquillos que la ciencia es, al fin y al cabo, algo divertido. Asisto también a la grabación en directo de Science Friday, un programa científico semanal de la radio pública estadounidense de nada más ni nada menos que dos horas de duración, y observo como un grupo de estudiantes de secundaria han venido con preguntas preparadas para los invitados: asesores en el programa de la NASA que busca vida en Marte y estudiosos del descenso de crímenes violentos que se produjo en Estados Unidos en los años 90. La sofisticación de algunas de las preguntas de estos chavales me hace enrojecer recordando entrevistas en las que no me preparé el tema tan bien como ellos se lo han estudiado.

Otra actividad muy popular en la conferencia de la AAAS es lo que los americanos llaman networking, que es simple y llanamente “hacer contactos”. Aquí la timidez ha sido abolida: cualquier momento es bueno para iniciar una conversación trivial con aquel que esté a tu alcance (la calidad de la conservación es lo de menos: un tipo, al enterarse de que era veterinaria de formación, me preguntó cuál era mi animal favorito). La charla idealmente culminará en un intercambio de tarjetas profesionales. Nunca se sabe quién puede resultarte útil en tu carrera… Entre nosotros: odio el networking.

Y para los aspirantes a periodista científico, aún hay más: una feria de prácticas, organizada por la Asociación Nacional de Escritores Científicos. Al evento acuden 16 importantes revistas y gabinetes de comunicación que van desde Science y Nature hasta el departamento de prensa del laboratorio de física de altas energías Fermilab. Tras una breve presentación, en la que cada medio describe qué tipo de prácticas ofrece, se da una variante del speed-dating, en la que los reclutadores conceden entrevistas de cinco minutos cronometrados a los potenciales becarios. Al acabarse el tiempo, suena una alarma y los aspirantes abandonan la sala mientras los reclutadores apuntan sus impresiones. Empieza otra ronda: los futuros periodistas científicos entran de nuevo en la habitación y vuelven a esgrimir su mejor sonrisa con otro reclutador.

Si tuviera que describir mi primera reunión de la AAAS con un solo adjetivo, elegiría "agotadora".

lunes, febrero 26, 2007

Visitantes pervertidos

No falla. Un par de veces al mes me llegan visitantes al blog a través de una búsqueda de Google que me da mucha grima: "fotos de púberes". ¿Y por qué al hacer una búsqueda de este tipo con Google, mi blog es el cuarto resultado? Pues por un inocente comentario que me dejó escrito don Toni Esteban en mi post sobre la carrera "First Rain" en mi campus. Toni puso: "Mas que pueblo liberal, yo diria que vuestra uni es el unico reducto jipi. ¡De todas formas, me encanta la compilacion de fotos de puberes yankis con su pubis al aire y sin depilar!" En fin, lo siento mucho, pervertidos, pero esto es todo lo que vais a encontrar en este blog...

martes, febrero 20, 2007

¡Artículo en El País!

Este es un post motivado por pura euforia: ¡he publicado un artículo en la sección de ciencia de El País! En julio del 2004, cuando acabé las prácticas de final de carrera que hice allí, me dieron unas palmaditas en la espalda y un "Que te vaya muy bien, chata". Yo, con mi corazoncito de reportera roto (porque había disfrutado como una enana trabajando allí), me juré que volvería, aunque fuera como colaboradora ocasional. Y por fin, dos años y medio después, tras perseguir incansablemente a la editora de la sección de ciencia -en persona, cuando aún estaba en Barcelona, y vía e-mail desde aquí -, ¡lo he conseguido! Me pidieron que cubriera una conferencia sobre el telescopio de rayos gamma GLAST, a principios de febrero en Stanford. Yo no tenía ni idea sobre los rayos gamma ni sobre la astrofísica de altas energías (al fin y al cabo, estudié veterinaria), pero una vez me documenté me quedé fascinada... tanto que me voy a apuntar a un curso de astronomía el próximo trimestre. De momento ya me he comprado un libro de texto. Llamadme nerd.


El telescopio GLAST, que estará orbitando la Tierra a partir de noviembre

miércoles, febrero 14, 2007

¡¡¡¡Hortera!!!!

Pensaba que la "casa-castillo" que hay en la calle debajo de la mía era bastante hortera. La decoración de Halloween y la iluminación navideña también me parecían muestras representativas del "American kitsch". Pero, tras pasearme por Sausalito este lunes con mi prima Lucía (que se vino de visita 11 días. Se marchó ayer, sniff) y ver lo que había en el puerto deportivo, los ejemplos arriba mencionados ahora me parecen de un gusto exquisito.

Aquí tenemos el ganador, el "monumento" más hortera que he visto hasta la fecha:


¿Qué es eso? ¿Acaso una mezquita entre los yates?

¡No! Es una casa flotante de cartón piedra con forma de mezquita (de veras, había un cartelito que ponía "no pasar, residencia privada"). Lo flipo.

martes, enero 30, 2007

El cheque

Uffff, llevo tanto tiempo con el blog abandonado que no sé ni por dónde empezar. Bueno, pues escogeré una anécdota de tantas.
Un buen día volví a casa de las clases y me encontré con una carta de departamento de Student Business Services de mi universidad. "Tate", me dije, "ya se han equivocado y me han mandado a mí la factura de la matrícula de este trimestre en vez de enviársela a los de la Universidad de Indiana" (que son los que nos administran la beca en EE.UU.) Abro la carta y, en efecto, había un documento que mencionaba una cantidad de dólares bastante apabullante (8.101 dólares con 33 céntimos para ser exactos). Pero, al mirar el documento detenidamente...

¡Coñe, si se trataba de un cheque! "Alguna cabeza rodará en el departamento de Student Business Services por esta cagada", me dije, mientras empezaban a surgir las primeras tentaciones ("¿habrá manera alguna de que me lo pueda quedar?")

Por supuesto, no la había (aunque mi compañero de piso ya estaba frotándose las manos pensando en la mega fiesta que íbamos a organizar). Al final, después de comentárselo a la secretaria de mi máster, ésta habló con el departamento y me mandaron un mail excusándose por el error y pidiéndome que les llevara el cheque a la oficina.

¿Alguna vez habéis tenido que devolver 8.101 dólares caídos del cielo?

sábado, diciembre 16, 2006

Momentos de relax del fall quarter

Al llegar a Barcelona me ha sorprendido comprobar que a algunos amigos que siguen mi blog (¡que son más bien pocos, ya les vale al resto!) les he transmitido una imagen demasiado negativa sobre mi vida en Santa Cruz. Es decir, sí que pasé muchos nervios y agobios por culpa de la enorme carga de trabajo del primer trimestre del máster. Y seguro que esto se reflejó alguna vez en el blog. Pero también he tenido momentos estupendos, especialmente hacia el final del trimestre, cuando se aligeró la cosa y pude hacer un poquillo de turismo. Y, para que quede claro, en general estoy encantada con mi vida allá.

Así que voy a hacer recapitulación de algunos momentos estrella del fall quarter en Santa Cruz.

1. Thanksgiving

Durante bastantes semanas estuve planeando pasar Acción de Gracias con los demás becarios de "La Caixa" que están estudiando en la Coste Oeste. El problema, como siempre, era la concreción. Todo el mundo decía que sí sí sí, pero nada de especificar dónde. Yo quería ir a Los Angeles, pero los de LA al final dijeron que querían olvidarse de su ciudad por unos días. Se habló de Berkeley y Davis, pero la candidatura de Santa Cruz triunfó. Entonces resultó que mis compañeros de clase también estaban organizando una cena de Acción de Gracias y al final nos juntamos todos en casa de Sarah. Además, escribí un artículo sobre mi primer Thanksgiving en los Estados Unidos que tuvo bastante buena acogida, incluso recibí cartas de los lectores dándome la bienvenida a los States y deseándome que participe en todas sus tradiciones. Si es que la gente de Santa Cruz son majetes...


Estos somos los que elaboramos el pavo: a mi izquierda, Jan; con camisa azul, Ewen (el chef) y Sarah, que puso la casa con su cocina gigante con dos hornos.

Y he aquí la perfección hecha pavo:

Lo que no sale en el artículo del Sentinel es que al final nos juntamos más de 20 personas en dos grupos bien diferenciados: los americanos - tranquilos, silenciosos- y los siete españoles (más un alemán), que éramos un escándalo. Sobretodo cuando David se apropió del baster (una especie de pipeta gigante que se utiliza durante la cocción de pavo para recoger los jugos que suelta el ave y volver a rociarla con ellos) y nos persiguió por el salón. Ante este espectáculo, mis colegas gringos optaron por refugiarse en la sala de estar jugando al Trivial. En fin, dos maneras diferentes de celebrar una fiesta…

2. Big Sur

El fin de semana de Thanksgiving, David y Santi, que habían venido de L.A., se quedaron un par de días más (los pobres Irenka & Diego y Raul se volvieron a sus respectivas ciudades porque tenían que estudiar para los finales o acabar trabajos varios). David había venido a Santa Cruz con la idea de ir de visita a San Francisco, pero Santi, que es un poco más agreste, tenía ganas de naturaleza. Y yo, la verdad, me inclinaba más por el plan de Santi. Así que sintiéndolo mucho por Davidillo (aunque él me ha asegurado unas cuantas veces que le encantó el cambio de planes), nos fuimos a Big Sur, que es una maravilla de zona de costa protegida al sur de Monterey. Qué alucine. Me muero de ganas de volver allá un fin de semana largo y acampar por ahí.


jueves, diciembre 14, 2006

Vuelve, a casa vuelveeeeee....

Estos señores son mis papás, que me vinieron a recibir al aeropuerto con una pancarta de bienvenida diseñada por mi hermano. Por si no se ve bien, es Governator levantando a peso dos "guarans catalans" (burros catalanes). Comprensiblemente, me dio la risa tonta cuando lo vi (y no fui la única persona en el aeropuerto a la que le pasó) y se me olvidaron las 17 agotadoras horas que me había pasado viajado (11 de ellas en un avión cargadito de bebés llorones. Angelitos).

Me gustaría poder escribir sobre la confusión que se siente al volver a casa tras cuatro meses pasados en California, pero la verdad es que al día siguiente de llegar pillé una faringitis del copón y la fiebre no me ha dejado meditar mucho. Aún así, la primera tarde me sorprendió que la dependienta del Caprabo pusiera esa cara de desgana total cuando estaba cobrándome y sólo me dijera "son 42 euros con 50". También me chocó el desprecio que mostraban mi madre y los demás conductores por los pobres peatones que intentaban cruzar un paso de cebra.

Aparte de esto, parece que todo sigue igual. Excepto yo, que ya no sé a dónde pertenezco.